20 de diciembre de 2016 01:03

¿El ataque que Alemania temía?

Fotografía de flores en memoria de las víctimas donde un camión colisionó contra un mercado navideño, cerca de la iglesia Kaiser Wilhelm hoy, martes 20 de diciembre de 2016, en Berlín (Alemania). Según fuentes policiales hay varios muertos y heridos en l

Fotografía de flores en memoria de las víctimas donde un camión colisionó contra un mercado navideño, cerca de la iglesia Kaiser Wilhelm hoy, martes 20 de diciembre de 2016, en Berlín (Alemania). Según fuentes policiales hay varios muertos y heridos en lo que se considera un ataque deliberado. Foto: Britta Pedersen/ EFE

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Agencia DPA

"La situación es grave", declaró el ministro del Interior de Alemania, Thomas de Maiziére, a mediados de noviembre de 2015, tan solo horas después de que se perpetrasen los atentados de París. Acto seguido, reconoció que también Alemania tenía muchas cartas para convertirse en objetivo de un ataque. Los peores presagios parecen ahora haberse cumplido.

El de este lunes podría haber sido el atentado que la potencia europea temía desde hace tiempo. Hasta ahora, las fuerzas de seguridad del país habían logrado evitar el golpe. Se extremaban las precauciones y se recomendaba a los ciudadanos evitar las aglomeraciones siempre que fuese posible. Las autoridades reformularon en los últimos meses sus planes de seguridad en grandes eventos, tales como precisamente los mercados de Navidad o la gran fiesta de la cerveza que a finales de septiembre se celebra en Múnich, la Oktoberfest. "La seguridad es una prioridad", repetía como un mantra el vicealcalde de la capital bávara, Josef Schmid, días antes de que comenzase la celebración de la fiesta que más turistas atrae a la ciudad del sur de Alemania.

Para minimizar el riesgo de un posible ataque y el miedo que había calado en la sociedad, se acordonaban las zonas de los festejos y se controlaba a todo aquel que pretendía acceder al recinto.

El refuerzo de las medidas parecía surtir efecto. Gracias a los intensos registros realizados, se pudo evitar que la explosión suicida ocurrida en la localidad bávara de Ansbach en verano no causase más víctimas mortales que la del propio autor del ataque. Un joven sirio fue quien detonó la bomba que portaba en el interior de su mochila a las puertas de un concierto. Pretendía entrar en un recinto en el que se encontraban cientos de personas.

Horas después, el autoproclamado Estado Islámico (EI) se adjudicó la autoría del atentado. La milicia terrorista también dijo estar detrás de la agresión perpetrada por un refugiado con un hacha a pasajeros de un tren regional que causó varios heridos, también en Baviera. "Estos atentados son horrorosos, agobiantes y deprimentes. Los hechos suceden en lugares en los que cualquiera de nosotros pudiera estar", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, en ese entonces. La sospecha general sobre los refugiados se había extendido y los primeros síntomas de polarización social empezaron a confirmarse en Alemania con el éxito electoral de Alternativa para Alemania (AfD), un partido populista de derecha que convirtió sus críticas a la gestión migratoria de Merkel en su principal punto programático. A estas alturas se había confirmado que Alemania no era inmune a convertirse en objetivo de los terroristas, pero se insistía en la profesionalidad de las fuerzas de seguridad, que lograban frustrar posibles atentados. Las dos últimas ocasiones fueron hace unas semanas: En octubre la Policía detuvo a un peticionario de asilo de origen sirio que planeaba un ataque con explosivos. Y, en noviembre, las fuerzas de seguridad capturaron a un menor de 12 años de nacionalidad germano-iraquí que intentó hacer explotar bombas en un mercadillo navideño en la ciudad de Ludwigshafen.

El reciente ataque en el mercado de Navidad de Berlín pone de nuevo el foco en los refugiados, después de que la Policía detuviese presuntamente a un ciudadano paquistaní o afgano como responsable de conducir el camión que segó la vida de al menos 12 personas. ¡Son los muertos de Merkel!", escribió el presidente de la oficina regional de AfD en Renania del Norte-Westfalia, el europarlamentario Marcus Pretzell, en la red social Twitter. Lo sucedido este lunes complica la situación de la canciller en vísperas de elecciones generales, previstas para septiembre de 2017. En la campaña le lloverán presumiblemente las críticas por su política de puertas abiertas a los refugiados. La mandataria ya avanzó cuando confirmó que se presentaba a la reelección que éstos serían los comicios "más complicados" desde la reunificación del país dada la gran polarización de la sociedad alemana y los embistes que el partido de Merkel recibirá desde todos los flancos, tanto de izquierda como de derecha. A la espera de que la investigación aporte luz a lo sucedido, la masacre del lunes y sus repercusiones demuestran que Merkel tiene razón.

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