25 de enero de 2019 00:00

La fiesta de la yumbada es parte de las celebraciones de Cotopaxi

Los personajes recorren las empedradas y polvorientas calles de Mulaló. Foto: Fabián Maisanche y Municipio de Latacunga.

Los personajes recorren las empedradas y polvorientas calles de Mulaló. Foto: Fabián Maisanche y Municipio de Latacunga.

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Fabián Maisanche
Redactor (F-Contenido Intercultural)

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Los monos, leones, tigres y jaguares bailaron al ritmo de la banda de pueblo por las calles empedradas de la parroquia Mulaló, en Latacunga. A estos coloridos personajes se suman los perros, osos y payasos.

Hombres, mujeres y niños visten un overol de colores vivos. La prenda está decorada con flores y rosas de diferentes tonos. El atuendo se complementa con una máscara de madera que tiene las facciones de los animales. Ellos dan vueltas alrededor de la procesión y se mezclan con el resto de los personajes, priostes, familiares y vecinos que son parte del Pase del Niño.

Aunque su festividad es la primera y segunda semanas de septiembre; en la celebración de la Capitanía de la Santísima Cruz aceptaron ser parte de la celebración religiosa que recuerda el nacimiento de Jesús.

“En ese mes bailamos durante seis días. Los jóvenes de los diferentes barrios de Mulaló se disfrazan y son parte de la gran yumbada. Para esta fiesta hemos llegado pocos”, aseguró el vecino Ángel Rocha.

Los bailarines alzan sus manos y dan pequeños saltos. “Viva el Niño Dios”, “vivan los priostes”, “viva nuestra tierra” se escucha en la procesión. Otros ondean las banderas con el símbolo patrio.

Miguel Morales viste de mono en la fiesta de la yumbada. Foto: Fabíán Maisanche y Municipio de Latacunga.

Miguel Morales viste de mono en la fiesta de la yumbada. Foto: Fabíán Maisanche y Municipio de Latacunga.


Mientras los integrantes de la banda de música continúan entonando sus instrumentos, uno de los priostes dirige la marcha con dirección a su vivienda.

“Todo es por la fe. Nos invitaron a ser parte de la fiesta en honor al Niño Dios y aquí estamos”, dijo Andrés Sánchez.

El joven, de 20 años, sostenía con sus manos la máscara de madera de un jaguar con que ocultaba su rostro. “Es un poquito pesada, pero ya estamos acostumbrados”, indicó el bailarín.

La yumbada es considerada una fiesta patrimonial y ancestral que se celebra en honor a San Ramón de Mulaló, en septiembre. “Esta fiesta es uno de los pocos vestigios que aún se guardan previa la conquista inca”, aseguró el presidente de la Junta Parroquial de Mulaló, Mario Rocha.

La autoridad recordó que los mulaloes, tacungas, caras, colorados y yumbos no pudieron ser abolidos o suplantados en su totalidad. Los habitantes de esos pueblos tenían deidades como el jaguar, el tigre o el león y otros animales que son parte de la mitología del Yumbo.

“Estas personas acompañan al prioste desde tempranas horas del día, con la ceremonia de la entrega de la ropa. En los tres y hasta seis días de fiesta, bailan y alegran a los invitados”, añadió Rocha.

Las caretas son elaboradas por los artesanos de las parroquias rurales de Latacunga, pero otras son traídas desde los talleres de Tigua, en el vecino cantón de Pujilí.

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