22 de febrero de 2020 00:05

Turismo cultural en Pakari Tampu, atractivo de Loja

La familia Cartuche Paqui construyó otra vivienda con cuatro habitaciones, para alojar a los turistas. Foto: cortesía Viajes Vistalsur

La familia Cartuche Paqui construyó otra vivienda con cuatro habitaciones, para alojar a los turistas. Foto: cortesía Viajes Vistalsur

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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Entre huertos productivos y los cerros de El Puglla y Guelemón está Ñamarín, comunidad indígena del cantón lojano de Saraguro. En ese entorno se desarrolla el proyecto de turismo cultural Pakari Tampu o Posada del Amanecer.

Los Cartuche-Paqui son dueños de este emprendimiento, que abrió sus puertas en el 2000 y que involucra a otras familias. A Ñamarín se llega por una vía asfaltada y está a seis minutos de la ciudad.

José Cartuche empezó con este proyecto solo con hospedaje en su casa centenaria, de adobe y bahareque. Al principio acopló tres habitaciones y luego construyó otras cuatro.

A partir de allí ampliaron los servicios para demostrar la auténtica forma de vida de los saraguros y su relación con la cosmovisión andina. Actualmente ofertan recorridos guiados, rituales, alimentación, visita a los talleres, música andina y danzas típicas.

Hay recorridos guiados por la comunidad y por tramos de la ruta del Qhapaq-Ñan donde hay vestigios arqueológicos. Foto: cortesía Viajes Vistalsur

Hay recorridos guiados por la comunidad y por tramos de la ruta del Qhapaq-Ñan donde hay vestigios arqueológicos. Foto: cortesía Viajes Vistalsur

“Aquí el tiempo pasa lentamente, el paisaje es hermoso, se come sano y se disfruta de la hospitalidad de la gente, dijeron los alemanes Elies Krause y Anna Meier, que en enero estuvieron dos días en es esta comunidad.

Los principales visitantes llegan desde Europa, Canadá y Estados Unidos. Pero desde hace un año también arriban turistas de Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja. Por ejemplo, para este feriado de Carnaval todas las reservaciones son para familias nacionales.

A la cuencana Isabel Riofrío le sorprendieron las costumbres y saberes ancestrales que mantienen las familias sobre la siembra, los oficios artesanales y las limpias energéticas.

Para vivir esa experiencia se recomienda el tour de dos días. La jornada empieza con el desayuno: leche, jugo de frutas, tortilla con hortalizas y queso. Luego se organiza una limpia (ritual) para pedir permiso a la Pachamama.

Después se aprovecha la mañana para caminar o cabalgar hacia el Baño del Inca, un sitio arqueológico que es parte de la ruta del Qhapaq-Ñan. En el recorrido se observa a los nativos en sus huertas.

Luisa Guamán guía a los visitantes por las cuevas y cascada que, se cree, fue un sitio ceremonial para los incas. También les cuenta sobre la leyenda de los primeros incas que salieron de las cuevas hacia el lago Titicaca para fundar el Cusco.

Hay rutas más largas, de hasta ocho horas, hacia las ruinas y vestigios de Ingapirca. Al regreso, en Pakari Tampu está listo el almuerzo: sopa de cereales, con gallina criolla o verduras. Como segundo plato hay cuy con papas y horchata.

En la tarde conocen el taller de Juan Zhunaula, quien elabora artesanías y prendas de vestir con lana de oveja. La jornada termina con la cena y noche cultural de música andina.

El segundo día es para la aventura. Los comuneros organizan una caminata de 30 minutos hasta el cerro de Guelemón, un amplio mirador natural desde donde se observa Saraguro y algunas comunidades. En la cima está el Centro Recreacional Vuelo del Gavilán, para viajar en la tirolina y sentir la adrenalina en un columpio extremo.

A esta comunidad llegan cerca de 30 turistas cada mes, pero entre junio y julio se duplica esa cantidad porque arriban estudiantes de un programa de intercambio de EE.UU.

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