18 de January de 2015 20:17

Un control más para mejorar la calidad del aire

En el parque Bicentenario se hizo una demostración del uso de los opacímetros. Un documento será entregado a los conductores para su respaldo. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

En el parque Bicentenario se hizo una demostración del uso de los opacímetros. Un documento será entregado a los conductores para su respaldo. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Diego Puente Vallejo. Redactor (I)

Esta mañana (19 de enero de 2015) habrá empezado un control aleatorio que medirá la opacidad del esmog que arrojan los vehículos que prestan servicio de transporte público en la ciudad.

Un opacímetro se conectará al tubo de escape del automotor, el conductor deberá acelerar y una máquina recibirá el humo que se produzca. En ese instante, en un papel, saldrá el cálculo del nivel de contaminación de ese vehículo. El aparato mencionado valora la cantidad de hidrocarburos sin quemar que salen del tubo de escape, también indica la eficacia de la bomba de inyección.

El control a los buses y furgonetas es prioritario porque son los causantes de la mayor contaminación del aire ya que arrojan mayores volúmenes de partículas conocidas como PM 2.5 (material particulado muy fino que proviene, entre otras, de la combustión del diésel), que pueden provocar, incluso, afecciones respiratorias graves a los ciudadanos. Son partículas tan pequeñas que son capaces de ingresar hasta las zonas periféricas de los bronquiolos de las personas y alterar el intercambio pulmonar de gases.

Hubo zonas donde la medición del PM 2.5 no estuvo en los rangos adecuados, según el Análisis de la Calidad de Aire del Distrito. Este estudio también determinó que el 29% del aire de Quito es considerado óptimo, el 70% aceptable y el 1% está en estado de precaución.

Carmela Sánchez respira aire con altos niveles de contaminación. Ella vive en el sector de El Camal (Chiriyacu), en el sur de Quito. Pidió a las autoridades más control. Dijo que, en la noche, “se huele a gasolina”. No exagera porque vive en la zona que mayor contaminación por dióxido de azufre concentró en el 2014, según un estudio de la Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano de Quito. Ese contaminante es emitido, en especial, por autos y por las industrias.

El sector de la Belisario, en cambio, concentró mayor porcentaje de dióxido de nitrógeno, también producido por los automotores. En ambos casos, no se sobrepasó lo establecido en la Norma Ecuatoriana de Calidad del Aire (NECA).

La calle Necochea es otro lugar que soporta niveles importantes de contaminación. Ahí, el olor a combustible invade la nariz, el esmog cubre los ojos y el ruido del pasar de los carros ensordece a quienes esperan en un bus que los lleve al trabajo o al centro de estudios.

La nube negra que sale de algunos de los buses de transporte público que por ahí circulan se impregna en la ropa de los peatones y en las casas. María Chamorro, vecina del lugar, cuestionó los controles vehiculares. “Cómo puede ser posible que carros así pasen la revisión”. Esa expresión fue compartida por Cristina y Soraya, dos estudiantes del Colegio Simón Bolívar.

La Secretaría de Ambiente acepta que las revisiones vehiculares obligatorias que se hacen cada año, no son suficientes para reducir los índices de contaminación del aire.

Verónica Arias, secretaria de Ambiente del Municipio, indicó que algunos conductores “tienden a hacer trampa” antes de la revisión vehicular. “Ajustan el relantín para que haya mejor combustión y pasan el examen de revisión, salen del examen y lo vuelven a reajustar, entonces... se tiene que hacer un mejor control, en este sentido”. De ahí, los controles aleatorios en las calles.

Jorge, conductor de bus, hizo un pedido a las autoridades. “Si pasamos ese control, que ya no nos hagan ir al centro de revisión, al menos, una vez al año”. Los vehículos que prestan servicio público (buses, taxis, furgonetas, etc.) tienen que cumplir obligatoriamente con dos revisiones técnicas al año, una cada seis meses; los vehículos particulares deben acudir una vez al año, de acuerdo a un cronograma que maneja la AMT.

Desde esta mañana, cuatro brigadas, conformadas por agentes y fiscalizadores de tránsito, se encargan de inspeccionar a vehículos de servicio público de manera aleatoria. La inspección se realiza, sorpresivamente, en las estaciones de origen o destino de los buses.

La revisión también será al estado del parabrisas, llantas, luces y tubo de escape , indicó Guillermo Altamirano, director de fiscalización de la AMT.

Otra brigada de la Agencia de Tránsito pedirá a los conductores de los vehículos privados el certificado de la revisión vehicular. En este caso no se medirá el nivel de opacidad.

Quienes incumplan con las normativas tendrán que hacer los arreglos necesarios en un máximo de 8 días y presentarse en un centro de revisión. Si no, enfrentarán sanciones.

Para Richard Vilches, profesor de Ingeniería Ambiental de la Universidad Salesiana, esta revisión frenará en algo las concentraciones de contaminantes que se producen por la cantidad de vehículos. Él espera que la revisión aleatoria se extienda a los particulares.

El año anterior, 468 776 vehículos circularon en Quito y en 2015 aumentarán 50 000 carros.

La Huella de Carbono de Quito, presentada en agosto del 2014, reveló que se emiten 2,8 millones de toneladas de dióxido de carbono. Los automotores aportan con el 56%.

Para bajar más los índices de contaminación, el Municipio prevé empezar con un plan piloto en febrero. Se adquirirán catalizadores para entregarlos a taxis y furgonetas.

Por otro lado, hoy se inició la revisión técnica regular en seis centros, distribuidos en el Distrito. El horario es de lunes a viernes de 08:00 a 17:00.

También, se habilitaron dos centros de matriculación para hacer renovación de matrícula, transferencia de dominio, certificaciones, inscripciones de vehículos nuevos y cambios de servicio. El horario es de lunes a viernes, de 08:00 a 17:00; y los sábados, de 08:00 a 12:00.

No olvide

Hora. El horario del control aleatorio de la opacidad será de 07:00 a 16:00. Se realizarán controles de manera sorpresiva a todos los buses de Quito.

Fechas. El control será permanente y de forma interrumpida. No se indicará el día o la hora en la que se aplicará la revisión a las cooperativas.

Costo. Según la Ordenanza 213, el costo de la sanción será de USD 200 y cinco días de retención del vehículo en caso de incumplir la infracción.

Control. Son cinco brigadas las que se encargarán de este chequeo. Los vehículos sancionados se llevarán a los patios de retención que tiene la AMT.

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