18 de mayo de 2019 00:00

La tradición se saborea en restaurantes de la provincia de Guayas

Manuela Anzulez es la propietaria del local Las Tortillas de la Tía Manuca, en I. Ayora.

Manuela Anzulez es la propietaria del local Las Tortillas de la Tía Manuca, en I. Ayora. Foto: Mario Faustos/EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
(F - Contenido Intercultural)

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El maíz y el plátano maduro estrechan la relación entre los cantones guayasenses Nobol, Lomas de Sargentillo e Isidro Ayora. Los tres forman parte del eje gastronómico costeño y ofrecen manjares a los viajeros, que transitan por los 17 kilómetros que dividen a las tres localidades.

La Prefectura del Guayas y su Departamento de Turismo destacan los restaurantes emblemáticos que funcionan en la Ruta del Sabor, los cuales se convirtieron en puntos de referencia y “paradas obligatorias” para saborear la comida tradicional costeña.

La tradición es un “bien preciado” para Carmen Tapia. Ella administra el local Las Tortillas de la Tía Manuca, en el cantón Isidro Ayora, que tras 20 años de funcionamiento resalta el nombre de la localidad y mantiene la relación ancestral entre el montuvio y su producto insigne: el maíz.

“Uno debe mantener la tradición, aquí cocinamos con leña en una parrilla, rallamos y molemos el maíz manualmente”, explicó Tapia, que administra el local desde hace 12 años, heredado de su suegra Manuela Anzulez.

Reconoce que cocinar con leña y realizar procesos artesanales puede resultar cansado, sin embargo, el sabor que se obtiene es lo que atrae. El año pasado recibieron un reconocimiento por parte del Gobierno Nacional, como “Las mejores tortillas del país”.

Mantienen un negocio familiar. Su esposo, hijos y sobrinos trabajan en el local, que está ubicado al pie de la carretera que une a Guayas con Manabí, en la calle Arnoldo Hungría.

Las tortillas de queso y chicharrón son el platillo estrella del cantón. La demanda hace que trabajen de lunes a sábado, en horarios de 12 horas. “En Isidro Ayora no se siembra maíz, pero se lo consume mucho; transmitimos esa costumbre a los viajeros”, dijo Tapia.

Siete kilómetros hacia el sur, en Lomas de Sargentillo, el maíz es igualmente procesado pero se convierte en humitas, que se asan en fogones al carbón. El local de Jorge Luis Ortiz, en el ingreso del cantón, se destaca por la preparación de este platillo.

El Placer de las Humitas Asadas es un local familiar, que Ortiz abrió en el 2000. El hombre cuenta que sus abuelos le enseñaron a asar el maíz, para que tomara un sabor ahumado y se destacara entre las humitas de otros locales, cocinadas en agua.

El maíz se asa en su propia hoja. Sobre el fogón se colocan las mazorcas enteras. Ortiz cuenta que al principio solo vendía en Semana Santa, pero por la demanda decidió abrir el negocio de manera permanente. Actualmente, atiende ocho horas diarias.

Finalmente, la ruta lleva a Nobol, donde el maíz también se consume, pero el plátano maduro toma protagonismo. El maduro con queso es uno de los platos típicos del cantón, un bocado que se ofrece en decenas de locales en la calle principal de Nobol.

Uno de ellos es el de Francisca Véliz. Su restaurante, Mi Comida, es un punto referencial entre los visitantes que realizan turismo gastronómico y religioso. El maduro con queso es el que más se vende.

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