28 de septiembre de 2015 00:00

350 km de playas manabitas, vulnerables

En la playa de Jama, se colocaron sacos rellenos con arena y una especie de muros con piedras volcánicas. El objetivo es evitar la llegada de la marea alta hasta la zona poblada. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO

En la playa de Jama, se colocaron sacos rellenos con arena y una especie de muros con piedras volcánicas. El objetivo es evitar la llegada de la marea alta hasta la zona poblada. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO

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Patricio Ramos

En Manabí, desde Pedernales (norte) hasta Puerto López (sur) hay 14 poblados en donde el oleaje y las corrientes marinas podrían dañar viviendas y negocios, cuando llegue el fenómeno de El Niño.
Así lo afirmó el técnico Daniel Santana, especialista en obras hidráulicas.

En la playa El Matal, cantón Jama, el rigor del mar pasa factura desde el 2012. 
En marea alta, desde hace tres años el mar erosiona la playa y se ha llevado la arena que cubría 80 metros de ancho en 7 kilómetros de longitud de playa, cuenta Raquel Brito, de la Organización de Gestión de Destino Turístico (OGD) Tour Matal.

La entidad fue creada por 23 residentes para gestionar la recuperación de la playa. 
El Matal, antes una playa paradisíaca de arena blanca, hoy solo es una aldea de pescadores artesanales cuya área costera está declarada como zona de peligro ante aguajes, informó Alfredo Moscoso, director del departamento de Gestión de Riesgos del Municipio local.

Al centro del poblado se llega por un camino asfaltado de cinco kilómetros, desde la vía costanera. Las camaroneras están a los lados del carretero. Ahí ya no hay playa.

La intensidad de las corrientes y los oleajes aumentó desde enero del 2013 y se ha llevado toda la arena, cuenta Raúl Sabando, dueño de unrestaurante en el malecón.


Él recuerda el susto que vivió cuando el fuerte oleaje casi destruye su negocio y casa a inicios de este año. El mar se llevó toda la arena, erosionó la playa y puso en peligro más de 100 viviendas frente al mar.
Para salvar la infraestructura, el Municipio declaró la zona en emergencia y puso
7 000 m3 de rocas negras en un tramo de un kilómetro para proteger las construcciones, señala el alcalde Ángel Rojas.

Pero los oleajes ahora tienen en vilo a los dueños de 13 casas de la urbanización Coco Beach, en el norte de El Matal. Ocho de esas viviendas, según Rojas, están en mayor riesgo, porque están al filo de la playa. “En mi administración no aprobamos este proyecto”, dijo el Alcalde.
Coco Beach fue impulsada por el estadounidense Gary Alan Swenson (hoy fuera del país).

Dicho proyecto carece de un estudio de impacto y gestión ambiental, según un comunicado de la Coordinación Zonal 4 del Ministerio de Ambiente (MAE) del 22 de agosto pasado. Esto fue notificado a Cristian Hermosa, abogado de las canadienses Lesli Marie Flaman y Becky Luo Pretli, condóminas perjudicadas por el daño en Coco Beach.

Técnicos del MAE inspeccionaron el lugar y elevaron un informe (el 11 de agosto del 2015) donde se determina que las viviendas cercanas a la playa están amenazadas y pueden verse afectadas si hay oleajes.


Pretlicuenta que llegó con Lesli hace cuatro años a El Matal. Ella pagó USD 450 000 por la casa que hoy está separada del mar por un muro de sacos de arena de 200 metros de largo en el que se invirtieron USD 18 000.

Ese dinero es un aporte de algunos dueños de casas de Coco Beach, “no hemos recibido apoyo del Municipio”, dijo. 
Rojas dijo que se ha paralizado la construcción de más viviendas y que no se puede hacer inversión municipal, pues es una zona privada.

Un estudio de batimetría y dirección de velocidades de corrientes submarinas, queSantana hizo en El Matal, determinó que hay una capa de arena de entre 20 y 40 cm. Lo demás es puro lodo. Por eso, según el experto, no se puede poner piedra y peor aún piedra volcánica, pues la fuerza de las olas la resquebrajaría con facilidad.
Para Santana, en El Matal y en playas similares, la mejor solución es la técnica de los geotubos (sacos de membrana textil de poliuretano).

Cuando se colocan dentro del agua sirven para retener la arena y ayudan en la estabilización de playas.
Frente a la situación de El Matal y ante la llegada inminente del fenómeno de El Niño, Santana cree que los fuertes oleajes podrían causar serios inconvenientes en enclaves marinos como Cojimíes, San Lorenzo, Machalilla, Santa Marianita, Puerto López, Salango, Puerto Rico y Las Tunas.

En San Vicente, 50 minutos al sur de Jama, toda la zona de playa está en serio peligro, comentó Darwin García, director de Gestión de Riesgo del Cabildo local. Se ha comunicado a los dueños de casas de descanso, facilidades turísticas y pequeñas urbanizaciones que esa infraestructura está en peligro si llega El Niño, señaló.

En contexto


En los nueve cantones costeros de Manabí hay 1 238 facilidades turísticas, repartidas entre Manta, Pedernales, Jama, San Vicente, Sucre, Portoviejo, Jipijapa y Puerto López, según el Ministerio de Turismo. Más del 50% de esa infraestructura está sobre zona de playas.

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