17 de septiembre de 2019 17:12

Los turistas superaron la violencia en la frontera norte y volvieron este año a Esmeraldas

La provincia verde vuelve a ser visitada por gran número de turistas. Foto: EL COMERCIO

La provincia verde volvió a ser visitada por gran número de turistas, luego de episodios de violencia en la frontera norte. Foto: EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
EL COMERCIO DATA (I)

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A Esmeraldas viajaron entre el 2017 y 2018 alrededor de 1,3 millones de turistas. Fueron principalmente de Quito, Ibarra, Ambato, Cuenca, Latacunga, Riobamba y Santo Domingo de los Tsáchilas. Se estima que cada viajero gastó, en promedio, USD 22 por feriado.

Los ingresos económicos de este año evidencian un incremento en los gastos que hicieron los turistas en siete zonas de la provincia verde. En los últimos tres años, Esmeraldas obtuvo USD 29,6 millones por el gasto que realizaron los turistas, en cinco feriados. De este período el ingreso más alto ha sido este año, luego de una significativa caída registrada en el 2018, debido a la incidencia que tuvieron los hechos violentos en la frontera norte a principios de ese año.

Los datos muestran claramente el impacto que la violencia tuvo en el turismo. Los ingresos del 2018 cayeron 39% respecto al 2017; mientras que este 2019 se incrementaron en 67% y si se compara con el 2017, año en que la provincia se estaba recuperando de los daños del terremoto de un año antes, los recursos crecieron 16%.

Para los operadores, estos indicadores significan que la recuperación del turismo se perfila a ser la misma de hace cuatro años, cuando el turista tenía como prioridad a sus playas que quedaban llenas. Aún no hay datos consolidados de este año, pero solo en la temporada de vacaciones escolares de la Sierra y el feriado por el Primer Grito de la Independencia llegaron unos 90 000 turistas, de acuerdo con la Cámara de Turismo.

Para Jorge Benítez, representante de la Cámara Provincial de Turismo, en estos años de crisis el viajero no descartó del todo los balnearios de la provincia y, según el Ministerio de Turismo, la variación de la afluencia de turistas bajó apenas un 2% en el 2018.

Aunque los puntos de vista difieren, coinciden en que la mejora en las cifras se debe al fortalecimiento de la seguridad en las playas, que fue una prioridad.

En el cantón Atacames, por ejemplo, donde se concentró el 70% de los turistas, se hicieron esfuerzos conjuntos entre la Policía, hoteleros y operadores para que los robos a personas bajaran. Este delito fue uno de los que más molestias generó el año pasado.


Los turistas eran vulnerables cuando salían a caminar por la arena; les quitaban celulares, tabletas y objetos personales.

El teniente Santiago Gavilanes, del Comando de la Policía en Atacames, cuenta que hace un año se diseñó una franja segura en cinco tramos de la playa desde Tonsupa, Atacames, Súa hasta Tonchigüe.

“Se logró tomar el control de los puntos críticos donde se cometían los robos y se aprehendió a ciudadanos que estaban detrás de estos hechos”.

Según el Cuadro de Mando Integral de la Policía, los delitos pasaron de 225 en el 2018 a 163 hasta agosto de este año. En esta estrategia también cumple un rol la sociedad civil.

Un ejemplo sucede en la playa de Same, en Tonchigüe, donde hace dos años se puso en marcha el plan Same Seguro. Se trata de brigadas de ciudadanos que tienen la misión de cuidar al turista.

Son 20 personas que portan una radio móvil, que está conectada a la frecuencia de la Policía en la zona. Ellos alertan sobre situaciones sospechosas y están en la capacidad de neutralizar posibles ataques. El miércoles pasado el plan fue evaluado junto con las autoridades de la parroquia.

El teniente Gavilanes destacó que solo en este año han ocurrido dos robos que fueron judicializados y los sospechosos están en prisión.

El vicealcalde de Atacames, Édison Manjarrés, dice que está en marcha un plan para declarar a todo el cantón como la zona turística más segura del país. La meta es que hasta diciembre los operadores que tienen bares y hoteles instalen unas 1 000 cámaras de seguridad. Estas serán anexadas al centro de monitoreo de vigilancia que ahora funciona con ojos de águila en el malecón.

También se trabajará en la instalación de torres integrales de seguridad en las cinco franjas seguras existentes.

El Ministerio de Turismo también tiene un plan de seguridad para los atractivos. Este empezó en junio pasado con un taller de seguridad turística de la Organización de Estados Americanos, el Instituto para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia de las Naciones Unidas y el apoyo del Gobierno de Canadá.

Estos organismos facilitaron a los operadores el Plan Integral de Asistencia Turística. Esta es una herramienta para garantizar la movilidad y el desplazamiento seguro de los turistas y que actúa de manera rápida y coordinada ante cualquier emergencia.

Estas acciones aún falta que se vean más reflejadas en los cantones Río Verde y Eloy Alfaro, que en los últimos tres años son las que menos visitas turísticas registran. La actividad turística sigue estando concentrada en Atacames y Esmeraldas, capital provincial.

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