3 de noviembre de 2017 00:00

Un testigo asesinado y otro prófugo generan más dudas en caso Romo

La casa en donde funcionaba la clínica está ubicada en la Pisulí, en el norte de Quito. Foto: Patricio Terán/ Archivo/ EL COMERCIO.

La casa en donde funcionaba la clínica está ubicada en la Pisulí, en el norte de Quito. Foto: Patricio Terán/ Archivo/ EL COMERCIO.

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Fernando Medina

¿Qué sucedió con David Romo? ¿En dónde está? Alexandra Córdova se hace estas preguntas sobre su hijo, pero dice no tener ninguna respuesta. Hace 33 días se indaga si el joven fue asesinado, aunque su desaparición data de mayo del 2013.

Desde ese año, alrededor de este caso han ocurrido una serie de hechos, como el crimen de un testigo y la fuga de otro.

A Fabián Lita lo asesinaron el 14 de mayo del 2014. Él estuvo seis meses en la clínica de rehabilitación de Pisulí, en el noroccidente de Quito, y allí habría visto a David.

La hermana de Lita dice que días antes de morir, el joven le confesó que un hombre le había amenazando de muerte para que “no contara nada”.

La versión de esta mujer consta en el expediente fiscal.

En esos documentos se indica que él tenía información relacionada con la desaparición de Romo y que tras el allanamiento a la clínica (noviembre del 2013) era amenazado constantemente por un extranjero al que lo conocían como ‘Jaleo’.
¿Quién es él? Las investigaciones no descartan que se haya tratado de un hombre de confianza de Carlos Londoño, el dueño de la clínica que operaba en el sector de Pisulí.

De hecho, entre las versiones que se recopilaron de los internos de la clínica de Londoño, se repite constantemente el nombre de ‘Jaleo’. Los chicos que declararon dijeron que él llegaba a la clínica con frecuencia y que participaba de las capturas. Incluso, uno de los jóvenes relató que el extranjero habría participado en el posible asesinato de Romo.

Él también fue procesado por el asesinato de Lita y en marzo del 2015 fue sentenciado a 22 años de cárcel, pero luego esa pena fue anulada y salió de la cárcel. Ahora el caso está en la Corte Nacional.

Pero durante el tiempo que ‘Jaleo’ estuvo detenido en Latacunga, otros presos lo conocieron. Ellos también rindieron versiones ante la Fiscalía por el caso David Romo. Entre esas declaraciones contaron que ‘Jaleo’ conocía a Londoño y que ambos habían contado hechos relacionados con el joven quiteño. Por ejemplo, en una de las versiones se indica que el extranjero habría tenido un celular dentro de la cárcel. En el aparato había una serie de fotografías de cadáveres y en una de las imágenes se vio un tatuaje con letras chinas junto a las costillas de un cuerpo. En esa foto también se divisaba un rostro hinchado con características similares a las de Romo. La madre del joven confirmó a este Diario que su hijo tenía un tatuaje parecido en esa zona del cuerpo, pero no asegura que sea el mismo.

Los presos que conocieron a ‘Jaleo’ dijeron que un día él habría dicho que era un “sicario conocido en el mundo del narcotráfico” y ofrecía sus servicios. Uno de los detenidos que dio estos detalles era otro extranjero, de 41 años, quien cumplía una condena por trata de personas. Según las investigaciones, él desde la cárcel se comunicó con la Policía y dijo que conocía qué pasó con el joven David Romo.

Luego de eso, él fue trasladado de Latacunga a la Cárcel 4, en el norte de Quito. De ese centro se fugó en marzo del 2016 y hasta la actualidad sigue prófugo. Para capturarlo, la Policía incluso ha recurrido a la lista de los más buscados.

Su rostro y nombre aparecen en esos datos, pero nadie sabe en dónde está el extranjero.

Diego Chimbo, abogado de Londoño, rechaza las acusaciones en contra de su cliente, pues dice que él no asesinó a Romo y que el universitario nunca estuvo en la clínica de rehabilitación de Londoño. Esto ocurre porque “no se ha podido comprobar que el joven quiteño está muerto, pues no han encontrado su cadáver”.

En las investigaciones por la desaparición del chico, la Policía y la Fiscalía realizaron tres búsquedas en la propiedad de Londoño. Sin embargo, en ninguna encontraron nada. En la formulación de cargos de Londoño y su esposa, la Fiscalía tomó las versiones de testigos para asegurar que el universitario fue asesinado en la clínica de rehabilitación.

Según Chimbo, existe una investigación abierta para indagar esas declaraciones, pues las firmas de los testigos no concuerdan con las que tienen en las cédulas.

Ese proceso actualmente es reservado. Sin embargo, la madre de Romo y el abogado de Londoño conocen que dentro de la investigación por la adulteración de las rúbricas están “varias personas”.

Por eso, Alexandra Córdova pide que se esclarezcan los hechos, pues desde septiembre espera que las autoridades le digan los avances que han tenido en la investigación. Hasta el momento eso no ocurre.

Lo mismo espera la defensa de Londoño, que dice que ya solicitaron una audiencia para pedir la libertad de sus defendidos. Pero esta petición aún no ha sido respondida.

En esa diligencia, la defensa de Londoño y su esposa planea mostrar al juez que no existe prueba científica o avalada por un perito para señalar que ellos fueron los responsables del posible crimen. Allí se pedirá que se realicen nuevas diligencias en el caso.

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