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Noriega trae un retrato íntimo de Bruselas

Alfredo Noriega en Guápulo, donde está ambientada una de sus últimas novelas. Archivo/ EL COMERCIO

El próximo viernes 23 de julio, en el Centro Cultural Benjamín Carrión, el escritor ecuatoriano Alfredo Noriega presentará ‘Bruselas’.

En el libro, publicado por la editorial ecuatoriana Cactus Pink, aparecen siete relatos que tienen como escenario principal la capital de Bélgica, ciudad en la que el autor vivió entre el 2013 y el 2017.

El libro empieza con ‘Henry Black’, un cuento cuyo título es un homenaje a uno de sus maestros, el escritor guayaquileño Miguel Donoso Pareja. El relato cuenta la historia de dos hermanos caídos en desgracia que viven en San Juan, Centro de Quito.

La existencia de estos hermanos se conecta con la de una joven mujer que vive en Bruselas, ciudad en la que uno de ellos habitó durante unos meses, antes de emprender su camino de regreso a Ecuador.

Através de estos personajes, Alfredo Noriega sumerge al lector en las profundidades del mundo del abandono y
el desamparo; un abandono materno, pero también uno geográfico, que sirve como una bisagra para pasar de Quito a Bruselas, una urbe en la que confluye esa pequeña Torre de Babel contemporánea en la que se ha convertido la Unión Europea.

En estos relatos, los personajes principales -la mayoría inmigrantes- están en un tránsito constante por esta ciudad. Aparecen los que quieren escapar de ella y los que regresan luego de años, como el protagonista de ‘Rayuela’; que vuelve para reencontrarse con un amigo moribundo, mientras describe a una metrópoli que a ratos se asemeja mucho a otra atrapada en medio de los Andes.

Es inevitable pensar en una ciudad como Quito cuando el narrador de esta historia cuenta que Bruselas es un lugar en el que la mayoría de las cosas ocurren de puertas para adentro debido a un cielo que siempre obliga a andar con un paraguas en la mano.

Los relatos también están marcados por la presencia constante de un mapa y un territorio; un mapa que va marcando los momentos exactos en los que la existencia de ciertos personajes se quiebra, como ocurre con las protagonistas de ‘La Mancha Humana’, una historia sobre el drama de las mujeres asesinadas por sus parejas, pero también en el que está presente el mundo de la sororidad.

El territorio geográfico de estos relatos es Bruselas, pero el territorio metafórico es el destino contrariado de inmigrantes que muestran que esta ciudad, donde se decide el destino de Europa, es también un punto del planeta como cualquier otro, en el que los que tienen el poder pisotean al resto, como pasa con los personajes del relato titulado ‘Ecuador’, dedicado a la memoria de Semira Adamu, asesinada por policías belgas.

Todos los relatos de ‘Bruselas’ tienen como protagonistas a personajes que, aunque viven en Europa, hablan con un español coloquial, pero sobre todo quiteño, una apuesta narrativa que también aparece en las novelas ‘De que nada se sabe’ o ‘Guápulo’.

En el relato ‘El Túnel’ ese acento quiteño se convierte en uno de los puentes que une la vida de dos amantes.
En estos cuentos, Noriega compone una serie de historias memorables sobre ese inmigrante que lleva años fuera de su país; personajes con los que se recorren calles, bares, suburbios y parques de una ciudad distante en la geografía, pero que poco a poco se convierte en un espacio del mundo más cercano y al mismo tiempo más complejo.