1 de April de 2010 00:00

Alianza País busca mantener la disciplina de sus asambleístas

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Redacción Política

Al preguntarle si a través de un código de ética se tratará de disciplinar a los 55 asambleístas de Alianza País, Rolando Panchana no lo niega.
“Creo que toda organización  funciona con disciplina, un negocio, una empresa... Eso es consustancial al éxito de cualquier esfuerzo humano”, dice el legislador cercano a Rafael Correa.

Responde cortante el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional. Su opinión dista de la de Carlos Velasco, autor de la propuesta de lo que él prefiere llamar “la estructura de gestión política del bloque”. “Disciplina no es el término adecuado”, insiste.

Las  sanciones
En el quinto  y último capítulo de la propuesta de Carlos Velasco se habla de las faltas y sanciones. Se penalizarán atrasos injustificados de 10 minutos después del inicio de las reuniones de los lunes, inasistencia, no cumplir las actividades asignadas, expresarse en términos ofensivos en el bloque y provocar incidentes violentos en las sesiones.   
Entre las sanciones constan amonestaciones verbales, escritas y multas  de hasta el 10% de la remuneración.
 En el Plan de Comunicación se indica que las vocerías se definirán según las vocaciones, conocimientos y experticias de cada uno de los  asambleístas.

Y enumera los puntos de la propuesta, que le encargaron elaborar: la planificación legislativa, la administración y organización, ética y resolución de conflictos, y una unidad de análisis político.

También da pistas sobre cómo operativizar su planteamiento. La bancada elegiría  a cuatro o seis responsables que durante un mes compartirán la vocería. Serán hombres y mujeres.

Las reuniones se harán todos los lunes y la asistencia será obligatoria, de lo contrario se cobrará una multa. En estos encuentros se definirán los temas que se plantearán en el Pleno. Los integrantes no pueden presentar iniciativas particulares sin ventilarlas primero al interior del movimiento.

Napoleón Saltos, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la U. Central, señala que no es la primera vez que se prepara un código de ética dedicado al control del criterio personal de los asambleístas y a imponer a una disciplina de bloque. “La clave es el direccionamiento”, dice.

Para Saltos, en los partidos hay momentos en los que empieza a haber crisis de control sobre la posición personal de los participantes. Y pone como ejemplos las discrepancias en torno al juicio al fiscal Washington Pesántez y la posición sobre el proyecto Yasuní ITT. “Han sido manzanas de la discordia, que incluso llevaron a la salida de varios partidarios”.

Panchana afirma que la estructuración de un código beneficiará al bloque. “Hubo diferencias de criterios, que debemos procesar interna y externamente. Lo ocurrido en los últimos tres años debe servirnos para elaborar normas que nos permitan una convivencia más armónica y ordenada”. Dijo que discutirá casa adentro sus observaciones.

Y negó que el objetivo sea alinearse a la visión del Presidente. “Es un tema de organización interna del Legislativo, no tiene nada que ver el Ejecutivo aquí”.

Irina Cabezas, primera vicepresidenta de la Asamblea, sostiene que no hay  un resquebrajamiento de la unidad del bloque.

“Es el Movimiento Político más representativo del país y por ende con mayor número de representantes en la Asamblea Nacional, por lo que se hace necesario contar con un estatuto que regule las actuaciones de la bancada, acorde lo dispone la Ley Orgánica de la Función Legislativa”.

Saltos asegura que la ética comienza por el pensamiento propio y este no se puede abandonar en nombre de la fidelidad a algo.

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