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La tradición oral, en la voz de 36 narradores ecuatorianos

Los relatos de los narradores ecuatorianos se transmiten a través de las redes sociales. Foto: Cortesía Mishki Shimi

Los relatos de los narradores ecuatorianos se transmiten a través de las redes sociales. Foto: Cortesía Mishki Shimi

Los relatos de los narradores se transmiten a través de las redes sociales. Foto: Cortesía Mishki Shimi

Cada integrante de un grupo de 36 narradores toma la palabra para compartir cuentos, leyendas y relatos inéditos en el Encuentro Nacional de Narración Oral Patrimonial Mishki Shimi, que significa “lengua sabrosa” en kichwa. La tercera edición del encuentro se extenderá hasta el 30 de abril, en cuatro ciudades del país.

En la búsqueda de generar experiencias de intercambio con comunidades locales, el Mishki Shimi 2021 se desarrolla en modalidad virtual y de manera colaborativa entre organizaciones culturales y artísticas de Quito, Guayaquil, Cuenca y Ambato.

“El objetivo es difundir el trabajo de los narradores ecuatorianos y que también se pueda proyectar internacionalmente”, asegura la productora del encuentro, Lucía Yánez.

En la organización del encuentro participan la Fundación Quito Eterno, Colectivo Artístico Barojo, Festival de Narración Oral Lengua Larga y Corpo Imaginario. “A esta edición la hemos denominado Tejiendo historias, con la idea de hermanarnos por la palabra con los narradores de las distintas ciudades”, dice Yánez.

En abril del 2020, la organización tuvo que suspender el festival debido a la pandemia. Este año, el proyecto recibió por primera vez fondos estatales, siendo uno de los beneficiarios de la línea de fomento Cultura en Movimiento, del Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación.

La programación no será internacional y se centra en el trabajo de narradores locales, que ofrecerán funciones transmitidas desde espacios patrimoniales de las ciudades organizadoras. El objetivo del trabajo es dirigir una subvención focalizada al público que tiene restricciones para acceder a las propuestas artísticas.

Hay funciones abiertas al público que se transmiten en redes sociales, pero la mayoría se realiza para el público de instituciones educativas y organizaciones sociales que atienden a grupos vulnerables. Bajo este modelo de gestión, se estima que unas 9 200 personas puedan acceder a las funciones.

Yánez explica que las temáticas y los géneros son variados. En el repertorio de los artistas abundan las narraciones de mitos, tradiciones y leyendas del Ecuador, pero también cuentos inéditos y de escritoras latinoamericanas.

En la programación hay relatos de aventura, humor, drama y suspenso para jóvenes y adultos. “La narración oral es un movimiento en crecimiento”, añade Yánez.

Títeres, música, escenografía, vestuario y canto son algunas herramientas que animan las funciones sin restarle protagonismo a la tradición oral.
El encuentro terminará el 27 de abril, con la presentación de ‘Ñucanchik Antisuyu Riman’, del colectivo La Mestiza, obra basada en el libro ‘El país de la canela’, de William Ospina.