El santuario de la Virgen del Carmen en Zaruma es uno de los íconos turísticos e históricos. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El santuario de la Virgen del Carmen en Zaruma es uno de los íconos turísticos e históricos. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Miércoles 03 de enero 2018

Seis destinos de bajo costo que destacarán en el 2018

Edwing Encalada. Redactor (I)

Galápagos, Quito, Guayaquil y Cuenca se mantienen como los destinos más visitados del país. Sin embargo, en este año aparecen en el mapa otros destinos que se destacan por la variedad de sus atractivos y su bajo costo.

Este Diario consultó a los docentes de la carrera de Turismo de cuatro universidades, quienes seleccionaron a Zaruma, Patate, la zona del noroccidente de Pichincha, El Pedregal, Papallacta y el Inti Raymi como los destinos alternativos que destacarán por su módico precio y variedad turística.

Para Walter Ocaña, profesor de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE), el Ecuador en sí es un destino de bajo costo. El gasto promedio por feriado de una familia en el 2017 fue de USD 80.

Édison Cupuerán, docente de la Pontificia Universidad Católica de Quito, recomienda a Zaruma, en la provincia de El Oro, no solo por su oferta patrimonial y su esencia de pueblo minero, sino también por sus paisajes y gastronomía.

Cupuerán y Ocaña coinciden en que la región del Chocó Andino es un destino a bajo costo por descubrir. Recomendaron la ruta Mashpi- Amagusa, que es ideal para la observación de aves y que la gran mayoría de turistas ecuatorianos la desconocen.

Para Clara Gonzaga, docente de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), los paquetes que oferta la Gran Feria de Turismo, son una ventaja que se debe aprovechar mejor.

Para Víctor Llugsha, docente de la Universidad de las Américas (UDLA), Patate es un destino alternativo que tiene un rico potencial gastronómico. Su arepa a base de zapallo, sus vinos y su oferta frutal lo distinguen en el centro del país.

Según Dimitri Hidalgo, decano de la facultad de Hospitalidad y Servicios de la UTE, el valle de El Pedregal, en Pichincha, recuperó el valor del mortiño y lo llevó hacia la gastronomía, mejorando sus procesos de producción. “Tienen, además, cabalgatas que son muy reconocidas a escala mundial y están ubicados a pocos minutos de Quito”.

Para Roberto Herrera, docente de la UDLA, las fiestas populares serán un gran atractivo turístico, debido a la promoción que reciben y puso de ejemplo a la Diablada de Píllaro. “Visitar las fiestas no convencionales va a ser una tendencia en los próximos años, ya que los turistas nacionales buscan vivir nuevas experiencias”. Puso como ejemplo a celebraciones como el Kasama de los Tsáchilas, el Inti Raymi o el Carnaval de Coangue, que agruparon a muchos turistas.

Jenny Ocejo, docente de la UTE, se decantó por Papallacta, destino del cual destaca, además de sus termas, su geografía con páramos, los cuales albergan una rica biodiversidad de orquídeas silvestres y flores exóticas, junto a una amplia oferta gastronómica.

La gran mayoría de estos destinos ofertan hospedaje desde USD 10 y los almuerzos cuestan USD 5.