1 de noviembre de 2018 00:00

Susana Reyes, cuatro décadas de danza

obra ‘Amakuna’.

Obra ‘Amakuna’ de Susana Reyes. La artista recibió un homenaje en el Parlamento Andino en compañía de Moti Deeren. Foto: Cortesía Moti Deeren

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(F-Contenido Intercultural)

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Proyectar a su danza a los principales escenarios de Ecuador y del mundo le permitió a la quiteña Susana Reyes recibir la distinción Personaje Cultural Meritorio, otorgado por el Parlamento Andino, en reconocimiento a sus 45 años de trayectoria artística.

Ella confiesa que recaló en la danza en 1972, luego de no haber sido aceptada en un taller de teatro, disciplina que practicaban sus hermanas Elsa y Rosario, quienes trabajaban con la compañía La Barricada. “Cuando no fui aceptada, opté por el taller de danza cuando estaba en el tercer curso del Colegio 24 de Mayo”.

Robin Gallardo fue quien dirigía el taller y quien motivó su gusto por la danza, cuando les hizo representar a un árbol. “Ese instante definió mi destino, porque pude conectar al cielo con la tierra”, recuerda Reyes, de 60 años.

A partir de ese episodio, arrancó con una búsqueda acuciosa sobre la danza. Acudió a la Casa de la Cultura, al Instituto Nacional de Danza y experimentó con ritmos clásicos y contemporáneos.

Por esos años, cuando vivía en el populoso sector de la Loma Chica, empezó a enrolarse en el arte popular con representantes como Adriana Oña, Carlos Michelena, Jaime Guevara, entre otros. “Buscaba danza en mis ancestros, en mi mestizaje y su cultura. La vena andina se despertó y permitió conocer mis otros ríos interiores”, admite.

Luego de ocho años de acumular una gran cantidad de producciones coreográficas, se presentó en el Teatro Prometeo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en 1982, con una obra a la que intentó colocar alas y color, gracias a la ayuda de las artes plásticas.

Dos años después, dio el salto a Nueva York para presentarse en uno de los festivales de danza de vanguardia en la época. En uno de esos 70 shows que hizo, un productor del afamado teatro LaMaMa la llevó a ese escenario y le permitió legitimarse como artista.

“Nueva York es muy importante para mí porque allí conocí a Moti Deeren y empezó una relación de danza, música y cultura con él”, reseña Reyes, quien calcula que en cuatro décadas suma más de 150 representaciones, entre formatos pequeños y grandes obras.

La ‘Capital del Mundo’ también tiene relevancia para ella, ya que luego de participar en el American Dance Festival y ser coreógrafa comisionada, allí le surgió la idea de experimentar con el butoh, de origen nipón.

“La filosofía butoh empieza a tomar posesión de mí desde 1995, hasta que terminé en Japón en el 2008”. Reyes es la primera ecuatoriana en bailar con esta técnica en Asia.

Según ella, el butoh de los Andes se ha extendido por toda América Latina. “Los propios japoneses creen que en América está el nuevo desarrollo de esta filosofía, ya que en su continente cumplió con su objetivo y está de retirada”.

Durante el homenaje en el Parlamento Andino, el legislador Fausto Cobo resaltó el aporte y convicciones de Susana Reyes y agradeció su compromiso con el arte, la cultura popular ecuatoriana y latinoamericana.

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