20 de February de 2015 21:13

Ser abogado de derechos humanos es una profesión de riesgo en China

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Agencia EFE

En un sistema como el chino, donde no hay división de poderes, ser abogado de derechos humanos es una profesión de riesgo según ha demostrado 2014, que acabó con un récord de encarcelamientos, denuncian hoy organizaciones y activistas.

El primero en caer fue Xu. Su caso fue una sorpresa para muchos, pues nunca fue un activista común. Abogado de profesión y catedrático en una universidad de Pekín, Xu Zhiyong, de 42 años, siempre había contado con el visto bueno del Gobierno, según recuerdan a Efe organizaciones como Human Rights Watch.

Con una empatía que "asombra", según describen sus clientes y amigos, el abogado llevaba toda su vida luchando por un cambio en el país desde dentro, aferrándose a las herramientas legales y políticas que ofrece China para ganar juicios que otros veían perdidos, de emigrantes a los que habían apaleado en custodia policial o de disidentes.

"Quiero hacer que la gente crea en la justicia", dijo el propio Xu en una entrevista a un medio chino hace años, después de que se presentara como candidato independiente a la asamblea local de un distrito de Pekín, consiguiendo un asiento.

Su lucha, como activista moderado, dejó de contar con la aprobación de las autoridades en 2013, cuando Xu fundó con otros el movimiento "Nuevo Ciudadano", una agrupación que nació para dar a conocer a la ciudadanía sus derechos y que impulsó una campaña anticorrupción que pedía a los líderes que publicaran su patrimonio.

Con su iniciativa, Xu "cruzó una raya roja" y en enero de 2014 un tribunal de Pekín le impuso una condena de 4 años de prisión por "alteración del orden público", explica a Efe su abogado, Zhang Qingfang.

"Su caso es un reflejo de la actitud del país hacia la gente que busca justicia. Es muy difícil trabajar como abogado aquí; puede que yo entre en la cárcel en cualquier momento", comenta el letrado Zhang, quien trató de liberar a Xu de la cárcel sin éxito.

El de Xu fue el primer revés que recibieron los abogados de derechos humanos el año pasado, el más devastador para este colectivo hasta el momento, con altas condenas de prisión y decenas de permisos cancelados, según asegura a Efe Frances Eve de Chinese Human Rights Defenders (CHRD).

Tras él, vino Ding Jiaxi, otro abogado de referencia con especial devoción por la defensa de la educación y de los emigrantes, y quien fue condenado en abril a tres años y medio de prisión por liderar el mismo movimiento que su compañero de profesión.

"El Gobierno teme a abogados como Ding y está en contra de la libre expresión", denuncia a Efe su abogado Zhang Keke, quien admite que el ambiente en China cada vez es más difícil, aunque asegura que siguen "saliendo caras nuevas".

Una de las circunstancias que más preocupa a las ONG y que también se evidenció el año pasado es la continua persecución que sufren los letrados, aún después de haber cumplido su condena.

Gao Zhisheng es un claro ejemplo de ello. El nominado al Nobel de la Paz en 2009 fue liberado en agosto de 2014 después de tres años de prisión y actualmente está bajo arresto domiciliario ilegal.

"En general, los abogados son puestos en libertad con numerosas restricciones para viajar, para expresarse libremente o para trabajar, y pueden volver a ser procesados", explica la experta de CHRD.

A ello, se suma la impunidad con la que actúan las autoridades, que, de forma habitual, agreden a los abogados en su confinamiento, según constató un informe de CHRD sobre la tortura en China publicado esta semana.

Al salir de la cárcel, Gao, por ejemplo, no podía articular palabra debido al maltrato que sufrió, como denunciaron sus familiares entonces.

"Ahora está más fuerte", tranquiliza el conocido activista Hu Jia, galardonado en 2014 con el premio Sájarov a la libertad de conciencia que cada año concede el Parlamento Europeo, y a quien también restringen los movimientos.

Junto a Xu y Ding, Hu también destaca la detención de otro reconocido letrado en 2014, Pu Zhiqiang, quien todavía está a la espera de que se le libere o definitivamente se decida sentarle en el banquillo.

"Ellos eran los tres abogados más activos hasta el momento", incide Hu, y asegura que el Gobierno busca "crear el pánico".

Desde que fuera detenido tras asistir a un simposio sobre la masacre de Tiananmen, las autoridades han ido cambiando los delitos de los que acusan a Pu "en un intento de construir un crimen" para condenarle, a juicio de activistas.

Según su abogado Mo Shaoping, será este año cuando las autoridades decidirán su destino. Se verá, entonces, si el régimen continúa con la ofensiva.

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