12 de diciembre de 2016 00:00

La carretera Pifo-Papallacta opera con cuatro carriles

La carretera ahora tiene servicios de ciclovía. La ampliación a cuatro carriles era una necesidad de los pobladores de la zona oriental. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

La carretera ahora tiene servicios de ciclovía. La ampliación a cuatro carriles era una necesidad de los pobladores de la zona oriental. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

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Patricia Carolina González

El tráfico promedio diario de la carretera Pifo-Papallacta es de 4 000 vehículos, entre transporte liviano y pesado, según cifras del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Tras 42 meses culminó la obra de ampliación, de dos a cuatro carriles, de la vía Pifo-Papallacta, de 36,33 kilómetros de longitud.

Esta vía es la conexión de la ciudad de Quito con el oriente del país, específicamente con las provincias de Napo, Sucumbíos, Orellana y Pastaza, zonas de importancia para la riqueza energética del país, por la explotación petrolera.

El ancho de la vía se amplió de 8,4 metros a 22,10 metros, en la ampliación se consideraron 3 metros destinados a la ruta de ciclovía. El espesor de la carpeta asfáltica de todo el tramo es de 10 centímetros. La obra también incluyó la construcción de un nuevo puente en el sector del Tambo.

La estatal China Road and Bridge Corporation estuvo a cargo de la obra, que tuvo un costo total de USD 55 797 414.

Omar Chamorro, subsecretario de Infraestructura del Transporte del Ministerio de Obras Públicas, señala que gracias a este trabajo el tiempo de traslado en la vía, por la cual transitan cerca de 20 000 personas al día, se reduce de
1 hora a 30 minutos.

“Uno de los mayores beneficios es la promoción del turismo al sector circundante, porque ahora quienes vayan desde Quito a las Termas de Papa­llacta y a otros lugares turísticos de la zona, no demorarán más de una hora en trasladarse”, señala Chamorro.

El funcionario agrega que otro de los beneficios es el poder acceder hacia la región oriental del país a través de una vía en mejores condiciones y con un mejor nivel de servicio, disminuyendo los tiempos de viaje, especialmente para los vehículos de carga pesada.
“Esto -dice Chamorro- favorece la producción, al generar una reducción de costos para el transporte”.

Los beneficiarios directos de la ampliación de la carretera son los dos millones de personas que habitan en Quito y sus valles. También se benefician de manera indirecta 300 000 habitantes de los sectores de la región oriental.

Chamorro explica que los retrasos de la obra se debieron a un fuerte temporal invernal, a los trámites de expropiaciones y a frecuentes derrumbes en la vía, que originaron que el proyecto se suspendiera por cerca de 11 meses. “Paralelamente se realizaron algunas obras complementarias, como fue la reubicación de tuberías de agua y de cables en el tramo Pifo-Palugo, la reubicación de postes de energía eléctrica y el embaulamiento de las tuberías del poliducto”.

El desarrollo de la obra permitió la creación de 450 plazas de trabajo, de las cuales 74% (334 personas) correspondieron a trabajadores de la zona.

Los riesgos de la vía

La ocurrencia de accidentes de tránsito en la vía ha sido un mal, por años, de la zona, producto de sus condiciones climáticas, como la alta presencia de neblina y la frecuencia de precipitaciones. No obstante, la cantidad de siniestros ha disminuido en los últimos dos años, de 58 en 2014, a 32 para octubre de este año, según el registro de la Agencia Nacional de Tránsito.

La disminución en la cantidad de accidentes de tránsito es uno de los propósitos de la obra. “Ahora las condiciones de la vía son mucho mejores, pero hay que tener control de las normas de tránsito en estos sectores, especialmente respecto de los niveles de velocidad de los transeúntes”, aclara el subsecretario de infraestructura del transporte del Ministerio de Obras Públicas.

Por su parte, Cristóbal Buendía, presidente del Observatorio Ciudadano de Movilidad, considera que la ampliación de la vía no repercutirá signi­ficativamente en una dismi­nución de los accidentes de tránsito en esta.

“Los siniestros en este sitio ocurren principalmente por sus condiciones atmosféricas y por un tema de velocidad, eso no necesariamente se corrige porque se haya ampliado la capacidad vial. La disminución actual se debe a un mayor nivel de conciencia social sobre los riesgos al conducir en esta vía, impulsado en parte por los medios de comunicación, que han evidenciado el problema”, explica Buendía.

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