23 de diciembre de 2019 00:00

La tzantza que restituyó el Vaticano estará en cuarentena

La tzantza fue llevada a Europa en 1925 por un misionero Josefino. Foto: cortesía Pumapungo

La tzantza fue llevada a Europa en 1925 por un misionero Josefino. Foto: cortesía Pumapungo

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Giovanni Astudillo
Editor
(F-Contenido Intercultural)

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El personal del Departamento de Riesgos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) realizó el viernes 20 de diciembre del 2019  la apertura técnica y entrega del contenedor cultural que transportaba una tzantza proveniente del Vaticano.

El Museo Pumapungo de Cuenca recibió el bien para su posterior exposición. Según la directora, Tamara Landívar, ahora pasará por un proceso técnico y de cuarentena para observar cómo se adapta al medio considerando el tiempo que estuvo fuera del país. “Hay que tener un especial y minucioso cuidado al tratarse de restos humanos”.

Luego de que se cumpla con los procedimientos de seguridad y protección se puede planificar una exposición, dijo Landívar. Este bien cultural pertenece a la etnia shuar, posiblemente de Pastaza, según el INPC. Esta entidad estima que data de la década de 1920. Fue enviada a Europa por un misionero Josefino, para una exposición en 1925.

En junio del 2015, la Embajada del Ecuador ante la Santa Sede solicitó al Ministerio de Cultura y Patrimonio la realización de un estudio técnico y científico minucioso para determinar la originalidad de la tzantza que estaba en poder del sacerdote Nicola Mapelli, funcionario de los Museos de la Ciudad del Vaticano.

Para la realización del estudio se enviaron imágenes de las cabezas reducidas a ser devueltas por el Vaticano. La intención fue definir aspectos relativos a su origen y existencia a través de la realización de un informe de caracterización.

En septiembre del 2016, Joaquín Moscoso, entonces Subsecretario de Patrimonio Cultural y la funcionaria Andrea Yánez Albuja, catalogadora de bienes arqueológicos, visitaron Roma y se reunieron con el director del Museo Etnográfico del Vaticano, Nicola Mapelli. Allí, la arqueóloga determinó, mediante un análisis organoléptico, la autenticidad del bien y su pertenencia al patrimonio ecuatoriano.

Entre los acuerdos alcanzados está que el INPC respaldaría con un informe los resultados de la examinación y análisis realizados y que Mapelli continuaría custodiando el bien bajo las mismas condiciones que garanticen su conservación, mientras Ecuador define los modos más idóneos para su traslado al país.

Una delegación del Vaticano visitó el Museo Pumapungo en agosto del 2017. Recorrió las instalaciones, conoció el programa de investigación científica alrededor de las tzanzas y definió mecanismos y acciones de cooperación bilateral.

Luego, el Régimen ecuatoriano planteó que el bien repose en el Museo Pumapungo, que tiene la colección etnográfica más importante del país.

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