15 de diciembre de 2019 00:05

La tumba del último shyri pudiera estar en Orozcotola

Situada en las faldas del Imbabura, es conocida por ser el origen de la industria textil. Foto: Andrea Rodríguez /El Comercio

Situada en las faldas del Imbabura, es conocida por ser el origen de la industria textil. Foto: Andrea Rodríguez /El Comercio

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Andrea Rodríguez

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Llegar a la parroquia Andrade Marín es sencillo. Está al pie de la vía Panamericana, frente a la ciudad de Atuntaqui. De hecho es una parroquia urbana del cantón Antonio Ante.

Ubicada en las faldas del volcán Imbabura, Andrade Marín es conocida por ser el origen de la vocación textilera de la zona. Ahí está la restaurada Fábrica Imbabura, cuyos obreros, al quedarse sin trabajo a mediados del siglo pasado, darían origen con sus emprendimientos a las decenas de talleres textiles que prosperan en el área.

Cerca del Museo de la Fábrica Imbabura, seis cuadras al nororiente, en la intersección de las calles Sánchez y Cifuentes y Atahualpa, está el cementerio de Andrade Marín. Llama la atención lo elevado del terraplén en el que se ubica, destaca por sobre toda la población, no es casualidad, el cementerio fue construido sobre una antigua tola: montículos que nuestros ancestros solían hacer de tierra y cangahua con fines residenciales, agrícolas, defensivos o ceremoniales.

Se trata de Orozcotola, conocida así por el apellido del propietario del terreno sobre el que se asienta la tola y sobre la que se construiría el cementerio de la parroquia Don Moisés Orozco, a principios del siglo XX, cuenta Eulogia Escobar, moradora de la parroquia.

El historiador Ramiro Andrade explica que fue tan común la construcción de tolas en los 700 años anteriores a la llegada de los españoles que solo en Imbabura se cuentan alrededor de 5 000 de estas estructuras, de todos los tamaños y formas.

Andrade recuerda que en la década de los años 70 del siglo pasado, un estudio aéreo- fotográfico mostró que entre Guayllabamba y el valle del Chota existían 3 000 tolas, y no se contaron las tolas de la zona subtropical de Íntag, en Cotacachi que se cree son al menos otras 2 000. La mayor construcción de este rasgo cultural se produce en la última época de las sociedades aborígenes, y hasta el momento previo a la invasión Inca.

En esta etapa de la conformación social andina, la construcción de plataformas truncadas se convierten en una costumbre de muy amplia aceptación. Es así que se las encuentra en amplias zonas del callejón interandino, especialmente en el territorio de la cultura Caranqui, cuyos límites geográficos se extendían entre el valle del río Chota por el norte y el Guayllabamba por el sur.

Orozcotola tiene forma cuadrangular. Asimismo, es una de las tolas más grandes de la Sierra Norte y, según la tradición histórica, es la tumba de Cacha, último Shyri, guerrero que enfrentó con valentía y sin éxito a los Incas y padre de Paccha, la princesa que sería esposa de Huayna Cápac.

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