2 de octubre de 2018 15:57

Mujer queda en silla de ruedas y pierde a su bebé por negligencia en tatuaje

Poco después de la intervención, realizada en febrero de 2017, la joven tuvo que ser internada en el hospital. Ella comenzó a sentir dolores muy fuertes en la espalda; dice que al comienzo eran “punzadas”, según relató a la radioestación colombiana Caraco

Poco después de la intervención, realizada en febrero de 2017, la joven tuvo que ser internada en el hospital. Ella comenzó a sentir dolores muy fuertes en la espalda; dice que al comienzo eran “punzadas”, según relató a la radioestación colombiana Caracol. Foto: Captura

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Redacción Elcomercio.com

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La colombiana Luisa Buitrago decidió hacerse un tatuaje cuando tenía 14 años. “No me dejes caer jamás”, era la frase que se quiso hacer debajo del pecho. La adolescente, que vive en el municipio Monterrey (departamento de Casanare), acudió donde un vecino que tatuaba y este le cobró USD 13 por el trabajo, relata el portal de TN.

Poco después de la intervención, realizada en febrero de 2017, la joven tuvo que ser internada en el hospital. Ella comenzó a sentir dolores muy fuertes en la espalda; dice que al comienzo eran “punzadas”, según relató a la radioestación colombiana Caracol.

Una vez hospitalizada en un centro de salud de Villavicencio, los médicos le informaron a la adolescente que habían hallado una bacteria que le había perjudicado la médula espinal y el nervio ciático.

La bacteria, asegura Buitrago a Caracol, habría ingresado en su cuerpo a través de la aguja de la máquina para tatuar. Lo más probable, le aseguraron los doctores del hospital, es que la infección bacteriana fuera transmitida a causa de la falta de asepsia (es decir, de esterilización) en el lugar donde se realizó el tatuaje y en los instrumentos de trabajo que el tatuador usó.

“Dejé de sentir las piernas. Del ombligo hacia abajo no siento nada”, relató la joven que ahora tiene 16 años. Después de una resonancia magnética, los doctores le descubrieron pus en toda la zona de su espalda. Tuvieron que llevarle a cabo varias cirugías para drenarle la espalda. La joven además tuvo un aborto espontáneo, pues estaba embarazada. 

Ahora, la joven está esperando las instrucciones de su cirujano, quien asegura que se puede someter a una nueva operación con la cual podría volver a controlar su esfínter y, quizás y con mucho trabajo de rehabilitación de por medio, sentir nuevamente sus extremidades inferiores.

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