28 de octubre de 2014 11:10

Ataques con ácido a mujeres en Irán causan las mayores protestas desde el 2009

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Ana Cárdenes, EFE
Teherán

Los ataques con ácido a mujeres en la turística ciudad de Isfahán (Irán) han generado unas protestas que no se veían en el país desde 2009, tras la reelección del entonces presidente Mahmud Ahmadineyad, y han disparado las alarmas sobre la intolerancia de los radicales al atuendo de las iraníes.

La gravedad de la situación, con cuatro agredidas en el último mes según la Policía y más de una decena según activistas sociales, ha provocado una enorme alarma social y ha sacado a la gente a la calle en protestas promovidas en la red que las fuerzas de seguridad se han esforzado en reprimir.

"El sábado, en la plaza de Fatemí (en Teherán, donde está la sede del Ministerio de Interior), había miles y miles de policías, agentes de la inteligencia, de paisano y decenas de camiones para llevarse a los detenidos", dijo a EFE un activista social que pidió no ser identificado.

Según él, "las protestas contra el ácido han generado mucho miedo a las autoridades. No se veía este despliegue de fuerzas y este ambiente en las calles desde 2009".

El Gobierno ha tomado medidas para aplacar la tensión: duras condenas a los ataques, prohibición de manifestarse y control exhaustivo de los medios de comunicación (con la detención al menos de un fotógrafo y varios internautas y control de los contenidos) para impedir que se extienda la ira.

El sábado fueron arrestadas 40 personas que acudieron a los llamamientos para manifestarse en la capital, de las cuales doce mujeres fueron puestas horas más tarde en libertad bajo fianza, según medios reformistas digitales.

La indignación ha hecho hervir la sangre a muchos, en especial a defensores de los derechos de las mujeres, sobre todo por el convencimiento general de que están relacionados con las campañas para "preservar la moral y rechazar el vicio".

Precisamente, en las últimas semanas el conservador Parlamento debate una ley que tiene como objeto proteger a quienes se dediquen a amonestar por la calle a las mujeres que consideren que no van suficientemente bien cubiertas.

Este verano se multiplicaron las protestas de los más extremistas exigiendo al Gobierno y la Policía que tome medidas contra las mujeres que llevan "un mal hiyab", es decir, excesivo maquillaje, el cabello o los antebrazos ligeramente descubiertos o el cuerpo tapado pero con una vestimenta demasiado ajustada que marca sus formas.

Las autoridades se han posicionado firmemente en contra de los ataques y han prometido detenciones y duras represalias: el presidente del país, Hasán Rohaní, anunció el domingo la pena capital para los que los lleven a cabo.

Pero, sobre todo, insisten en desvincularlos de corriente política alguna y de los llamamientos a "corregir" a las mujeres que tensan los límites de lo que ellos consideran "un correcto hiyab".

"Yo no tengo pruebas concretas que demuestren que el hiyab está relacionado con los ataques, pero, en cualquier caso, el Gobierno es responsable de proteger la vida y la seguridad de todos los ciudadanos y eso es lo que reclamamos", declaró a EFE la destacada abogada y defensora de los derechos humanos Nasrim Sotoudé, una de las detenidas al tratar de manifestarse el sábado en Teherán.

Los familiares de las víctimas evitan entrar en la polémica por las consecuencias que les pueda acarrear, muchos se niegan a hablar a los medios y alguno asegura que se lo han prohibido.

"Todavía estamos en estado de shock. Lo único importante en estos momentos es la salud de Soheila, sus ojos y su cuerpo" dijo a EFE Parviz Jourkesh, hermano de una de las agredidas, que ha sufrido severas quemaduras en el rostro y ha perdido un ojo y el 70 por ciento de visión en el otro.

"Este es el peor crimen que se le puede hacer a los jóvenes de un país. Me quema un fuego interior. Es una injusticia absoluta, mi hermana no había hecho nada malo", añade.

En las redes sociales han arreciado las críticas, con etiquetas en Twitter como #AcidAttacks con la que muchos, sobre todo mujeres, condenan el extremismo y difunden fotos de las horribles deformaciones de víctimas del ácido.

Algunos llegan a comparar al régimen iraní con los yihadistas del Estado Islámico.

"No más tolerancia ni negociaciones con el régimen iraní. Esto es lo que le hacen a una mujer", asegura el usuario @SimaKamyar en un tuit en el que incluye una foto con la cara destrozada de una mujer.

Otro tuitero, identificado como @mehdisayyari, asegura: "El silencio sobre los ataques de ácido anima a los mulás y les da vía libre para continuar".

El portavoz del Poder Judicial, Gholamhosein Mohsení Ezheí, reconoció ayer que los atacantes "aún no han sido identificados ni arrestados", pero aseguró que se trata de un solo individuo y que las agresiones no estuvieron orquestadas por ninguna organización.

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