3 de febrero de 2020 10:03

#NoSoyUnVirus: Asiáticos temen ser chivo expiatorio de la epidemia del nuevo coronavirus

El nuevo coronavirus se originó en la ciudad china de Wuhan. Desde su propagación, varios países han impuesto restricciones a la circulación de ciudadanos de país asiático en sus territorios. Foto: AFP/ Indo-Tibetan Border Police (ITBP).

El nuevo coronavirus se originó en la ciudad china de Wuhan. Desde su propagación, varios países han impuesto restricciones a la circulación de ciudadanos de país asiático en sus territorios. Foto: AFP/ Indo-Tibetan Border Police (ITBP).

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Agencia AFP

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El judío, el brujo, la prostituta o el jorobado forman parte de la larga lista de 'culpables' designados a lo largo de siglos cada vez que surge una epidemia y los asiáticos temen ahora ser el chivo expiatorio de la epidemia del nuevo coronavirus.

El temor de los asiáticos no carece de fundamento ya que varias reacciones racistas contra ellos, sin distinción de nacionalidad u origen, han estallado desde el inicio de esta epidemia.

“¡Basta que tengas los ojos un poco rasgados! Veo cómo la gente nos mira cuando salgo a la calle con mi novio tibetano” , se queja Mei Ka, una japonesa que vive en Bélgica, en la página Facebook del sitio antirracista Asia 2.0.

Un hombre protegido con una mascarilla espera un tren este lunes en una estación en Cantón (China). Foto: EFE.

Un hombre protegido con una mascarilla espera un tren este lunes en una estación en Cantón (China). Foto: EFE.

En Francia, donde se registraron los primeros casos en Europa de pacientes con el nuevo coronavirus, desde hace una semana florece en las redes sociales un hashtag frente a numerosos testimonios de xenofobia: #JeNeSuisPasUnVirus o #IAmNotAVirus (#NoSoyUnVirus) .

Esta etiqueta no es nueva: fue utilizada en 2014 en Estados Unidos por afrodescendientes después de la muerte de un hombre liberiano infectado con el virus del Ébola en ese país.

“Es revelador de una experiencia común vivida por las poblaciones estigmatizadas en este tipo de situación”, dijo, bajo condición de anonimato, la iniciadora del hashtag en Francia.

El fenómeno no se limita al mundo occidental: hace poco en Kazajistán dos ciudadanos chinos que se dirigían a Nur-Sultan fueron bajados de un tren para ser examinados por médicos vestidos con trajes especiales. Pero no tenían nada, poco después, el hospital local de Chu (Sur) declaró que estaban “completamente sanos”.

En Kirguistán, el diputado Kamchybek Joldoshbayev pidió el miércoles 29 de enero del 2020 a sus compatriotas que “evitaran el contacto” con cualquier ciudadano chino e instó a las autoridades a “tomar medidas” en los grandes bazares de Bishkek donde trabajan los comerciantes chinos.

“En cada epidemia, se busca encontrar a uno o a varios chivos expiatorios”, dice el inmunólogo Norbert Gualde, autor de numerosos libros sobre los virus.

Algunos ciudadanos chinos están varados en Filipinas luego de que el gobierno del país impusiera una restricción a los viajes desde y hacia China. Foto: EFE.

Algunos ciudadanos chinos están varados en Filipinas luego de que el gobierno del país impusiera una restricción a los viajes desde y hacia China. Foto: EFE.

Se trata de “comportamientos ancestrales que persisten”, señala.

“Se designa a un grupo humano 'culpable', como los judíos, los leprosos, los jorobados, las prostitutas, la gente que no va a misa, los homosexuales...”.

“Es algo recurrente durante las epidemias. Algunos pueblos, como los judíos, han pagado muy caro en la historia de las epidemias”. Por ejemplo, en el siglo XIV, se masacró a judíos en Europa porque se los estimaba culpables de la peste.

Para Alain Epelboin, antropólogo y especialista del Ébola, “cuando aparece una epidemia, siempre se busca la causa de la desgracia”.

A menudo, “los primeros chivos expiatorios son los sobrevivientes. Primero se les acusa de ser peligrosos, y se les pone en cuarentena, y si son los únicos miembros de su familia en sobrevivir a veces, en algunos países, pueden ser acusados de brujería”, dice.

Y de la búsqueda de culpables a las teorías conspirativas sólo hay un paso. “Las teorías conspirativas funcionan muy bien para el Ébola o para el Sida. Muchas veces se dice que son virus creados en laboratorios y que fueron dispersados intencionalmente para 'limpiar' territorios”, comenta Epelboin.

Para Gualde “es imposible evitar estas fantasías”. “Pasó lo mismo con la gripe o con la viruela. Es imposible impedir que la gente se imagine cosas de este tipo” , señala.

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