19 de July de 2009 00:00

‘Tener un aliado en el Gobierno quizá facilite la obra municipal’

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Desde su experiencia como Alcalde, ¿qué trabas se encuentran en la ejecución de obras con el Gobierno?

El arte del buen gobierno se fundamenta en la subsidiaridad. Quiere decir que el Gobierno central, el intermedio y el local trabajan juntos, coordinadamente para servir al pueblo que los eligió.  Pero siempre ha pasado   que el presidente de un partido se olvida  de que cuando nos eligen somos alcaldes de la ciudad, no de un partido político.



HOJA DE VIDA
Paco Moncayo
Fue Jefe  del  Comando Conjunto  de las Fuerzas Armadas.  Se retiró en 1998.
 En 1998   fue elegido diputado  por la  Izquierda  Democrática.  Ahora es asambleísta por Pichincha con el Movimiento Municipalista.
En   2000  se  posesionó como Alcalde   y permaneció en el puesto por  ocho años y 5  meses.¿Qué ha pasado en  Quito?

Desde el Gobierno central se empieza a respaldar a los alcaldes de su partido porque consideran legítimo reforzar la presencia partidaria en el país.

¿Usted vivió celos políticos de este tipo en su gestión?

Sí. Se refleja cuando comienza el Gobierno central a pelear por hacer una canchita por aquí, a cambiar el piso de un mercadito por allá.  Buscan  ganar  popularidad y opacar al Alcalde.

¿Eso le pasó a usted?

Sí. Pero con  la gente les va   mal porque el pueblo no es tonto, las personas saben qué responsabilidad tiene cada uno al momento de hacer las obras. 

¿En qué casos tuvo trabas en su gestión municipal?
 


“La mayoría en el
Concejo  ayuda en la
gestión municipal”Para hacer la vía  Gualo-Aeropuerto, nos retrasaron  el proceso. Estuvimos estancados un año sin recibir el aval del Gobierno  para el préstamo, ahora  que termina de construirse el aeropuerto, en el 2010,   no vamos a tener vía directa. Lo mismo sucedió con el programa Laderas del Pichincha  en el sur de la ciudad. Estuvo el aval para el préstamo del BID  y no salió del Ministerio de Finanzas. Eso es violar los conceptos de la buena gestión en la cual, se entiende, que somos aliados: el presidente, el prefecto y el alcalde.  

¿Durante ocho años tuvo  gobiernos opositores que complicaron su labor?



“Lindo tener un presidente que me diga aquí está la plata”
Paco Moncayo
Ex alcalde de QuitoTuve  buenos y malos ratos. Por más que los gobiernos hayan querido, no hubo un apoyo fantástico para Quito. Nos desarrollamos solos y con créditos externos.   Buscamos  financiamiento, acercándonos a los organismos de crédito y peleando con la burocracia central, la cual  dilata con  habilidad  los trámites  al Municipio.

Entonces,  ¿tener una buena relación con el Gobierno es clave para el Municipio?

Sí. El pueblo no elige alcaldes ni presidentes para que se estén peleando entre ellos; el pueblo elige a sus autoridades para que le sirvan, en el Ecuador nos falta aprender a ser equipo.
 
¿El nuevo  alcalde, Augusto Barrera, tendrá más facilidades por ser del mismo  partido del actual  Gobierno?

Espero que sí. Hay un compromiso que, me imagino, fue negociado al interior del Movimiento País para construir el metro. No va a  poder concretarlo si no es el Gobierno el que lo financia. Me hubiera gustado tener ese apoyo del Gobierno para el tren ligero. 

¿Él tendrá más apoyo económico,  entonces?

El movimiento es el que  ganó las elecciones de la Alcaldía,  no  el señor Alcalde. En realidad espero que  tenga más apoyo en las obras. 

¿Tener una cercanía con el Gobierno tiene sus riesgos?

Hay distintos riesgos. No digo que en este caso va a pasar así. Un riesgo que existe es que el Presidente diga: ese Alcalde es mío y esta ciudad es mía, tengo que ir a invertir  en ciudades que no son mías y que me hacen la vida imposible y que puedo perder apoyo político.

Una semejanza que tendrá el Concejo Metropolitano saliente y el actual es la mayoría. ¿Qué ventajas tendrá?

Cuando asumí la Alcaldía la primera vez, tenía mayoría de la Democracia Cristiana y me hicieron la vida a cuadritos. Cada sesión veía una notoria voluntad de no cooperar.  Luego tuve su apoyo.   No hay que hacer diferencias en los concejales por ser de tal o cual  partido. No pasan de tres  las sesiones en las cuales no votamos por unanimidad  las resoluciones u ordenanzas. Hicimos un equipo suprapartidario, un equipo   con la  bandera de Quito.  No tuve necesidad de hacer mayorías ni minorías en el Concejo.

¿Eso es lo ideal para gobernar? ¿El nuevo Alcalde tendrá el mismo panorama?

Parece que sí. Pero espero que no se piense ni se trabaje como  una  mayoría de Movimiento País, sino  que sean la  representación del pueblo de Quito.  Por ejemplo, hoy,  soy amigo de los concejales. Nunca tuvimos riñas ni escándalos. Eso le conviene a Augusto Barrera y a Quito.  Es un consejo que le doy al nuevo Alcalde.

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