4 de January de 2010 00:00

6 000 nuevos casos de cáncer aparecen cada año en la capital

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Redacción Sociedad

Primero fue su padre, luego su hermano y ahora el cáncer al estómago afecta a Marcela Vega. Sus rubios cabellos están cubiertos con una delgada tela negra y su fina mano izquierda sigue conectada a una aguja por donde recibe quimioterapia.



La prevención
Para prevenir  el cáncer de mama es necesario hacerse una mamografía  una vez cada año si tiene menos de 40. Pasada esa edad se debe realizar dos veces.
En un centro  privado esta prueba cuesta entre USD 15 y 20. En los   públicos es gratuito. En Quito puede  llamar  a  la maternidad Isidro Ayora al 223  4520.
Para el autoexamen  diario use las yemas de sus dedos y haga que circulen de izquierda a derecha por todo el seno. Si halla alguna masa o grasa acumulada comunique al médico.  
Cada año  hágase un papanicolaou si hay sospechas de papiloma virus. En clínicas cuesta  hasta USD 10. En Solca (telf.   240 0667),   USD 5  y en la Maternidad Isidro  Ayora la prueba es gratuita.
El examen  de próstata debe ser anual. Se denomina tacto rectal y en clínicas cuesta hasta USD 20. En hospitales públicos como el Eugenio Espejo es gratuito. Puede llamar al 250  7906.

Es miércoles 30 de diciembre y la quiteña de 48 años   comienza la sexta y última sesión pedida por los médicos. Luego esperará los resultados de más exámenes.
“No sé cómo será esto, pero solo en mi familia ya somos tres afectados”,  sostiene Vega.

El último estudio de 275 páginas, que a finales de 2009 presentó el Registro Nacional de Tumores (RNT) de Solca, revela que cada año se presentan al menos 6 000 nuevos casos de cáncer solamente en Quito.

La enfermedad que padece doña Marcela está dentro de los 14 tipos de tumores más frecuentes que detectó el RNT. El primero en la lista es la afección al estómago, luego al colon, vesícula, sangre, pulmón, piel… (ver más en la  infografía).
Vega no está sola en la amplia sala de Oncología del Hospital Carlos Andrade Marín (IESS). Esa mañana llegaron 10 pacientes más. En otro sofá de cuero se acomoda Miriam Sánchez.

Ella acaba de cumplir 43 años y en junio pasado los médicos le  detectaron cáncer al seno. De esta enfermedad solo había escuchado entre los vecinos, pero jamás pensó que le sucedería. Está casada y sus dos hijas, de 17 y 8 años, son el impulso para seguir con las quimioterapias.

Luego de viajar 50 minutos desde Carcelén (extremo norte de Quito), en donde está su casa, el tratamiento comienza a las 09:00 de ese miércoles. Lleva siete ‘quimios’ y falta una.
“He escuchado en todas partes que uno  tiene cáncer, que otro está con  medicamentos, que  ha muerto. Así,   a una le da miedo de lo que pueda pasar…”.

El informe del RNT dice que el cáncer que afecta a Sánchez atacó a  546 personas entre 1986 y 1990, a 590 entre 1991 y 1995, y a 1154 entre 2001 y 2005.

El tumor que se presentó en la quiteña Marcela Vega tiene igual frecuencia. Entre 1991 y 1995 hubo 466 casos de cáncer al estómago y hasta 2005 sumaron 535.¿Por qué aumenta el número de pacientes? En el estudio, el  médico patólogo y director honorario del RNT, Fabián Corral, determina que una de las causas es el aumento en la expectativa de vida de los ecuatorianos.

Mientras en 1986 los mayores de 65 años representaban el 3% de la población, en 2005 llegó a 6,5% y se mantiene.  Mientras hace 30 años   una persona vivía hasta 60 años, hoy lo hace hasta 75.  El jefe de oncología del  Andrade Marín, Fernando Checa, refuerza la versión y añade que en la tercera edad se producen los mayores cambios celulares, que pueden originar tumores.

El RNT determina además que la mayor frecuencia de cáncer aparece entre la población con menor instrucción. En mama, al menos el 60% de casos se detecta en personas con instrucción primaria y el resto en personas con   secundaria, superior y con cuarto nivel. Checa explica que mientras menos se conoce de la enfermedad, menos controles médicos se hacen.

Miriam Sánchez recuerda que nunca tuvo síntomas. “De la noche a la mañana comenzaron los dolores en el seno y los doctores me dijeron que tenía una cosa pequeña”.  Marcela tampoco tuvo síntomas, hasta que en junio de 2009 comenzaron los dolores crónicos de estómago.

Otros factores que influyen en el aumento de casos son los genéticos, hereditarios, consumo de cigarrillos y los nuevos sistemas de diagnóstico... Checa advierte que la contaminación ambiental aún  no está científicamente comprobada como causante.        Pese al aumento de casos, la mortalidad ha bajado.

En 1976, el cáncer de testículos mataba al 70% de pacientes,   hoy  la cifra es 10%. Igual pasa con el de útero,  donde la mortalidad era del 100% y ahora se   recuperan en un 50%. El médico oncólogo de Solca, René Muñoz, explica que   ocurre porque han mejorado los tratamientos.

En radioterapia  se aplican aceleradores lineales (mecanismos de tratamiento) de última generación. En EE.UU. existe la radioinmunoterapia (RTI). Consiste en inyectar en el organismo las medicinas  que atacan solo  a las células causantes del cáncer y no a las benignas. José Yépez,  epidemiólogo del Registro de Tumores, dice que todo mejora  porque los médicos que inicialmente revisan a los pacientes remiten de inmediato a un especialista cuando hay sospechas.

Eso sucedió con Marcela Vega.  Checa la ha tratado desde que ingresó hace seis meses. Cuando un paciente entra a  Oncología le dicen  que si quiere vivir debe cumplir con  el tratamiento.  Vega dice que sus tres hijos aún la necesitan y llora cuando recuerda que ellos son un apoyo fuerte desde que enfermó...

Testimonio

Luis Encalada/ Paciente de Solca
‘Buscamos apoyo del Gobierno’

Desde hace cuatro años vengo frecuentemente a Solca. En agosto (de 2009) comenzaron los dolores en todo el cuerpo. Era feísimo, ya no podía estar así y por eso me vine. De ahí entré y me han atendido muy bien.

Luego de varias pruebas que me hicieron, los doctores me detectaron tumores malignos en todo el cuerpo, más en el cuello, y comencé con la quimioterapia.
Por el tratamiento ahora estoy sin pelo (se cubre con una gorra negra de lana), pero me siento bien. Dicen que es por los medicamentos. Eso sí, me ha costado bastante. Por la enfermedad no  trabajo, pese a que tengo 29 años. Creo que ya estamos debiendo USD 2 000 y lo bueno es que se paga poco a poco. Ahora me ayuda mi hermana Nancy.

Buscamos apoyo del Gobierno, para que nos ayude. Vamos a ver qué pasa. Pero me sigo recuperando. Espero que después siga siendo el mismo de antes.

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