28 de julio de 2015 19:08

El alcalde de Roma toma medidas para frenar el caos de la Ciudad Eterna

Los turistas se encuentran con basura acumulada en muchos sitios turísticos de Roma. Foto: AFp

Los turistas se encuentran con basura acumulada en muchos sitios turísticos de Roma. Foto: AFp

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Agencia AFP
Roma

El alcalde de Roma anunció este martes (28 de julio) una serie de medidas para responder a las críticas que le han llovido de todo el mundo por el caos y la incuria que arruinan a la Ciudad Eterna.

“Daré prioridad a la belleza, el transporte, la casa, la organización urbana”, anunció el alcalde de centroizquierda de Roma, Ignazio Marino, un médico de 60 años, elegido en junio del 2013.

Marino es odiado y criticado por buena parte de los habitantes de la capital, que lo acusan de ser pasivo ante el abandono y la degradación que reina por el pésimo sistema de servicios públicos, con buses que no pasan, pilas de basuras y desperdicios que rebosan en buena parte de los magníficos monumentos y miles de turistas que deambulan en el corazón de la ciudad sin derechos ni deberes.

“Cuando asumí la alcaldía no pensé que iba a encontrar las cuentas vacías, el crimen organizado y la corrupción”, reconoció Marino durante una conferencia de prensa tras mencionar el gigantesco escándalo de corrupción llamado “mafia capitale” que estalló cuando, hace unos meses, la fiscalía destapó infiltraciones mafiosas entre los dirigentes político-administrativos de la ciudad.

El alcalde enumeró las medidas que va a tomar para salvar Roma y que prometió va a aplicar casi inmediatamente.

Marino aseguró que va a someter a una cura de belleza extraordinaria 7 millones de metros cuadrados de territorio urbano, y para ello se instalarán 10 000 cestos de basura para encarar uno de los grandes males, la basura, la suciedad, el descuido.

Basura, buses, belleza

Las imágenes de Roma invadida por la basura, con contenedores repletos de desperdicios, botellas vacías en las fuentes históricas y estatuas barrocas en las que merodean también las ratas y gaviotas en busca de restos de comida, resaltan tanto en la prensa italiana como en la internacional.

El prestigioso diario The New York Times publicó en primera página una foto del famoso barrio de Trastevere, uno de los más turísticos, con pilas de inmundicia y sobras en una de sus plazas emblemáticas, suscitando una ola de indignación en todo el país.

El corresponsal del diario francés Le Monde tampoco perdió la ocasión para describir la “incuria” que reina en la ciudad, con filas de gente que espera más de una hora que pase el bus, jardines públicos abandonados y carcomidos por la maleza, con inmigrantes que duermen sobre cartones y colchones frente al Coliseo, buses, cuando pasan, repletos de gente apiñada y sin aire acondicionado pese al calor de 40 grados.

La ciudad, célebre por sus bellezas artísticas, que recibió el año pasado casi 14 millones de turistas, de los cuales 8 millones extranjeros, no parece preparada para atender a partir de diciembre a los millones de peregrinos que asistirán al Jubileo, el año santo que proclamó el papa Francisco y que durará hasta noviembre de 2016.

“Prometí dos años para cambiar el modo de gobernar la ciudad y tres años para cambiarla”, responde Marino.

El regente de una de las ciudades más ricas de historia pero también más difíciles de administrar tendrá que aplicar sus dotes de cirujano para extirpar las enfermedades enquistadas en la capital.

Nombró nuevos asesores y encargó el transporte público a Stefano Esposito, senador del Partido Democrático y miembro de la comisión antimafia, quien se mueve por la ciudad con escolta.

Marino pidió al primer ministro Matteo Renzi que lo juzgue “por los resultados”, en una respuesta a las presiones sobre el premier para que disuelva la alcaldía y nombre un comisario extraordinario.

Los nuevos asesores deberán no solo mejorar el transporte con nuevas ciclovías, corredores especiales para buses, aceleración de la construcción de la línea C del metro y fomento del uso del automóvil eléctrico, como anunciado por Marino, sino que también deberán recuperar la imagen “decadente y saqueada” de una ciudad con tres milenios de historia y que fue una de las grandes metrópolis de la humanidad.

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