22 de diciembre de 2018 00:00

El tradicional ponche le da un toque cremoso a la Navidad

Esta dulce bebida conocida se ha convertido en una tradición durante los festejos de Nochebuena. El licor y el huevo son su base. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Esta dulce bebida conocida se ha convertido en una tradición durante los festejos de Nochebuena. El licor y el huevo son su base. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Evelin Caiza
Redactora (I)
caizae@elcomercio.com

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Leche, licor, huevos y especias son los principales ingredientes que tiene en común una bebida que lleva diferente nombre de acuerdo con el país en el que se la consuma.

Por ejemplo, se denomina cola de mono en Chile, caspiroleta en Perú, sabajón en Colombia, ponche crema en Venezuela, rompopo en Centroamérica y la crème de vie en Cuba. También se lo conoce como coquito en Puerto Rico, eggnog en Estados Unidos y ponche o rompope en México y algunos países de Latinoamérica como Ecuador.

Esta bebida navideña es una infusión cremosa que se consume durante la Nochebuena. Es fundamental pensar en ella como un acompañante a las distintas actividades que se realizan, como la preparación de la cena, mientras se abren los regalos y todas aquellas que involucren el compartir en familia o con amigos.

En Quito, Yolanda Ricaurte prepara ponches hace más de una década, ya que era una tradición en la familia de su esposo. Lo realizaba su bisabuela, quien repartía la bebida caliente durante la tertulia en Nochebuena.

El ingrediente que diferencia el ponche hecho por Ricaurte de los demás es la leche evaporada a la que durante la infusión se le agrega yemas de huevo, especias y una pequeña cantidad de licor nacional.

Esta mezcla hace que el ponche dure por más tiempo y sea más cremoso. Según Ricaurte, al colocar leche normal, se suele cortar. Afirma que lo recomendable es beberlo en un período dentro de tres meses.

El ponche como lo conocemos actualmente surge de la gastronomía europea con las tradiciones indígenas.

En países como México, Honduras, Guatemala y El Salvador, esta bebida es imprescindible en las posadas. En eventos religiosos, el ponche es un acompañante. Se lo coloca en las puertas de las iglesias y suele servirse junto con buñuelos, tamales u otros bocaditos de sal o de dulce.

La bebida navideña no solo es la preferida en Navidad por su aroma y textura, ya que al agregarle frutas el valor nutricional es muy alto porque contiene vitaminas A y C, las mismas que ayudan a prevenir enfermedades respiratorias que suelen ser comunes en esta temporada de invierno.

El chef Néstor Toapanta prepara algunas opciones de ponches frutales. Por ejemplo, uno de los preferidos por los comensales es el de frutos rojos. Este ponche, al estilo mexicano, contiene tequila, frutos rojos, jugo de piña y un poco de crema en la parte superior.

Los licores espumantes también han ingresado a la preparación tradicional de los ponches. El chef realiza una opción que contiene en el licor de frutas tropicales como piña, sandía y papaya preparadas con almíbar de hierbaluisa.
Toapanta recomienda, durante el brindis, maridar los ponches frutales con bocaditos como croquetas de jamón y galletas de sal.

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