28 de noviembre de 2018 15:01

Versos al amor y a Quito se presentaron en el Festival del Piropo

180 jóvenes,  alumnos de 12 planteles ubicados en la Administración La Delicia, dejaron de lado los teléfonos celulares  y le apostaron al galanteo  en vivo y en directo, con micrófono en mano y con piropos.Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

180 jóvenes, alumnos de 12 planteles ubicados en la Administración La Delicia, dejaron de lado los teléfonos celulares y le apostaron al galanteo en vivo y en directo, con micrófono en mano y con piropos.Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

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Evelyn Jácome

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Con bailes típicos, pasacalles y versos se vivió el XIV Festival del Piropo. El evento tuvo lugar la mañana de hoy miércoles 28 de noviembre del 2018, en el Salón de la Ciudad, en el Centro Histórico, por motivo de la celebración de los 484 años de fundación española de la capital.

Cerca de 180 jóvenes, alumnos de 12 planteles ubicados en la Administración La Delicia, dejaron de lado los teléfonos celulares y le apostaron al galanteo en vivo y en directo, con micrófono en mano y con piropos.

Con el auditorio a reventar, las delegaciones prepararon coreografías de bailes y en medio de una y otra canción, se dirigían al público y declamaban.

Representantes del colegio Andrés Bello, Calacalí y Alfonso del Hierro La Salle, entre otros, se lucieron sobre el escenario decorado con un mural de San Francisco y El Panecillo.

Diana Cárdenas, de 16 años, fue una de ellas. Es alumna del plantel Alfonso del Hierro. Luego de su intervención contó que junto a sus 15 compañeros se preparó por más de un mes con ensayos, para poder presentarse. Ellos mismos escribieron sus piropos con la guía de su tutor.

El evento, que duró casi tres horas y contó con más de 450 asistentes, estuvo engalanado por presentaciones artísticas de los planteles.
20 bailarines del Colegio Alvernia se ganaron los aplausos de los presentes con el número Pasacalle y pasillo, cultura y tradición.

“Cuando de nuestro amor, la llama apasionada...” se escuchó y los jóvenes con un baile elegante y moderno se adueñaron del escenario.

Las chicas con faldas azules y rojas, con mucha distinción, dejaron el nombre del Colegio en alto.

Los jóvenes que asistieron al festival animaban con aplausos a sus compañeros. Los alumnos de La Salle elaboraron un balcón tradicional para que desde allí, cada concursante dijera sus poemas. Uno de los chicos tocó la guitarra.

La elegancia fue una constante durante todo el evento. Los estudiantes vestidos con trajes propios de la época colonial, las jóvenes con amplios vestidos y sombrillas, llenaron de alegría el salón. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La elegancia fue una constante durante todo el evento. Los estudiantes vestidos con trajes propios de la época colonial, las jóvenes con amplios vestidos y sombrillas, llenaron de alegría el salón. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La elegancia fue una constante durante todo el evento. Los estudiantes vestidos con trajes propios de la época colonial, las jóvenes con amplios vestidos y sombrillas, llenaron de alegría el salón.

Algunos piropos arrancaban aplausos al público.

“Si tu cuerpo fuera cárcel
y tus brazos cadenas,
fuera el mejor lugar del mundo
para pasar mi condena”.

“En la noche oscura
el recuerdo de tu ser
me ayuda a tener
un hermoso amanecer”.

A algunos estudiantes les ganaron los nervios, pero luego de los aplausos del público recuperaron la confianza y terminaron la declamación.

Para Alexandra Tipán, otra de las participantes, el haber rentado un traje típico de la colonia la trasladó a esa época en la que el galanteo era distinto al actual. “Ahora ya los hombres no dicen esas cosas tan bonitas como antes. Ojalá eso cambiara”, reflexionó.

A Henry Quilca, de 16 años, lo que más le gustó fue haber podido expresar su arte y representar a los jóvenes de su ciudad. Confiesa que le costó escribir los dos versos con los que participó, pero asegura que valió la pena.

Los representantes del Colegio Nacional Calacalí presentaron una mezcla de teatro y piropos, con su número Tradiciones quiteñas contadas con el abuelo.

Efraín Cepeda
, conocido como el último piropero de Quito, es parte de la organización de este festival. Él trabajó junto con los chicos en el Club de Poesía La Delicia y les dio las pautas necesarias en un taller para que los alumnos pudieran crear sus propios piropos.

El evento fue organizado por la zona La Delicia y el tema de este año fue Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad. Para Cepeda, esta es la mejor forma para que los jóvenes mantengan las tradiciones de la ciudad.

En esta ocasión, los piropos no solo hablaron sobre el amor, sino sobre Quito, sus lugares tradicionales, sus casas patrimoniales, plazas y parques.

A la par de esta presentación, el Municipio elaboró un libro que será entregado de manera gratuita con las creaciones de los poetas del Club de Poesía y de los alumnos.

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