26 de December de 2009 00:00

El año pasa la página en las letras hispanas

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Buenos Aires.  DPA y Red. Cultura

Uruguay concentró las miradas de la literatura hispanoamericana durante el 2009. El centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti significó homenajes, reediciones y nuevas publicaciones.

Sin embargo, el luto también tocó a las letras uruguayas. En mayo falleció su pluma más difundida, Mario Benedetti, y un mes antes había partido ya la poetisa Idea Vilariño. El autor de

‘Gracias por el fuego’, con más de 80 obras publicadas, quien con sus versos unió a varias generaciones tras sus ideales de justicia social, falleció a los 88 años. Mientras que, Vilariño, también integrante de la Generación del 45 y quien mantuvo una relación amorosa con Onetti, murió a los 89 años.

El escritor uruguayo Hugo Burel consideró  que Uruguay estaba muy bien representado literariamente por esas figuras, pero que también tenían una condición excluyente, monopolizaban un poco la idea de la literatura uruguaya en el mundo.  “Ahora, sin esas figuras, la literatura uruguaya va a tener que seguir y veremos cuáles son los nombres o las obras (que surgen)”, dijo.

En otras latitudes, uno de los grandes protagonistas del año que culmina es el prolífico escritor mexicano José Emilio Pacheco, quien  cumplió70 años, obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía y cerró con la obtención del Premio Cervantes, convirtiéndose en el cuarto autor azteca que se hace con el máximo galardón de las letras hispanas.

El crítico y escritor peruano Julio Ortega no mostró dudas respecto de los galardones literarios más merecidos de 2009: “En primer lugar el Cervantes para José Emilio Pacheco, el último escritor no mediático, o sea el primero de los nuevos tiempos.Y también el del poeta venezolano Rafael Cadenas (Premio Feria del Libro de Guadalajara), otro escritor modélico y poeta de indagaciones a favor del silencio”.

México celebró además con múltiples eventos, en el marco del 120 aniversario de su nacimiento y los 50 años de su muerte, a uno de los más grandes y polifacéticos escritores de Iberoamérica: Alfonso Reyes.

En tanto, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos recayó en el colombiano William Ospina por su obra ‘El país de la canela’. Ospina (Padua, 1954) es allegado a su célebre compatriota Gabo, cuya extensa biografía tolerada ‘Gabriel García Márquez: una vida’, de Gerald Martin, vio la luz en español.

El mismo año que se cumplieron 25 años de la muerte de Julio Cortázar y se conoció la colección de textos inéditos y dispersos ‘Papeles inesperados’, un dúo de jóvenes escritores argentinos logró reconocimiento internacional. Andrés Neuman (1977) se quedó con el Alfaguara de Novela con ‘El viajero del siglo’ y Sergio Olguín (1967) con el Tusquets Editores de Novela por ‘Oscura monótona sangre’.

“A juzgar por los premios internacionales y los éxitos individuales de algunos escritores de las nuevas generaciones, el balance tiene que ser positivo”, subrayó el escritor y ensayista argentino Mario Goloboff .  “Daría una explicación más bien colectiva a este fenómeno. Y es que tal vez el mismo sea la consecuencia de años de trabajo en el terreno de la práctica de una literatura de masas en la Argentina, de la existencia de tantísimos talleres, de tantos concursos literarios en los que participan cientos de escritores no consagrados”, apuntó.

Mientras, el galardón mejor dotado de la escena editorial hispana, el Planeta de Novela, quedó en manos de la asturiana Ángeles Caso por ‘Contra el viento’. En España, los últimos meses giraron en gran parte en torno a la Generación del 27: su último gran representante, Francisco Ayala, autor de ‘El jardín de las delicias’, falleció a los 103 años. También se cumplió el décimo aniversario de la muerte del poeta gaditano Rafael Alberti. Y 73 años tras la ejecución de Federico García Lorca, el lugar donde se encuentra enterrado sigue siendo un misterio: las excavaciones iniciadas a fines de octubre en  Alfacar no dieron con los restos del autor del ‘Romancero Gitano’.

Por su parte, la literatura ecuatoriana se quedó sin su mayor exponente con la muerte de Jorge Enrique Adoum, quien fuera secretario privado de Pablo Neruda y autor entre otros de la novela ‘Entre Marx y una mujer desnuda’. Cuba, en tanto, perdió al escritor Cintio Vitier (‘Vísperas’, ‘Testimonios’).

 Julio Ortega dijo que 2009 podría ser trascendente para las letras hispanoamericanas “por la internacionalización no de su escritura, sino de su lectura, lo que es más decisivo”. Y añadió: “La lectura es hoy posnacional, transfronteriza y, por ello, crítica y creativamente más libre”.

El homenaje a Juan Carlos Onetti

Las letras de Uruguay vivieron  el año del centenario del nacimiento de su premio Cervantes Juan Carlos Onetti. Por ello,  se le dedicó numerosos homenajes al autor de ‘Juntacadáveres’.

Se publicaron sus ‘Cuentos completos’ con relatos inéditos y una nueva edición de su última novela, ‘Cuando ya no importe’. Los tributos al escritor (1909-1994) trascendieron  su patria, por ejemplo con el Coloquio Internacional Juan Carlos Onetti, en México.

El peruano Mario Vargas Llosa publicó un análisis de la vida y obra del montevideano titulado ‘El viaje a la ficción’, que ganó el Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald. También vieron la luz, entre otros, una versión actualizada de ‘Onetti: el ritual de la impostura’ (Hugo Verani), así como ‘Pesimista militante. Una interpretación gráfica de Juan Carlos Onetti’, del dibujante Hermenegildo Sábat.

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