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Una vida dedicada al oficio chacarero

Manuel Basantes (de rojo) posa junto a su familia y el afiche de las fiestas. Foto: Cortesía

Manuel Basantes (de rojo) posa junto a su familia y el afiche de las fiestas. Foto: Cortesía

Manuel Basantes (de rojo) posa junto a su familia en Machachi y el afiche de las fiestas del 2019. Foto: Edwing Encalada / EL COMERCIO

Para celebrar el primer aniversario de la declaración de Patrimonio Cultural Intangible del Paseo Procesional del Chagra, la Asociación Cofradía del Chagra (Acocha) decidió que la imagen de la festividad sea Víctor Manuel Basantes, chagra de 85 años de edad.

Acocha comunicó su decisión el pasado 23 de mayo. Detrás de esta persona existe mucha historia chacarera.

Basantes quedó huérfano a los seis meses de edad y su madre, Antonia Albuja, fue quien se encargó de su crianza, aunque reconoce que el gusto por las cabalgatas y el oficio dentro de las haciendas vino por influencia de sus tíos maternos.

“Como fui pobre, mi mamá me daba lo que le alcanzaba. Tuve tíos bondadosos que trabajaban en haciendas y que sabían que los caballos eran mi adoración”, reconoce.

Juan Amable, José Luis y Ricardo Albuja fueron sus tíos, quienes aprovecharon el tiempo libre del joven Víctor Manuel para que despierte su gusto por las labores de hacienda.

Su primer trabajo relacionado con los caballos fue a los siete años, cuando el dueño de una tercena ubicada cerca de la escuela Luis Felipe Borja -donde Basantes estudiaba- le encargó llevar a su caballo desde su hacienda en el sector de Güitig hasta la tercena, labor por la cual le pagaba un sucre.

Manuel Basantes es uno de los fundadores de la Asociación Cofradía del Chagra (Acocha). Estuvo en varios Paseos del Chagra. Foto: Cortesía

Al terminar la escuela, empezó a trabajar en una talabartería. Su tío, Juan Amable, lo invitó al rodeo de Yanahurco, donde conoció sobre el manejo del ganado de lidia y cómo conducirlos en el páramo. “Esa actividad se convirtió en mi religión. En junio se iba por 15 días y yo hacía todo lo posible para no perderme esa experiencia”, reconoce.

En uno de esos rodeos conoció al hacendado Francisco Gómez de la Torre, con quien trabajó en la hacienda San José, luego de haberse desempeñado como recaudador de la tesorería del Municipio de Mejía. En aquella hacienda ingresó como ayudante de su primo Jaime Albuja.

Entre sus anécdotas cuenta que hace 70 años existió una sobrepoblación de conejos y el páramo se estaba quedando sin paja. A la par de los conejos, se registró un aumento de lobos y venados, con lo que se puso en auge la cacería.

Basantes fue uno de los fundadores de Acocha, un grupo de 16 chagras que trabajaban en las haciendas.

Tras una reunión de ese grupo, en 1984, que inició con un almuerzo en la escuela José Mejía, empezó una procesión desde la plaza de toros.

En el parque estaba Raúl Guarderas, quien comparó esa cabalgata con lo que sucedió en la última erupción del Cotopaxi el 26 de junio de 1877.

“Guarderas fue quien se encargó de promocionar el evento que ahora se conoce como el Paseo Procesional del Chagra”, recuerda Basantes.

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