25 de January de 2010 00:00

Argentina impone nueva conducción en su Banco Central

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Buenos Aires, Reuters

El Gobierno argentino impuso hoy una nueva conducción en el Banco Central, que quedó formalmente a cargo de su vicepresidente Miguel Pesce, luego de que la policía impidiera el ingreso a su despacho al jefe de la autoridad monetaria, Martín Redrado.

Redrado se trabó en una dura disputa con el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández por negarse a cumplir la orden de traspasar al Ministerio de Economía 6 569 millones de dólares de las reservas del Banco Central para pagar deudas, en momentos en que el país enfrenta severos problemas fiscales.

Tras la negativa, Redrado fue destituido por un decreto de Fernández, pero la justicia lo repuso en su cargo y bloqueó la apropiación de reservas por parte del Gobierno. Un tribunal de segunda instancia reafirmó esa decisión, al mantener el bloqueo y asegurar que para remover a Redrado de la presidencia del banco, como lo dispuso Fernández, era necesaria la intervención del Congreso. Pero el Gobierno, al tiempo que descalificó el fallo, dijo que Redrado no podía volver a conducir la autoridad monetaria, pese a que el Congreso aún no se pronuncia sobre su remoción.

"Los dos fallos que se sacaron el viernes son horrendos", dijo a la televisión estatal Néstor Kirchner, antecesor, esposo y asesor informal de la presidenta Fernández.

Redrado acudió con abogados a la sede del banco en la tarde del domingo, pero la policía le bloqueó el acceso. Luego, concurrió a una comisaría y denunció penalmente al jefe de Gabinete de ministros, Aníbal Fernández, por impedirle ejercer sus funciones.

Pero Aníbal Fernández dijo el lunes que no tiene "atribuciones sobre el Banco Central" y que fue Pesce el que ordenó a la policía que Redrado no accediera a su oficina. "Se le hizo a conocer que había una medida de Miguel Pesce (...) en la que el directorio había decidido impedir el ingreso de Redrado al Banco Central", explicó Fernández a una radio.

Redrado no intentó ingresar a la sede del banco el lunes y, en cambio, se dirigió a una reunión con sus abogados. Previamente, dirigió una velada amenaza al Gobierno sobre denuncias de eventuales conductas reñidas con la ética.

"Si hasta hoy me defendí, ahora paso al ataque. Tengo las listas específicas de los amigos del poder que compraron dólares", dijo Redrado, citado por el diario Clarín.

El Gobierno le contestó: "Tiene que denunciarlo y si no, nosotros lo vamos a denunciar a él por encubridor. Todo funcionario público tiene la obligación de denunciar un hecho de esas características", dijo Aníbal Fernández.


La voluntad oficial de que Redrado deje la conducción del Banco Central es compartida por gran parte de la oposición política, que buscó bloquear el uso de las reservas pero sin defender decididamente al presidente del Banco Central.

"Redrado prestó un servicio al país al defender las reservas. A partir de ahora, puede tomar una decisión que facilite la salida en este proceso tan confuso en el que nos metió la presidenta", dijo el diputado Federico Pinedo, líder parlamentario del centroderechista partido PRO.

Pero uno de los abogados de Redrado, el constitucionalista Gregorio Badeni, dijo que el economista "sigue siendo presidente del Banco Central", agregando que "se impidió a un funcionario público ejercer sus funciones".

La decisión de la presidenta Fernández de crear un fondo administrado por el Gobierno compuesto por reservas del Banco Central aumentó los riesgos legales de que fondos del Estado argentino en el exterior sean blanco de pedidos de embargo de tenedores de deuda soberana en incumplimiento.

La negativa de Redrado a transferir reservas de la autoridad monetaria al Gobierno estaba fundada en ese temor. El embargo finalmente se concretó este mes, cuando un juez de Nueva York dispuso un breve congelamiento de bienes del Banco Central argentino en la Reserva Federal.

La puja por las reservas del banco llegó a afectar los precios de los bonos argentinos, en momentos en que el Gobierno intenta llevar adelante un canje de títulos por 20 000 millones de dólares y normalizar sus relaciones con el mundo financiero tras el masivo incumplimiento del 2001/2002.

Analistas expresaron también temores por posibles dilaciones en la operación, pero el Gobierno dijo que el canje de deuda se hará dentro de los tiempos previstos. "Todos estos hechos agregan ruido a Argentina, y son negativos como se puede ver por el agrandamiento de los diferenciales (de tasa) de Argentina", dijo Carola Sandy, analista de Credit Suisse en Nueva York.

"Hará más caro para el Gobierno hacer el canje, en el sentido que tendrán que dar a los bonistas más, pero no creo que esto tenga un gran efecto en (la tasa de) participación", agregó. Pesce se encuentra desde la mañana del lunes en la sede del banco, que estaba custodiada por unos pocos policías.

Los principales mercados financieros de Argentina operaban el lunes con cautela ante el duro enfrentamiento y analistas dijeron que la pugna influirá a la baja en los montos de las transacciones.

Las acciones líderes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires operaban con baja del 0,64 por ciento, mientras que los bonos soberanos en la plaza extrabursátil local operaban con una subida promedio del 0,2 por ciento, donde el bono "Par" cotizado en dólares subía un 0,73 por ciento.

El riesgo país argentino medido por la banca de inversión JPMorgan caía 19 puntos básicos al ubicarse a 737 unidades a las 14:30 hora de Ecuador.

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