1 de March de 2010 00:00

60 toneladas de basura caen en las calles

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Redacción Quito

A las 06:00 de cada día empieza la labor de los barrenderos. Papeles, colillas de tabacos, plásticos, botellas y pedazos de frutas  son los desechos que se encuentran en mayor cantidad derramados en las vías, parques y puntos de concentración.

La Empresa Metropolitana de Aseo (Emaseo) recoge 45 toneladas de basura a diario, con sus 150 obreros de barrido, en el norte de la urbe. Asimismo, los 130 trabajadores de Quito Limpio, que trabajan en el sur, centro-sur, Centro Histórico y La Mariscal, levantan un promedio de 15 toneladas por día. Esto representa el 3,3% de las 1 800 toneladas que se recolectan todos los días en la capital. 

Algunas cifras
En Colombia, la Ley de Comparendo Ambiental prevé sanciones económicas e incluso prisión para quienes que arrojen basura en sitios públicos.  
En Bogotá se calcula que el 65% de los desechos recogidos en la ciudad queda abandonado en los espacios públicos.   
En La Paz, Bolivia, se producen alrededor de 438 toneladas de basura diariamente. 
En América Latina se calcula que cada día, una persona produce entre 500 y 1 000 g. de residuos sólidos urbanos.

 Según las empresas de limpieza, los puntos más críticos son los sitios de esparcimiento. Los parques, los establecimientos educativos y las zonas alrededor de los bares presentan una mayor acumulación de desperdicios.

Ese es el caso de la av. De los Shyris, en el norte. Botellas,  plásticos y basura orgánica se encuentran sobre la calzada, veredas y graderíos de la tribuna luego de las reuniones nocturnas de decenas de jóvenes. Joaquín López, morador, dijo que desconoce el daño que causan los envases de vidrio que deja después de reunirse con sus amigos.

Para Wladimir Sierra, director de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica, la problemática debe ser vista desde una perspectiva cultural. Hasta hace dos generaciones -explica-  los quiteños tenían raíces agrarias. Una costumbre de ese tiempo era arrojar desperdicios en el campo, sobre todo orgánicos. “Eso  se volvió parte de la cotidianidad pero ahora lo hacen con basura también contaminante”.

Esto sucede, por ejemplo, en las ramas de una palmera, ubicada en la NN.UU. Sobre ella  cruza un puente peatonal en donde  algunos transeúntes dejan botellas plásticas o fundas de papas.

Al preguntarle a Joselyn J. ¿por qué no las deposita en el basurero que se encuentra junto al puente?, la niña  de 8 años, respondió: “Estoy muy lejos”.   

El sociólogo cree que un cambio de actitud puede lograrse con   campañas de concienciación sobre los efectos de la basura en el medioambiente.  Aunque, para lograr un cambio significativo, Sierra dice  que posiblemente “debamos esperar que nazcan  dos generaciones más  y  haya una   vida más urbana”.

Según Carlos Mena, ecologista de la Universidad San Francisco, la basura es un importante elemento para la reproducción de plagas y enfermedades, pues promueve la aparición de  ratas e insectos. “Una parte de  los desperdicios  que se arrojan en la calle terminan en las alcantarillas y contaminan el líquido vital”.

No hay un mapeo ni datos sobre cuántos tachos de basura se han colocado en la ciudad. Samuel Robalino, jefe de Operaciones de Emaseo, dijo que mientras no haya una cultura y conciencia ciudadana sobre este tema, poco se puede lograr con la colocación de basureros.

Según el funcionario, estos en muchas ocasiones se convierten en puntos críticos. “A veces las personas ven los tachos rebosando y continúan regando basura”.

Incluso, Robalino dijo que cuando están cerca de las casas, algunos moradores sacan bolsas con desperdicios sin respetar los días y horarios de recolección. Por eso, Emaseo presentará un plan de operación  a la Alcaldía, que deberá funcionar desde el segundo semestre de este año.

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