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Los útiles escolares tienen una nueva vida con el programa Yo reciclo

Terra Nostra Granel está ubicado en las calles Moscú y República del Salvador. Foto: Julio Estrella / El Comercio

Terra Nostra Granel está ubicado en las calles Moscú y República del Salvador. Foto: Julio Estrella / El Comercio

Terra Nostra Granel está ubicado en las calles Moscú y República del Salvador. Foto: Julio Estrella / El Comercio

Los útiles escolares en desuso ahora pueden tener una segunda vida. Cuadernos, cartulinas, carpetas, celulares y calculadoras son recibidos en distintos puntos de acopio en Quito para su reciclaje.

Estos materiales, que generalmente terminan en la basura cuando finaliza el año escolar, pueden volver al mercado. Su recolección permite que fundaciones puedan recaudar fondos para ayuda social, mientras evitan que estos se conviertan en desechos.

Katia Suárez, directora de Yo Reciclo, explica que este programa es parte de la fundación Hermano Miguel y se enfoca en la recolección de materiales sólidos reciclables. Desde finales de junio hasta septiembre se dedican a recibir los útiles escolares usados, los reciclan y los envían a las industrias para se que generen otro tipo de materiales.

Actualmente, Yo Reciclo tiene seis puntos de acopio que están abiertos al público. Estos son: La Tejedora, Brinki Eventos, Mall El Jardín, Terra Nostra, la fundación Hermano Miguel y su galpón, ubicado en el sector de Carcelén.

Suárez dice que la idea no es solo recibir los materiales, sino también crear una cultura ambiental. En estos sitios se reciben libros, cuadernos, carpetas de papel o cartón, cartulinas, hojas de papel y revistas. Calculadoras, celulares, cargadores de teléfono dañados y otros productos electrónicos también se puede entregar en estos puntos. Fomix, hojas con escarcha, papel higiénico, servilletas y carpetas plásticas no son recibidos.

En la planta de separación de residuos, 10 personas con discapacidad neurológica son los encargados de esta labor. Allí, trabajan junto con sus terapistas y reciben talleres. Cuando los productos llegan al centro, primero se analiza el estado de los materiales. Si los cuadernos aún están con hojas limpias, se las arrancan y se las recupera. Lo mismo sucede con los libros. Los que no cuentan con hojas limpias son separados y van a la industria.

El 80% de los ingresos son destinados para ayuda social. Los fondos son utilizados para personas con discapacidad física y neurológica, que son pacientes de la fundación Hermano Miguel. El otro 20% de lo recaudado es utilizado para que el proyecto siga funcionando. La iniciativa también se realiza en empresas aliadas y en unidades educativas. En estos puntos también se está llevando a cabo la iniciativa para recolectar útiles escolares en desuso durante lo que queda de este mes y el próximo.

La idea es que cada vez se sumen más organizaciones a esta labor. Suárez dice que, además, los miembros de Yo Reciclo son gestores ambientales autorizados por el Ministerio del Ambiente. Esto permite que puedan dar a las empresas una certificación de la gestión, para que puedan convertirse en puntos verdes.

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