1 de April de 2010 00:00

Ardillas invaden ciudades salvadoreñas para sobrevivir

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San Salvador, AFP

Ágiles y voladoras ardillas de color gris han invadido diferentes ciudades y zonas agrícolas de El Salvador, arrasando con todo tipo de frutas, ante la preocupada mirada de los campesinos, pero los ecologistas las defienden y argumentan que “luchan por sobrevivir”.

En muchas zonas de San Salvador y del interior del país, las inquietas ardillas que atraen la mirada de los niños, se reproducen con gran facilidad y comen mangos, aguacates y otras frutas tropicales cultivadas en el campo.

“En San Salvador la domesticación y la urbanización de las especies como las ardillas es casi generalizada porque luchan por sobrevivir. No hay colonia que tenga árboles que no estén habitados por ardillas”, declaró el director de la Unidad Ecológica Salvadoreña, Ángel Ibarra.

El ecologista recordó que la ardilla gris (Sciurus carolinensis) es un roedor que se desplaza entre las ramas de los árboles a una “impresionante” velocidad debido a que las largas uñas que tiene en sus dedos le permiten una buena sujeción.

Las patas delanteras le permiten al mamífero sujetar y pelar las frutas con gran facilidad.

“Las ardillas están emigrando para encontrar frutas para alimentarse, es decir que buscan sobrevivir y muchas veces lo hacen en escenarios y climas que no son propios de esa especie”, declaró por su parte el agrónomo Samuel Portillo.

A pesar de que las ardillas no atacan a los humanos, tanto Portillo como Ibarra advierten que como roedores pueden transmitir algunas enfermedades como la leptospira.

Para Ibarra, las ardillas “se han urbanizado” debido a que el país desde la época de la colonia española afronta una destrucción de sus bosques originales, en un primer momento para dar paso al cultivo del añil y luego a granos básicos.

Con la acelerada deforestación, El Salvador, de escasos 20.742 km2 y 6,1 millones de habitantes, tiene menos del 2% de sus bosques originales y con los bosques secundarios escasamente se puede llegar a un 12%, comentó Ibarra.

A la emigración de las ardillas de su hábitat natural también se han sumado aves como los pericos y la paloma conocida como ala blanca, entre otras especies.

“Como la biodiversidad se encuentra alterada, además de las ardillas, vemos también el lío de los pericos, que no hallan para donde agarrar y también están llegando a vivir en árboles o pequeños parques de urbanizaciones y eso mismo está pasando con otras especies”, enfatizó Ibarra.

En zonas agrícolas de San Miguel y Usulután, pequeños productores ven con preocupación la llegada de las ardillas, debido a que dañan hasta el cocotero.

“Es alegre ver como se desplazan las ardillas, pero también nos están provocando daños en frutas como el coco, níspero, aguacate y mangos”, declaró Noemí Ramírez, que cuida una pequeña plantación de árboles frutales en una comunidad rural de Usulután.

En algunos casos, las ardillas, que para su desplazamiento utilizan en las ciudades los cables del sistema de electricidad, han muerto electrocutadas y han provocado cortes de energía.

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