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Viajes y leyendas por el estuario del río Esmeraldas

Los guías llevan a las embarcaciones con turistas abordo entre los caminos que forman los manglares, para observar su biodiversidad. Foto: Cortesía Ministerio del Ambiente.

Los guías llevan a las embarcaciones con turistas abordo entre los caminos que forman los manglares, para observar su biodiversidad. Foto: Cortesía Ministerio del Ambiente.

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Tres embarcaciones de fibra de vidrio recorren el estuario del río Esmeraldas con 20 pasajeros a bordo. Todos portan chalecos salvavidas mientras observan los manglares del refugio de vida silvestre.

Un arco formado por ramas de mangle los protege del sol. Bajo los arbustos se siente un ambiente fresco por la brisa marina, mientras se navega al interior de la reserva.

La actividad turística para rescatar antiguas prácticas ancestrales de quienes habitan junto al manglar es una actividad promovida por los ministerios de Ambiente, Turismo, Educación y la Subsecretaría de Gestión Marina y Costera.

Los guías nativos, como Pedro Cañola, explican que existen muchas creencias antiguas de los habitantes, como el celo de las canoas cuando ‘detectaban’ temor de los navegantes. Si esto ocurre las embarcaciones -dicen ellos- se viran con la tripulación abordo.

Otra de las creencias que narran los guías ancestrales es el uso de mate o calabaza, con una vela encendida, que se utilizan para hallar a las personas que caen al río. Según los antiguos, cuando el mate detiene su marcha en medio del torrente, en ese sitio está el cuerpo de una persona ahogada.

Por esta razón, como parte de esta iniciativa turística, las unidades que trabajan con la etnoeducación en Esmeraldas cuentan con maestros conocedores de esas historias para aportar con información a los turistas durante los recorridos.

Olga Obando, etnoeducadora, enseña sobre mitología esmeraldeña. En los recorridos por el estuario revive historias de personajes como el Riviel y La Tunda, que tienen sus escenarios en el manglar.

Las entidades inmersas en este proyecto de promoción cuentan con guías que enseñan a los turistas sobre los atractivos del estuario, así como la actividad que desarrollan las familias que se alimentan de peces, cangrejos y caracoles, que crecen en el lugar.

Mientras se navega por el estuario, dos guías de Turismo y Ambiente explican a los visitantes detalladamente las especies de aves que habitan al interior del área protegida, que se divisa desde el malecón de la parroquia Tachina.

Los recorridos se hacen especialmente cuando la marea empieza a subir, porque se puede observar la actividad pesquera artesanal. También se observa una playa donde se asientan las garzas, pelícanos, gaviotas, piqueros y otras aves nativas del estuario.

La ruta empieza desde el Puerto Pesquero Artesanal de Esmeraldas y termina en uno de los tres locales de venta de comida tradicional en la ribera de la parroquia Tachina.

El director del Ministerio de Ambiente en Esmeraldas, Élver Quiñónez, dice que hacer etnoturismo es la mejor forma de conservar el manglar.

“Para realizar todas estas actividades es necesario que los visitantes tengan el soporte de un guía naturalista autorizado. Estamos conscientes de que como Ministerio del Ambiente no podemos administrar un área solos, por eso lo hacemos con aliados estratégicos y apoyo interinstitucional”.

El Refugio de Vida Silvestre Manglares Estuario Río Esmeraldas
es una alternativa para conocer las maravillas naturales que posee el Ecuador.
Narcisa Araujo, técnica de Ambiente, explica que este es un destino turístico del que se quiere aprovechar positivamente la belleza natural, conociendo de qué manera se desarrollan las especies y la convivencia de las personas cercanas a la reserva.

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