31 de enero de 2017 00:05

160 agujeros se harán en la calle Rodrigo de Chávez, al sur de Quito

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Evelyn Jácome

Cuatro meses tomará preparar la tierra para que una tuneladora perfore el conducto por donde -a futuro- circulará el Metro de Quito. Pero también serán 119 días en los que la movilidad del sur de la ciudad se verá alterada.

Desde la noche del lunes 30 de enero del 2017, tres de los seis carriles que conforman la av. Rodrigo de Chávez, en el sur, tenían previsto cerrarse cuatro meses desde la calle Galte hasta la Pedro Alfaro. La Empresa Metro de Quito indicó que durante ese tiempo se colocarán ‘micropilotes’ en el terreno, es decir, unas estructuras que ayudarán a mantener y sostener la tierra mientras se abre el túnel.

La tuneladora pasará por debajo de la av. Rodrigo de Chávez hasta la estación La Magdalena. Jorge Yáñez, gerente de Infraestructura de la empresa, indicó que se utilizará una técnica conocida como ‘jet grouting’. Esta consiste en hacer perforaciones en el suelo con la ayuda de un taladro, hasta llegar a cierta profundidad, que en algunos casos será de 25 metros. Allí se inyectará a presión una mezcla de cemento que se expandirá entre 1,5 y 2 metros, se mezclará con el suelo y formará una especie de columna de cemento.

Así, cuando pase la tuneladora, romperá los pilotes como si fueran parte del suelo, lo que permitirá que no haya hundimientos en la zona.

Yáñez indicó que en esa zona el suelo es flojo, por lo que es fundamental hacer el trabajo. En total se harán cuatro filas de inyecciones, 160 perforaciones, con una separación de 3 m. El tratamiento que se dará es similar al que se hizo meses atrás en la calle Japón, pero en ese caso fue para precautelar los cimientos de un edificio.

Esos trabajos no se realizarán en todo el trayecto del Metro, solo en aquellos tramos en donde la tierra no es buena. Además, en el caso de la Rodrigo de Chávez, la tuneladora pasará cerca al colector del Machángara, por lo que la perforación debe tener un cuidado especial. De allí la importancia de hacerlo con anticipación.

El túnel del Metro comenzará a perforarse en la parte norte. La primera tuneladora saldrá desde El Labrador hacia La Alameda y arrancará a mediados de febrero. Posteriormente, otra tuneladora saldrá desde Solanda hacia el sur y una más desde Solanda hacia La Alameda. La que pasará por la Rodrigo de Chávez empezará a operar a mediados de abril.

El trabajo de estas máquinas es lento, avanzan a un promedio de 400 metros por mes, por lo que se calcula que pasen por debajo de la Rodrigo de Chávez en el 2018.

Esta es una de las vías más importantes del sur. Por allí circulan a diario 225 buses, que cubren 15 rutas distintas y realizan el recorrido varias veces al día. Del 1 al 28 de enero circu­laron 509 780 automotores.

Manuel Pillajo, de 85 años, vive en la Yaguachi y se enteró del cierre por los medios de comunicación. Usualmente, toma el bus en La Mascota para ir al Centro del Adulto Mayor en San Carlos, en el norte.

Tarda cerca de una hora, pero puede ser más cuando hay tráfico. Asegura que la zona es congestionada por naturaleza y que los buses van llenos.

Kléver Almeida, Reina Bríos, Azucena Cajiao y Martín Chamba viven en el sur y aseguraron que desde hoy preferirán tomar la Simón Bolívar para evitar el embotellamiento.

Cuentan que en hora pico se tardan hasta 15 minutos en cruzar desde la Mariscal Sucre hasta la Villa Flora. Creen que el tiempo aumentará ahora.

Justamente, la falta de vías que conecten el oriente con occidente es el principal problema de la zona para César Arias, experto en Movilidad. Dice que la Rodrigo de Chávez y la Morán Valverde son los dos ejes transversales más importantes del sur, y las únicas que conectan directamente la Mariscal Sucre con la Maldonado.

Ni la Alonso de Angulo, ni la Ajaví, ni la Marquesa de Solanda conectan ambas vías. No es posible ir directamente de este a oeste: hay interrupciones, vías que se vuelven contravía.

Arias comenta que quizás se deba analizar la posibilidad de construir alguna infraestructura temporal que permita que ese tráfico siga funcionando. “Quizás un paso elevado o una nueva vía. Los contraflujos también pueden ayudar”, dijo.

Darío Tapia, secretario de Movilidad, indicó que existe un plan bien diseñado y estudiado, y que ha sido difundido con los moradores de la zona y usuarios. Fausto Miranda, supervisor de la AMT, informó que 47 agentes formarán parte del operativo en la zona para guiar a los conductores e informar sobre los contraflujos y vías alternas.

La preocupación por los trabajos se observa entre los comerciantes. Cristina Cajas atiende en una papelería a pocos metros de la Pedro de Alfaro. Teme que la venta baje por el tráfico y que la gente prefiera una ruta menos congestionada.

A Ana Proaño, quien tiene un restaurante, le preocupan el polvo y el esmog. Asegura que en hora pico, cuando hay más trafico, los buses que van de subida aceleran y el esmog va a parar a su local, lo que sumado al polvo de los trabajos por la construcción del Metro podría afectar a su salud. Pide que se cumpla el plazo.

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