16 de agosto del 2016 00:00

Alumnos con pocos recursos reciben ayuda para estudiar

Juan Aguavil, Ruth Cando, Cristian Ortiz y Tamia Tocabón son una parte de los estudiantes becados en la USFQ. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Juan Aguavil, Ruth Cando, Cristian Ortiz y Tamia Tocabón son una parte de los estudiantes becados en la USFQ. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 21
Diego Bravo
Redactor.  (I)
dbravo@elcomercio.com

Estudiar un posgrado de econometría en los EE.UU. Esa es la meta de Ruth Cando, de 26 años, para cuando se gradúe de economista en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ). Y claro, quiere dar una mano a sus padres de escasos recursos, que pertenecen a la etnia Panzaleo, en Cotopaxi.

Ingresó a la USFQ con una beca de diversidad étnica para alumnos que provienen de familias pobres. Sus papás viven del reciclaje de chatarra y no podían costearle su educación.

A escala nacional, los estudiantes de escasos recursos económicos y los que pertenecen a grupos étnicos pueden acceder a becas de estudio en las universidades.

En el artículo 77 de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) se indica que las universidades establecerán programas de becas completas o sus equivalentes en ayudas económicas, que apoyen en su escolaridad a por lo menos el 10% de estudiantes regulares.

Los beneficiarios serán los alumnos que no cuenten con recursos económicos, los estudiantes regulares con alto promedio y distinción académica, los deportistas que representen al país internacionalmente (si acreditan niveles de rendimiento académico regulados por cada institución) y las personas con discapacidad. En la normativa se incluye a quienes pertenecen a etnias: indígenas, afrodescendientes, etc.

Según datos de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt), ahora hay más chicos de escasos recursos que ingresan al sistema de educación superior. En el 2006, del quintil más pobre de la población, solo el 2,7% de gente en edad de entrar a la universidad lo hacía. Hoy es el 21,3%. Antes, el 8,8% de la población indígena ingresaba a los centros de educación superior y ahora es el 23,8%.

Cynthia Chávez, de 23 años, estudió gracias a una beca y egresó este año de la licenciatura de Multilingüística en Negocios y Relaciones Internacionales, en la Universidad Católica de Quito (PUCE). Por la beca proporcionada por ese centro y una fundación alemana logró continuar sus estudios. Ella se enfermó de cáncer y sus papás no tenían dinero para costearle su carrera.

En el semestre entre febrero y julio del 2016, la U. Católica entregó 9 124 becas a 7 981 alumnos. “1 143 estudiantes reciben doble beneficio, es decir, que un estudiante que goza de pensión diferenciada, puede también acceder a otro tipo de beca”. Cynthia cuenta que para acceder a ese beneficio tuvo un promedio de 45 sobre 50 en sus notas.

Por su lado, la Universidad San Francisco, desde 1996, recibe a chicos de la Amazonía, gracias a convenios con organizaciones indígenas, que aceptaron que la entidad establezca en el Yasuní, la Estación de Biodiversidad Tiputini.

Según datos de la USFQ, más del 40% de sus estudiantes se prepara por el Programa de Becas y Asistencias Financieras. Este apoya a jóvenes con alto perfil académico y que demuestran una necesidad de apoyo económico. El segundo semestre 2015-2016 hubo 444 estudiantes activos.

Ruth Cando es parte de ese grupo al igual que Juan Aguavil, estudiante de Economía y Tamia Tocabón, de Psicología Clínica. Para ingresar con beca a la USFQ se necesita un puntaje mínimo de admisión de 1 700 sobre 2 400 puntos. Otro requisito para acceder es demostrar que están dispuestos a luchar por el progreso de su etnia.

Aguavil, de 21 años, cuenta que sus padres son tsáchilas y agricultores. En el futuro quiere montar su propia empresa exportadora de frutas y productos de la Costa. Cando busca implementar un proyecto para impulsar la agricultura en Zumbahua (Cotopaxi).

Agustín Oleas es director de Bienestar Universitario de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Indicó que allí se ofrece becas para chicos de escasos recursos. Recuerda que una joven, hija de un obrero, estudió Comunicación Social con beca y ahora labora en una entidad pública.

Este funcionario señaló que, desde sus orígenes, la UTE ya brindaba ayudas con becas a chicos de pocos recursos. Hoy, para acceder a la beca socioeconómica, los jóvenes deben obtener un promedio de 9 sobre 10 puntos en aprovechamiento académico.

En contexto


El artículo 26 de la Constitución señala que la educación es un derecho de las personas en su vida y un deber ineludible e inexcusable del Estado. Constituye un área prioritaria de la política pública y de la inversión estatal, garantía de la igualdad e inclusión.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (1)