7 de octubre de 2014 07:43

Angustia entre el personal del hospital madrileño donde se transmitió el ébola

Unos 200 trabajadores del hospital universitario La Paz se concentraron hoy (7 de octubre del 2014) a las puertas del centro sanitario para pedir la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato, y del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González

Unos 200 trabajadores del hospital universitario La Paz se concentraron hoy (7 de octubre del 2014) a las puertas del centro sanitario para pedir la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato, y del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en solidaridad con su compañera infectada por el virus del Ébola. Foto: EFE

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AFP
Madrid

En el hospital La Paz-Carlos III de Madrid se multiplicaban este martes (7 de octubre del 2014) los corrillos, mientras los pocos empleados dispuestos a hablar expresaban su ira tras el contagio de una compañera por el virus del ébola, denunciando desinformación e improvisación.

¿El caso de ébola? “Se habla en todo el hospital, no sabemos nada, hay nerviosismo, desinformación”, afirmaba, al día siguiente de conocerse la infección de una auxiliar de enfermería, un médico de urgencias que prefería no dar su nombre.

Varios enfermeros de ese servicio tuvieron que intervenir en los cuidados de los dos misioneros españoles repatriados a Madrid y que murieron aquí debido al virus.

“Es una psicosis”, dice también una cardióloga.

“No entendemos cómo una persona que llevaba un traje doble y dos pares de guantes ha podido contaminarse”, explica, considerando que España no estaba preparada para recibir a los religiosos contagiados de esta fiebre hemorrágica en África.

El complejo hospitalario La Paz-Carlos III está formado por varios establecimientos. Fue en el Hospital Carlos III donde se había habilitado una planta para recibir a esos dos primeros enfermos de ébola, en condiciones que supuestamente respetaban los protocolos internacionales para enfermedades altamente contagiosas.

El primer paciente, repatriado de Liberia, fue ingresado el 7 de agosto y falleció el 12. El segundo, procedente de Sierra Leona, llegó el 22 de septiembre y murió tres días más tarde.

Fue aparentemente ocupándose de él como esta mujer de 40 años contrajo el virus. La auxiliar de enfermería entró en la habitación del enfermo en dos ocasiones, una para cambiarle el pañal y otra para recoger su ropa tras el fallecimiento.

La paciente tomó vacaciones un día después de la muerte del misionero y empezó a presentar síntomas el 30 de septiembre. Según una fuente hospitalaria, vio a su médico de cabecera ese día y éste le dijo que acudiese a un servicio de urgencias.

- 'Un curso de 15 minutos' -

Además de ella, una treintena de personas del equipo medico de La Paz trataron al segundo religioso. Según el ministerio de Sanidad fueron formados especialmente. Otras 22 personas, la mayoría del “ámbito sanitario”, están siendo seguidas tras haber estado en contacto con la auxiliar.

“El único protocolo que ha habido es un curso de 15 minutos para saber cómo ponerse y quitarse el mono” de protección, afirma una de sus compañeras.

Y corren ya todo tipo de rumores. Así, hacia las dos de la madrugada salió un empleado para explicar a los periodistas, extraoficialmente, que un médico del servicio de cuidados intensivos “dio resultado positivo”.

“Ya está confirmado”, decía frente al hospital, asegurando que una de sus colegas había sido avisada. Sin embargo, horas después una portavoz del ministerio de Sanidad confirmaba que se realizaron pruebas a un doctor pero que su resultado fue negativo.

¿Quién estuvo en el Carlos III? ¿Quién entró en contacto con la auxiliar de enfermería? ¿Cuántos casos sospechosos hay? Cada uno evalúa sus propios riesgos.

Cerca de allí, un grupo de conductores de ambulancia se preocupa por las condiciones en las que serían transportados eventuales nuevos pacientes. “Nosotros somos quienes debemos hacer los traslados de hospital a hospital pero no nos dicen nada”, explica uno de ellos.

Otro se cuestiona sobre la protección de los médicos y técnicos que acudan a evaluar a un paciente potencial a su casa, tras una llamada al 112, el número de emergencia en España.

La angustia por la falta de información se mezcla con el rencor acumulado desde hace años debido a los drásticos recortes presupuestarios impuestos al servicio de salud pública de la región de Madrid y que llevaron a la fusión de Carlos III, centro especializado en enfermedad tropicales y contagiosas, en el gran conjunto de La Paz.

Ya el 7 de agosto la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) había denunciado, en un comunicado, la “ improvisación ” que rodeó según ellos la llegada del primer paciente a una sección del hospital que estaba siendo desmantelada.

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