1 de julio de 2019 00:00

Arte y cultura para conmemorar las luchas de Tránsito Amaguaña

Sara Utreras, en una escena de su monólogo sobre la vida de Tránsito Amaguaña. Foto: Cortesía

Sara Utreras, en una escena de su monólogo sobre la vida de Tránsito Amaguaña. Foto: Cortesía

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Evelin Caiza A. Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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Tras 10 años del fallecimiento de la lideresa indígena ecuatoriana Tránsito Amaguaña, los homenajes artísticos y culturales para conmemorar su lucha y mantener vivo su recuerdo continúan.

El ‘Monólogo Itinerante en Kichwa y Castellano’, interpretado en ambos idiomas por la actriz ecuatoriana Sara Utreras, es uno de ellos.

Esta obra de teatro se ha presentado en gran parte de la Serranía ecuatoriana y en encuentros internacionales, como el Festival Iberoamericano de Teatro Cumbre de las Américas, en Argentina, y en el Festival del Monólogo de la ciudad de Cienfuegos, en Cuba.

Lo que Utreras busca con su obra es mantener vivo el legado de esta mujer, que actuó con valentía junto con heroicos campesinos por justicia, igualdad y reconocimiento de los derechos de las mujeres y de los pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador.

La actriz explica que en esta obra se visualizan cronológicamente los pasajes de la vida de Tránsito Amaguaña.

La pieza se inicia con su niñez, cuando era testigo de cómo sus padres, dos ovejeros humildes, eran maltratados, humillados y explotados por su empleador. Según Utreras, es allí donde Amaguaña empezó a forjar su carácter irreverente y contestatario.

Después se interpreta su juventud, cuando la lideresa indígena comienza a militar por justicia e igualdad en temas de salud, educación, empleo y otros, junto con varios compañeros con quienes compartía pensamientos e ideales, como Dolores Cacuango, Nela Martínez, Luisa Gómez de la Torre, Jesús Gualavisí, entre otros.

Finalmente, la obra concluye con su vejez en la que, a pesar de su edad, continúa siendo una mujer muy lúcida, brillante y con ideas claras. Además es cuando recibe reconocimientos y premios por su trayectoria como luchadora.

Utreras destaca también la narración de un testimonio fidedigno de la personalidad de Amaguaña, mismo que permitirá reconocer su fuerza en tres situaciones vulnerables o de desventaja, como su condición de mujer, de indígena campesina y de clase baja.

Tránsito Amaguaña sostiene su herramienta para trabajar la tierra en 1994. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La investigación para estructurar los pasajes de la dramaturgia está basada en algunos textos de José Yánez del Pozo, Raquel Rodas, Marta Bulnes y Cecilia Miño Grijalva.

Por medio de este trabajo escénico se busca visibilizar el rol protagónico de la mujer en la historia del Ecuador, despertar en la memoria su presencia, impulsar la producción teatral de género y la producción teatral en kichwa y en otras lenguas ancestrales.

Utreras invita a conocer más sobre líderes y lideresas indígenas, con el fin de apropiarse de su legado, enseñanzas e ideales de lucha. Además, que se aprecie la cosmovisión y filosofía andina.

Tránsito Amaguaña nació el 10 de septiembre de 1909, en Cayambe, provincia de Pichincha. Fue una de las más destacadas gestoras del movimiento indígena desde 1931.

Se casó a temprana edad, sin embargo, su matrimonio fracasó de inmediato, debido a que su compañero no deseaba participar en la lucha indígena. Tuvo un hijo y trabajó como empleada doméstica.

Uno de los principales objetivos de Amaguaña era impulsar la creación de escuelas bilingües para otorgar el acceso a la educación a las comunidades kichwahablantes.

En el 2003 se le entregó el Premio Nacional Eugenio Espejo, en reconocimiento a su trayectoria en defensa de los derechos; en Cayambe recibió una placa por su labor con las comunidades indígenas.
Murió el 10 de mayo del 2009, en la comunidad de Chimba, cantón Cayambe.

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