25 de January de 2015 18:14

70 años después, los supervivientes de Auschwitz tienen la palabra

Un ex prisionero del campo de concentración asistió a una ceremonia en el sitio conmemorativo del antiguo campo de concentración nazi de Auschwitz- Birkenau en Oswiecim, Polonia, en el Día del Holocausto el pasado 27 de enero del 2014. Foto: Archivo / AFP

Un ex prisionero del campo de concentración asistió a una ceremonia en el sitio conmemorativo del antiguo campo de concentración nazi de Auschwitz- Birkenau en Oswiecim, Polonia, en el Día del Holocausto el pasado 27 de enero del 2014. Foto: Archivo / AFP

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Agencia DPA

Noah Klieger sufrió algunos de los acontecimientos más terribles de la historia de la humanidad y sobrevivió a ellos: al campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau y a la "Marcha de la Muerte", en la que murieron al menos 9.000 prisioneros pocos días antes de la liberación del campo.

El próximo martes 27 de enero, cuando se cumplan 70 años de la llegada del Ejército Rojo a Auschwitz, Klieger volverá al campo junto con otros 300 ex prisioneros, como director de un grupo de supervivientes procedente de Israel, para participar en los actos por el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto.

Cuando los soldados del Ejército Rojo ruso liberaron Auschwitz el 27 de enero de 1945, encontraron allí a unos 7.000 prisioneros, entre ellos niños.

La milicia paramilitar de las SS nazi había dejado a esas personas allí por estar enfermas y totalmente debilitadas como para sumarse a la marcha en dirección oeste a la que había obligado unos días antes a unos 56.000 prisioneros de Auschwitz y los establecimientos anexos.

Las cámaras de gas y los crematorios habían sido antes destruidos para que no quedaran huellas de los crímenes cometidos por los alemanes.

Pero los liberadores encontraron no solamente a supervivientes que podían contar el infierno que habían vivido, sino también los cadáveres de los detenidos asesinados poco antes de que huyeran las SS, las cenizas de los muertos en las ruinas, y los almacenes con las pertenencias de las víctimas: unos 350.000 trajes de hombre, más de 800.000 vestidos de mujer, decenas de miles de pares de zapatos.

Todo ello, junto con las listas de la administración del campo, con los números de los presos, les dieron una idea bastante clara del alcance de la masacre que se había cometido.

Nunca se sabrá exactamente cuántas personas murieron en Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio alemán.

Miles fueron enviados a las cámaras de gas inmediatamente después de bajar de los trenes en los que los habían deportado, sin siquiera ser registrados con un número.

Lo que se sabe es que al menos 1,1 millones de personas fueron gaseadas, golpeadas hasta la muerte, fusiladas o murieron por enfermedades o de hambre en Auschwitz.

El número real de víctimas podría ser bastante más elevado. Para los supervivientes y para la comunidad judía, Auschwitz es el mayor cementerio judío del mundo, un cementerio sin tumbas de cuya tierra surgen a la superficie regularmente cenizas y restos de huesos.

Para muchos de los que sobrevivieron al terror, la experiencia de las miles de muertes a su alrededor se convirtió en una obligación de recordar una y otra vez a todos aquellos que no vivieron la liberación.

Y por eso exigieron que Auschwitz no fuese demolido, sino que permanezca como un recordatorio de la barbarie para las futuras generaciones. Noah Klieger ha vuelto siempre, afrontó los recuerdos, habló con jóvenes y políticos sobre lo vivido.

Hace un año, en el 69 aniversario, pronunció un discurso ante diputados de la Knesset israelí en el antiguo campo, en el que dijo: "Todos éramos como sombras, seres que ya no estaban con vida".

El número de supervivientes se ha ido reduciendo en los 70 años desde la liberación. Serán el centro de las conmemoraciones y su voz será la que se oiga. No están previstos discursos de políticos, a diferencia de hace diez años, cuando oficialmente sólo se dio paso a los discursos de los presidentes de Polonia, Rusia e Israel.

Aunque sí estarán presentes los jefes de Estado y de gobierno, los ministros del Exterior o presidentes de los Parlamentos de casi 40 países que acudirán a Polonia para recordar en Auschwitz a los seis millones de judíos, gitanos, prisioneros políticos y otras víctimas de los nazis.

Sin embargo, faltará el máximo representante del país liberador de Auschwitz, el ruso Vladimir Putin. Como no fue invitado, estará representado por su embajador en Polonia, anunció hace días el portavoz del Kremlin, generando un gran revuelo mediático.

Putin se sintió ofendido por Polonia, comentaron los analistas. Sin embargo, tanto la embajada polaca en Moscú como los actuales responsables de Auschwitz señalaron que las ceremonias no han sido organizadas por Varsovia, sino por el propio memorial, y que todo aquel que quiera venir es bienvenido. Polonia no ha enviado invitaciones oficiales a nadie.

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