25 de enero de 2016 00:00

El alcantarillado de Chone está colapsado

Las calles céntricas de Chone se llenaron de lodo la semana pasada por las lluvias; hubo daños en las alcantarillas. Foto: Juan Carlos Pérez para El Comercio

Las calles céntricas de Chone se llenaron de lodo la semana pasada por las lluvias; hubo daños en las alcantarillas. Foto: Juan Carlos Pérez para El Comercio

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María Victoria Espinosa

Debido a las fuertes lluvias registradas la semana anterior en Chone seis calles se inundaron en la zona urbana y tres parroquias en el área rural del cantón manabita.

Unas 56 viviendas resultaron afectadas y cuatro familias del sector el Badeal pasaron la noche en casas de vecinos y familiares. Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), en el cantón llovió 236,8 mm entre el martes y miércoles de la semana anterior. Lo normal es alrededor de 90 mm por día.

Según el agricultor Milton Santana, muchos moradores veían a las inundaciones como algo inevitable. “Estamos tan acostumbrados que ya sabemos si el invierno pasado no fue grave, el siguiente viene con fuerza. Hay más calor y humedad antes de las lluvias”.

Según moradores y datos del Municipio, en el 2014 se presentaron precipitaciones intensas en diez ocasiones.

Apenas Santana escuchó sobre lluvias en varias zonas del país, subió los enseres de su casa al segundo piso. Él vive en el sector El Badeal, parroquia de San Antonio. Cerca de allí está el río San Lorenzo, que se desbordó el martes último. “Se me inundó una hectárea de plátano y el patio”.

En Chone la mayoría de casas son de dos plantas, precisamente para proteger los bienes de las inundaciones. Paquita Saltos, del barrio Los Almendros cuenta que así lo decidieron muchos desde el fenómeno de El Niño de 1998. “Fue una tragedia. El agua llegó a más de un metro de altura y lo perdimos todo”.

Por esta razón, también rellenaron las calles con tierra para que el agua no ingresara a las casas. Pero para Lorena Vera, del barrio, eso no funcionó. “Tuvimos que construir otro piso. En verano vivimos abajo, pero desde noviembre nos pasamos al segundo piso”.

Saltos afirma que ya vive 30 años con la angustia de las inundaciones. Ella tiene una tienda en la parte baja de su vivienda. El piso es de tierra y los productos los cuelga en la pared o los coloca en cajas, que funcionan como una especie de anaqueles. “¿Para qué invertir en una tienda bonita si cuando se inunda todo se daña incluso la pintura”.

En el segundo piso, las paredes aún lucen pintadas y adornadas con cuadros de flores y paisajes. Hay tres habitaciones. Una de ellas sirve como bodega para guardar los enseres del primer nivel.

Mariana Buenaventura, directora de Obras Públicas del Municipio, asegura que el alcantarillado pluvial y sanitario cumplió con su vida útil (35 años) y que por eso se declaró en emergencia al cantón en febrero del 2015. Se levantan muros de protección y se limpian alcantarillas, cunetas y sumideros. Tres grupos de obreros trabajan en esa labor.

En la ciudad hay siete tramos críticos del alcantarillado sanitario que determinan el colapso de casi un 40% del sistema. Reconstruirlo, solo en esa zona, costaría USD
672 000. “Lo ideal sería cambiar y ampliar el alcantarillado. Para eso se necesitan recursos para estudios y la obra”, dijo Buenaventura.

Nemecio Anchundia, de 54 años, prefiere irse de la ciudad. Su casa está en el barrio Los Almendros desde hace 30 años. “Es de madera, no tengo electrodomésticos ni cosas de valor porque aquí todo se daña. Prefiero invertir en El Carmen”. En el patio de su casa tiene una bicicleta, que utiliza en verano y una pequeña canoa que sirve para llegar hasta la carretera en invierno.

Según el constructor manabita Luis Moreira Chone  fue levantado cerca de varios ríos, y otras poblaciones, como Los Almendros, se construyeron en riachuelos y ciénagas que se estaban secando. “Muchos barrios fueron rellenados y tienen filtraciones. Esos tapes han desviado el cauce de los esteros y por eso se desbordan hacia el interior de la ciudad”.

Solo el sector del Río Grande no se ha inundado, porque allí funciona el proyecto Multipropósito Chone, inaugurado en noviembre del 2015, y que evita el desbordamiento de este afluente.

Hasta el momento, la infraestructura ha controlado seis inundaciones en esta zona, según reportes de la Secretaría Nacional del Agua.

El presidente Rafael Correa, en su último enlace se refirió a las inundaciones en Chone. “Siempre dijimos que si llueve fuerte Chone se inunda por el alcantarillado pluvial”.

Marco Zambrano vive en la parroquia San Rita. Con las lluvias de la semana anterior tuvo miedo de que su casa se anegara como en el 2013. “Solo una calle se inundó. Mi esposa está feliz porque en este invierno con El Niño no nos inundamos. Al fin cambiaremos los muebles de plástico por unos de madera y tela”.

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