15 de julio de 2014 11:52

Silencio en Bagdad tras masacre de 27 trabajadoras sexuales

El sector de Zayuna, al este de Bagdad, es conocido por albergar varios prostíbulos. Foto: AFP

El sector de Zayuna, al este de Bagdad, es conocido por albergar varios prostíbulos. Foto: AFP

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AFP

Nadie vio nada, nadie sabe nada. Tras la masacre de 27 mujeres en una zona residencial famosa por ser un lugar de prostitución, la ley del silencio se impone entre los habitantes del barrio de Zayuna de Bagdad -capital de Iraq-, donde la muerte espera a la vuelta de cada esquina.

En los destartalados edificios de Zayuna, en el este de Bagdad, los habitantes aprendieron hace mucho tiempo a no plantear preguntas. En una ciudad donde las armas pululan y la Policía se muestra impotente ante los grupos armados, es lo más prudente.

Un día después del ataque de hombres armados contra dos inmuebles, donde murieron 27 presuntas prostitutas, pocos son los que conocen algún detalle de la matanza y menos quienes se aventuran a dar una hipótesis.

“La gente tiene miedo. No conocen a sus vecinos. Cada uno se preocupa de la seguridad de su propia familia”, explica Wisam Sami, un habitante de 23 años.

“Asesinaron prostitutas cerca de mi casa hace algunos meses y los vecinos se dieron cuenta días después por el olor”, recordó.

“No sé quién es el responsable de estos asesinatos. Los (miembros de) Daash y las milicias chiíes se visten todos de negro y cualquiera puede comprar un uniforme o falsificar un documento de identidad”, añade el joven.

La palabra Daash es el acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero también se utiliza de manera más general para designar a los insurgentes suníes.

El barrio repleto de basura, donde un control de la Policía filtra las entradas, mantiene su mutismo horas después del ataque.

Una Bagdad dividida

“Este es el destino de cualquier prostituta”, advierte una inscripción en una de las puertas de los edificios asaltados, cerca de una mezquita y de una guardería.

“Los policías no dirían nada si matan a alguien ante sus ojos. Tienen miedo. Es la ley del más fuerte”, declara un vendedor, que pide el anonimato.

Sin embargo, la muerte de las trabajadoras sexuales no constituye para algunos un drama en un país donde la prostitución es tabú y donde los partidos religiosos ganaron influencia.

“La gente está cansada de las prostitutas. Ellas atraen a los criminales y a personas de dudosa moral”, asegura otro comerciante de Zayuna.

Respecto a los motivos del ataque también se impone la ley del silencio. Las milicias chiíes son más activas desde el inicio de la ofensiva lanzada a principios de junio por los insurgentes suníes, quienes controlan ahora territorios en el norte, este y oeste del país.

Los atentados suicidas de extremistas suníes son frecuentes y los actos de violencia son diarios en la capital.

La hostilidad contra las prostitutas constituye uno de los únicos puntos en común entre ambos bandos.

En enero, hombres armados mataron a 12 personas en un burdel de Zayuna y otras 12 en mayo del 2013.

“Todo el mundo tiene miedo. Aunque muera por ello, tengo que decir lo que me dicta mi corazón. Soy chií y digo que son grupos de chiíes (los autores del crimen) y quien ha establecido el terror en esta zona. ¿Quién controla Bagdad sino ellos? Son más poderosos que la misma Policía y cualquier otra autoridad”, declara Hasan Asad, un taxista de 36 años, que agrega que “las prostitutas están desde la época de Sadam (Husein)”.

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