18 de junio de 2015 20:56

Artesanos del archipiélago de Galápagos cuestionan la ley

El artesano tallador Luis Eras tiene su galería en el centro de Puerto Ayora (isla Santa Cruz). Foto: Washington Paspuel / EL COMERCIO.

El artesano tallador Luis Eras tiene su galería en el centro de Puerto Ayora (isla Santa Cruz). Foto: Washington Paspuel / EL COMERCIO.

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 8
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 26
Washington Paspuel

La fauna de las Islas Galápagos se exhibe inmortalizada en madera y piedras en la galería de Luis Heras, un local estrecho y de pulcras paredes blancas, abierto en el malecón de la ciudad de Puerto Ayora, en la turística isla Santa Cruz. Los lobos marinos, las tortugas gigantes y los piqueros patas azules se ofrecen a los turistas.

Heras lleva más de 20 años en la actividad. Es uno de los alrededor de 600 artesanos del archipiélago, la mayoría de ellos agrupados en las asociaciones de talladores y de venta de artesanías y souvenirs.

A su gremio le preocupa que la Ley Orgánica del Régimen Especial para la provincia de Galápagos, que se publicó en el Registro Oficial el 11 de junio, lo afecte económicamente.
La normativa fue aprobada por la Asamblea, con las 18 objeciones que hizo el presidente Rafael Correa. El veto del ejecutivo incluía una observación sobre la actividad artesanal.
Este eliminó la prohibición de comercializar artesanías y souvenirs a instituciones privadas sin fines de lucro. “Estas entidades, cuyos ingresos son invertidos en fines altruistas, científicos y de asistencia social carece de rigor privarles la posibilidad de autofinanciarse mediante la venta de artesanías”, señala el veto.

Heras, presidente de la Asociación de Talladores de Galápagos, considera que esto causaría competencia desigual.“Tememos que los turistas no lleguen a nuestras galerías, que ya no nos compren”.

Según él, aunque existe una prohibición, los cruceros que operan en Galápagos venden artesanías en su interior. “Venimos luchando porque los barcos no vendan artesanías, y en la ley (anterior) se logró que se prohíba, pero nadie controla”.
La Fundación Charles Darwin intentó ampliar un local en Santa Cruz para la venta de artesanías y souvenirs, con el fin de ayudar a financiar sus actividades, pero los artesanos reclamaron y el Municipio de Santa Cruz ordenó su cierre.

Según el alcalde de Santa Cruz, Leopoldo Bucheli, la decisión se debió a que la Fundación no estaba autorizada para ejercer la actividad comercial.

En ese local funciona desde hace seis meses una sala de exhibiciones itinerantes. Según ha informado la Fundación Charles Darwin, allí habrá un punto de venta de productos exclusivamente institucionales y el dinero recaudado beneficiará directamente a estudiantes ecuatorianos y residentes en Galápagos, y a la operación de proyectos de ciencia, que incluirán becas.

El asambleísta Fausto Terán, quien como presidente encargado de la Comisión de Gobiernos Autónomos votó a favor de la nueva ley, consideró infundados los temores del sector. “Antes no existía nada para fomentar, ayudar a los artesanos. Ahora es obligación de Consejo de Gobierno de Galápagos dar lineamientos para que ellos puedan vender, para que pueda ayudar a esos artesanos en apoyo y financiamiento, a los más pequeños”.

En la av. Charles Darwin, en la isla Santa Cruz, está la mayoría de tiendas de artesanías. Foto: Washington Paspuel/ EL COMERCIO.

En la av. Charles Darwin, en la isla Santa Cruz, está la mayoría de tiendas de artesanías. Foto: Washington Paspuel/ EL COMERCIO.

La venta de artesanías y recuerdos se concentra en malecones de áreas urbanas de Santa Cruz y San Cristóbal, y en sus respectivos mercados de artesanías. Empero, los gremios piden a la autoridad provincial que levante un centro integral para la instalación de talleres, galerías de exhibición y comercialización, y para la capacitación de los socios. “Queremos que los turistas vean cómo se elaboran las artesanías y que compren”, acota Heras.

Para no afectar la biodiversidad, los artesanos usan madera traída del continente, y dejaron de tallar el coral del archipiélago. Las piezas tampoco reciben acabados de laca o barniz.
Luis Cabrera, de la Dirección de Turismo Municipal de Santa Cruz, coincide con el temor de los artesanos. Pero cree muchos turistas no compran artesanías por otras causas.

“Han venido más turistas que llegan a regatear precios, pero Galápagos no tiene ese perfil de turismo, que lo que hace es empobrece al sector. Nosotros motivamos a las agencias y a los guías para que el turista gaste en Galápagos, que el dinero se quede aquí, para el apoyo del desarrollo de las actividades locales”, agrega Cabrera.

Cada semana, unos 150 turistas van a las oficinas de la Dirección de Turismo de Santa Cruz a solicitar información. Según el Ministerio de Turismo, en el 2013 llegaron en avión, desde Quito y Guayaquil, unas 180 000 personas a Santa Cruz y 76 000 a San Cristóbal.

Los artesanos son parte del Frente Peninsular, en Santa Cruz. Este protesta desde hace dos semanas por la ley y anunció que demandará su inconstitucionalidad.

Las marchas se reactivaron el miércoles en Santa Cruz y San Cristóbal. Ese día, Eduardo V., detenido la semana pasada y llevado a Guayaquil, inició su huelga de hambre.

En contexto

Un grupo de colonos protestó por la aprobación de la Ley Orgánica del Régimen Especial para la provincia de Galápagos. Los reclamos se hicieron tanto en Santa Cruz como en San Cristóbal, la semana pasada. Hubo cierre de vías, cambios en los vuelos y paralizaciones.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (5)
No (0)