12 de julio de 2020 00:00

Teletrabajo remece las bases de las empresas

El mercado mundial de computadores personales va en alza este año, gracias al teletrabajo. Foto: Ingimage

El mercado mundial de computadores personales va en alza este año, gracias al teletrabajo. Foto: Ingimage

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Xavier Basantes Macroeditor (O)

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En mayo, Twitter Inc. se convirtió en la primera gran compañía tecnológica en permitir que los empleados que deseen trabajar de forma remota lo hagan de manera permanente, en momentos en que el coronavirus obliga a cambios sin precedentes en la cultura laboral en todo el mundo.

La pandemia, que hasta ahora ha infectado a más de 12 millones de personas en el planeta, ha llevado a estrictos confinamientos en la mayoría de los países y ha cambiado la forma en que funcionan las empresas; con el teletrabajo emergiendo con más fuerza, como una nueva norma.

La firma de redes sociales aseguró que no volverá a abrir la mayoría de oficinas antes de septiembre, y que los empleados pueden elegir si van o no a las instalaciones y cuándo.

Otros gigantes tecnológicos como Facebook Inc. y Alphabet Inc. y la matriz de Google también han permitido que la mayoría de sus empleados trabaje de forma remota, al menos hasta finales de este año.

Ecuador no está ajeno a esta realidad: hasta el mes de junio al menos 425 000 personas -de 6 000 empresas públicas y privadas de todo el país- están operando desde su hogar, apoyadas con herramientas tecnológicas. De acuerdo con proyecciones de entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), esta forma de laborar se extenderá
aún más en el tiempo.

Para algunos es muy conveniente trabajar desde casa. Pero para otros es una pesadilla, porque está de pormedio la calidad de la infraestructura de banda ancha, las pantallas de las computadoras y la separación entre la vida privada y el trabajo. En medio de esta nueva realidad laboral, hay reparos por la afectación que estaría produciendo el teletrabajo en otros ámbitos, que se constituyen en referentes de las empresas y que se reflejan en su cultura organizacional.

La cultura organizacional es el nervio de toda corporación y en muchos casos define su misión y visión.

Hace poco, The Wall Street Journal (WSJ) entrevistó a Alain Dehaze, director de la multinacional de Recursos Humanos Adecco Group, sobre el futuro del trabajo; una de sus conclusiones fue que el ‘home-office’ no será para siempre. ¿El distanciamiento social y la cultura de una compañía no combinan?, preguntó WSJ a Dehaze. “No me gusta este término de distancia social. Prefiero distancia física, debido a que eso es lo que necesitamos. La cuestión es distancia física contra proximidad social”. Al estar con colegas, dijo, “te alineas, compartes muchas cosas. Cultivas tus valores y tu propósito.

Si estás solo de manera permanente, no sé cómo puedas cultivar esto. Es como la amistad y el amor. No puedes cultivar amistad y amor solo con recuerdos, con la memoria. Necesitas presencia, necesitas fomentarlo. Y con la cultura, también se trata de fomentar a través de la experiencia”.

¿El teletrabajo puede estar afectando a la cultura organizacional y los valores de las empresas?, es la pregunta de EL COMERCIO a Roberto Estrada, socio de Deloitte Consulting, quien parte de la explicación de que a la cultura organizacional se la ha definido como ‘lo que la gente hace cuando nadie la está viendo’.

“En este momento, ese pensamiento se debe ver evidenciado como nunca antes y es una especie de prueba de fuego para muchas organizaciones, que han venido tratando de construir una cultura basada en valores y alineada con sus principios fundamentales”. Estrada señala que aunque existe ese temor de que una fuerza laboral fragmentada por la distancia puede verse perjudicada en algún momento, esto no debería ser determinante si en el pasado la empresa moldeó y trabajó fuertemente en sentar los pilares de la cultura organizacional que quería levantar. “Así que el teletrabajo más bien lo que hará es profundizar en lo bueno (o malo) que ya venía siendo esta cultura”, asegura Estrada.

El teletrabajo está afectando la cultura organizacional y los valores de las empresas de dos maneras: una positiva -la ventaja de una mayor orientación hacia los resultados y la innovación-; y otra negativa -el reto del estrés debido a una sobrecarga de trabajo-. Así reflexiona Margarita Mayo, profesora de Liderazgo en el IE Business School.

Con empresas que apuntan a un mayor desarrollo tecnológico, ¿cómo será esa nueva cultura organizacional con teletrabajadores? Estará apalancada en tres valores fundamentales: la flexibilidad, la confianza y el aprendizaje, señala Mayo.

La flexibilidad. Las relaciones laborales serán más exitosas porque los trabajadores tienen la flexibilidad de elegir cuándo y cómo trabajar. La confianza. Para que el teletrabajo funcione con éxito se necesita generar un clima adecuado de confianza. El aprendizaje. Se necesitan líderes que conviertan el aprendizaje en un hábito y que transmitan a sus colaboradores la necesidad constante de seguir aprendiendo, de experimentar.

Otra de las incidencias del ‘home-office’ en medio del distanciamiento físico y del acercamiento tecnológico es el trabajo en equipo. Este es uno de los principales aspectos que predominan en las nuevas habilidades blandas (‘soft skills’) relacionadas con la inteligencia emocional, que hasta antes de la pandemia las organizaciones demandaban más.

Roberto Estrada asegura que el teletrabajo impulsa fuertemente la necesidad de contar con personas con un buen nivel de habilidades personales indispensables en esta forma de trabajo, tales como: autogestión, manejo de la ambigüedad, planificación, orientación a resultados, colaboración y determinación personal. Sin estos elementos, las personas tendrán muchos inconvenientes para destacarse en un ambiente que es distinto y que obliga a todos a ser mucho más enfocados y automotivados.

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