3 de noviembre de 2017 00:00

El parque automotor aumenta y complica más la movilidad

32 431 vehículos nuevos se sumaron este año a la urbe. Expertos aseguran que la ciudad aún no llega a la saturación de autos, con respecto a las vías que tiene. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

32 431 vehículos nuevos se sumaron este año a la urbe. Expertos aseguran que la ciudad aún no llega a la saturación de autos, con respecto a las vías que tiene. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

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Daniel Romero

En Quito, los conductores pierden 28 horas al año atascados en el tráfico, por la cantidad de vehículos que circulan. Así lo determinó un estudio realizado por la consultora de transporte Inrix, denominado Global Traffic Scorecard.

Entre enero y octubre del año anterior, un total de 26 863 ve­hículos fueron matriculados como nuevos, mientras que en el mismo período de este año, 32 431 carros se sumaron a las calles de la capital, según la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). Es decir, 5 568 más (20,7%).

¿Más autos en las vías es lo que genera más congestión? César Arias, experto en temas de movilidad, dice que el número de automóviles en circulación incide en el tiempo de los traslados. “Con un mayor número de vehículos hay más densidad por kilómetro de vía. Ese aumento repercute directamente en la velocidad”.

Los datos de matriculación de la AMT del 2016 muestran que el parque automotor estuvo en alrededor de 400 000 vehículos. Según Fausto Miranda, director de la AMT, actualmente la cifra llega a unos 432 000. En esa cantidad se incluyen autos que se matriculan y pasan la revisión en Quito pero salen a ciudades cercanas, como Cayambe o Ambato.

Para Arias, esta cantidad de vehículos no refleja aún niveles de saturación en las vías. Sin embrago, su crecimiento apunta en esa dirección.

“La curva de crecimiento del parque automotor es como una ‘S’. Quito ya se ubica en la parte superior, pero no llega a la saturación de algunas ciudades como Santiago de Chile”.

Para llegar a los resultados del Global Traffic Scorecard, Inrix tomó en cuenta el número de horas pico que el viajero promedio pasó en las congestiones durante el 2016. Este determinó que en la capital, los conductores pasaron un promedio de 28 horas atascados.

Los ciudadanos perciben que se demoran más en llegar a sus destinos. Diariamente, Andrés Obando se moviliza en su vehículo al mediodía, desde las Naciones Unidas hasta la Eloy Alfaro y desde ahí hacia el Centro. En el último trimestre notó que el tiempo para llegar a su destino se incrementó.

“Antes me tomaba unos 25 minutos máximo, desde la Eloy Alfaro hasta el Centro Histórico. En el mismo recorrido diario, ya he llegado hasta los 40 minutos”.

Susana Herrera coincide en que se demora más en llegar a su destino. “Regreso desde el sector de Iñaquito, en el norte. En La Y, en horas pico, es terrible. Antes me demoraba en atravesar esa parte 10 minutos. Ahora, fácilmente, llego a los 20 minutos en tres cuadras”.

Para Roberto Custode, consultor independiente en temas de movilidad, en los últimos cuatro años el número de carros en las calles creció entre el 1% y 2%. Anteriormente, se registraban incrementos que oscilaban entre el 7% y 8% anual.

“El que no haya crecido el parque automotor como en años anteriores, no quiere decir que Quito no tenga un problema. Es una suma de elementos la que hace más complicado el tráfico durante las horas pico”.

Custode se refiere a que, por ejemplo, a partir de la puesta en marcha de la medida Pico y Placa, en el 2010, subió la cantidad de carros: la gente compró uno más para sortear la restricción que se hace con base en el último dígito de la placa.

Pero no solo es ese incremento, ni el de los años siguientes, lo único que influye en la congestión que se vive en las calles. Para Custode, el que no haya un horario diferenciado para ingresar a trabajar y también en las unidades educativas contribuye a que haya más tráfico en las vías mientras transcurren las horas pico.

Según Miranda, pese a que sí hay un incremento en el número de vehículos nuevos, también se debe tomar en cuenta que la ciudad tiene varios puntos con obras que requieren restricciones viales. Para él, ese factor también influye en los tiempos de traslado.

Para Arias, esta tendencia al incremento en el número de autos en la capital podría influir en la necesidad de apertura de más vías. Pero no es la mejor decisión. “El aumento de autos y más vías para estos es un modelo que no es sostenible. Es mejor trabajar en mejorar el transporte público”.

Otro factor que influirá en los problemas de movilidad, dice Custode, es la política municipal que plantea el crecimiento urbano en altura. Para este experto, no será lo mismo que haya casas desde donde se movilizan seis personas que un edificio del que salen 100.

El incremento del número de carros no influye solo en la movilidad; también en el medioambiente. Arias señaló que mientras más tiempo permanecen los automotores en la congestión pasan más tiempo encendidos, por lo cual hay más emisiones de CO2.

Esto plantea la pregunta de cuál es el estado de los automotores, cuán desgastados están. Arias y Custode coinciden en que no solo los vehículos de Quito sino del país son nuevos, en su gran mayoría.

Sin embargo, el tiempo que una persona se queda con un auto es directamente proporcional al nivel de ingresos que se perciben en un país. “La adquisición de nuevas unidades podría disminuir por la crisis económica que enfrenta el país. El aumento del parque automotor es mayor en tiempos de bonanza”, dijo Arias.

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