24 de diciembre de 2019 00:00

14 680 talleres de servicios estéticos fueron calificados en cinco años

Estudiantes de la rama de Belleza Integral del Instituto Internacional durante la clase de Tricología, cepillados y peinado. Foto: Patricio Terán / El Comercio

Estudiantes de la rama de Belleza Integral del Instituto Internacional durante la clase de Tricología, cepillados y peinado. Foto: Patricio Terán / El Comercio

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 1
Ana Cristina Alvarado

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Los artesanos con taller calificado que ofrecen servicios estéticos están entre los que más han crecido entre 2015 y junio del 2019. De 76 373 trabajadores registrados en la Junta Nacional de Defensa del Artesano (JNDA), 14 680 (19,2%), pertenecen al área estética. Los otros dos colectivos con mayor número de artesanos calificados están relacionados con la producción textil y los alimentos.

Los artesanos pueden titularse en 185 ramas mediante las modalidades de práctica profesional, propios derechos —es decir personas que hayan ejercido por un determinado periodo una actividad artesanal, o a través de centros de formación. La calificación artesanal, por otro lado, busca fortalecer las unidades y talleres artesanales a través de beneficios tributarios, laborales y sociales.

De manera global, 34 679 son mujeres y 41 694 son hombres. En Pichincha se concentra la mayor cantidad de artesanos, seguido de Guayas y Manabí, mientras que el 60,7% está entre los 36 y 58 años de edad.

Las ramas artesanales están divididas en producción y servicio. Dentro de la segunda clasificación, ocho están vinculadas a la estética: belleza, cosmetología, peluquería, maquillaje, barbería, peluquería canina, cosmiatría y podología, sumando 16 080 artesanos calificados.

El grupo más numeroso es el de belleza con 12 023 personas registradas. Esto se debe a que es una rama con enfoque amplio, pues incluye servicios para el cabello, rostro y uñas. En tanto los números caen drásticamente en cosmetología (1 368), peluquería (1159) y les siguen el resto de ramas estéticas.

Para Ivonne Urresta, directora del Centro de Formación Artesanal Instituto Internacional, en el norte de Quito, belleza es una alternativa que “nunca pasa de moda”. Allí se ofrecen cuatro ramas: Belleza, Cosmetología, Cosmiatría y Micropigmentación.

Belleza se ha ido adaptando con las tendencias. En el Instituto Internacional, la formación dura 20 meses y aborda clases de maquillaje, uñas acrílicas, cejas, pestañas, asesoría de imagen, cambio de estructura capilar, cortes y colorimentría. En este centro, la matrícula y la pensión mensual tienen un costo de USD 80.

La presoterapia es una técnica usada para drenar líquidos linfáticos, como parte del tratamiento de reducción de medidas. Foto: Diego Pallero / El Comercio

La presoterapia es una técnica usada para drenar líquidos linfáticos, como parte del tratamiento de reducción de medidas. Foto: Diego Pallero / El Comercio

Urresta, que es licenciada en nutrición y cuenta con tres de los cuatro títulos que otorga su centro a excepción de belleza, calcula que unas 300 personas obtienen el título artesanal en belleza cada año en el Instituto que dirige. El 18 de diciembre de 2019, se realizó una graduación, en la que 70 mujeres se graduaron en Belleza y Cosmetología.

Natalia Coello, quien se graduó en la promoción del 18 de diciembre como artesana en belleza, siempre quiso estudiar este oficio y cumplió su sueño a sus treinta años de edad.

Su proyecto final de graduación consistió en la proyección de una peluquería alternativa. Es decir, un centro de belleza para personas que prefieren llevar su cabello de colores de fantasía y cortes atrevidos y su piel cubierta de tatuajes. Actualmente trabaja como técnica de color en René Chardón.


Silvia Herrera, 42 años, se graduó hace 15 años como cosmetóloga en el Instituto Internacional después de haber ejercido por 7 años como ingeniera en marketing. Hace un año abrió Cascada Spa Quito, en el sector del Quicentro Shopping, en donde su producto estrella es la reducción de peso con masajes.

Tener el título y la calificación artesanal le brinda ciertos beneficios. “El apoyo es evitar los gastos fijos, para que se conviertan en inversión en infraestructura, maquinaria o mano de obra”, explica. Herrera trabaja junto a tres cosmetólogas y una manicurista, quienes también son artesanas.

El negocio de Herrera ha tenido buena acogida, la capacidad del spa siempre está llena. Calcula que unas 15 personas visitan diariamente el local. Limpiezas faciales, tratamientos antienvejecimiento, masajes relajantes y presoterapia son algunos de los servicios. Los precios parten desde los USD 25 hasta los USD 400, de acuerdo a la complejidad del servicio y al número de sesiones que se requieran.

Entre los incentivos a los que se refiere la cosmetóloga está la no obligación de llevar contabilidad y que las actividades graven el 0% del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Además, se les exonera del pago de los sueldos decimotercero y decimocuarto, utilidades y fondos de reserva a operarios y aprendices.

Una de las ramas más nuevas y con menos artesanas calificadas, 27, es maquillaje. Hasta hace dos años, el maquillaje no constaba en la JNDA. La maquilladora guayaquileña Cuty Ycaza, con más de 20 años de experiencia, presentó una propuesta para crear la rama. “Lo hice por algo personal, decía: ‘no puedo creer que tengo tantos años de formación y no tengo un título que me avala’”, relata.

La maquilladora Andrea Ruperti fundó el Gremio de Maquilladoras de Pichincha. Foto: Patricio Terán / El Comercio

La maquilladora Andrea Ruperti fundó el Gremio de Maquilladoras de Pichincha. Foto: Patricio Terán / El Comercio

También fundó el Gremio de maquilladores del Guayas, el primero de su tipo en el país, un requisito necesario para gestionar la titulación artesanal para los maquilladores. Actualmente hay 500 agremiados, pero Ycaza espera que para el 2020 se duplique el número.

Para obtener el título es necesario probar una trayectoria de al menos cinco años o al menos 120 horas de formación.

La empresaria Cinthya Pazmiño encontró en el maquillaje un quehacer satisfactorio y con proyección de negocio, así que se formó en la escuela de Andrea Navarrete, en Guayaquil, en 2015.

Hace dos meses hizo una inversión de USD 40 000 junto a su socia Adriana Illescas para comprar la peluquería Beyoutiful, ubicada en Cumbayá. Siete personas trabajan en el establecimiento que ofrece servicios de maquillaje, tintes, peinados, manicure y spa.

De domingo a miércoles, unas 10 personas son atendidas diariamente en esta peluquería. De jueves a sábado, el número de clientes se triplica. Los estilistas, manicuristas y maquilladores ganan por comisión. Quienes más ganan son los primeros, con un monto alrededor de los USD 2 000. Le sigue maquillaje, con un promedio de USD 1500, y manicure, con aproximadamente USD 650.

La maquilladora Andrea Ruperti, por otro lado, creó un gremio en Pichincha. El directorio ya está conformado, pero el proceso para agremiarse iniciará en 2020. “En el medio existen un montón de maquilladoras, pero era algo informal. Lograr la titulación le da realce al gremio”, explica.

El Gremio de Maquilladores de Pichincha está a la espera de que la JNDA le dé una fecha para realizar el primer curso de titulación artesanal, se busca que no sea después de febrero de 2020. Este consiste en formación, durante 45 días, en el área artesanal.

Los centros de formación artesanal del sector de la belleza ya pueden pedir los permisos para entregar títulos en la carrera de maquillaje.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (2)