5 de January de 2010 00:00

Los 353 intoxicados por consumir carne de cerdo se recuperan

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Redacción Guayaquil

Aún adolorido, el pequeño Héctor descansa en los brazos de su mamá. Sus ojos están fijos en la sonda que guinda de su mano izquierda.  Desde el 1 de enero, el pequeño permanece internado en la sala Medicina II, del hospital  Francisco de Ycaza, en Guayaquil.

Él, sus hermanos y sus padres son parte de las 353  personas que sufrieron los  estragos de una intoxicación  por comer   carne de cerdo en la parroquia  Tenguel. “Fuimos a una fiesta por fin de año en la Hacienda La Buseta. Comimos fritada y parece que la carne no estaba en  buen estado”, dice   Patricia Naranjo, madre de Héctor.

Su rostro no solo muestra el cansancio por los desvelos en el hospital, sino también su estado de salud. “Todos caímos con vómito y diarrea. A los más pequeños les dio fiebre y nos preocupamos”.

Los primeros enfermos buscaron ayuda desde el viernes en el     hospital San Francisco de  Tenguel. Desde las 15:00, el área de emergencias comenzó a llenarse.  Según Ruth Quintero,   directora del centro médico,   la cifra de infectados es mayor. “Hasta el domingo, atendimos a  426 personas. Todos presentaban los mismos síntomas: vómito, diarrea y dolor de estómago”, comenta.

Sin embargo, el director provincial de Salud de Guayas, Eduardo Verdesoto, asegura que hasta ahora se ha confirmado que    353 personas resultaron   afectadas.  

De ese total, 103 fueron trasladadas a otros hospitales debido a la falta de espacio. Algunos fueron remitidos a centros de salud de Pasaje y El Guabo, en El Oro.  Tres mujeres embarazadas permanecen internadas en la maternidad Enrique Sotomayor,  de Guayaquil,   y   43 niños   (de entre  3 y 14 años),  fueron trasladados al Francisco de Ycaza Bustamante. 

Jéssica Macías viajó dos horas para llegar con sus tres niños hasta Guayaquil.   En el pabellón Medicina I los hermanos Macías Barco  se recuperan. Los sueros sobresalen en   sus camas.

El semblante de Frixon, de 2 años, mejoró la mañana ayer. En tanto que Michael (9 años) y Nayelly (5 años) recién toman fuerza para levantarse. “Tenemos aquí cuatro días. Estaban decaídos, con fiebre y dolor de estómago. Les dieron antibióticos y están mejorando”, cuenta la madre. 

Mientras la mujer va a la farmacia en busca de más medicinas, su suegro, Evaristo Barco,  cuida a los pequeños.  Su hijo,  Xavier Barco, también está internado en el Hospital de Infectología.

“Dicen que esos cerdos recién estaban vacunados contra la triquina. Eso les hizo daño, el irresponsable que los vendió debe saber que solo se pueden vender después de un tiempo de la vacuna”, reclama Barco.

Pero el director de Salud de Guayas descarta  que esa  haya sido la causa. Según  Verdesoto, la     carne habría estado  descompuesta  por la  mala conservación del animal después de  faenado.  

El pediatra Carlos Valenzuela, del área de  Toxicología del Hospital del Niño, afirma que por ahora se están realizando pruebas para determinar la causa. Hasta ahora, 17 niños han recibido  el  alta. El resto  continúa  en observación  por su estado de   deshidratación.

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