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Tripanofobia, ese otro rostro de la vacunación

El 28 de julio, en la Unidad Educativa Quitumbe, terminaba con dolor la inyección de la vacuna contra el covid-19.

No todos tuvieron un mismo comportamiento con la vacunación. Muchos mostraron sus temores a las agujas, un mal que se llama tripanofobia. Quien lo padece se pone ansioso, suda, no quiere mirar la aguja; puede tener palpitaciones y hasta ataques de pánico.

Estas fotos se tomaron entre los meses de mayo y agosto de este año en los distintos puntos de vacunación en Quito.

El 11 de mayo, personal de la Secretaría de Salud del Municipio, durante la vacunación en el Bicentenario. Foto: Diego Pallero, El Comercio.
El 21 de julio, en el mercado de San Roque, una mujer recibía con un gesto su dosis de Sinovac. Foto: Diego Pallero, El Comercio.
El 13 de julio,en la Universidad Tecnológica Equinoccial, un hombre levanta su rostro al recibir la inyección. Foto: Diego Pallero, El Comercio.

Algo interesante ocurría: el paciente tenía necesidad de interactuar con el personal médico. Le preguntaba sobre las agujas, sobre el dolor, el qué debe hacer y qué no puede hacer después de la inoculación.

Estas fotos son un testimonio de cómo reaccionaban los pacientes en el momento de recibir la vacuna, cuando vencían los miedos porque siempre es mejor tener salud.

Una mujer, en el coliseo de la Unidad Educativa Quitumbe, cierra los ojos para no ver la aguja, el 29 de julio. Foto: Diego Pallero, El Comercio.
Una mujer siente la aplicación de la fórmula de Sinovac, que se destinó a los trabajadores del mercado San Roque. Foto: Diego Pallero, El Comercio.
Dos reacciones el 13 de agosto, en el Bicentenario. Un hombre (izq.) mira al otro lado; el otro, directo a la aguja. Foto: Diego Pallero, El Comercio.
En el mercado San Roque, el 21 de julio, una mujer se tensa ni bien el metal de la aguja ingresa en su brazo. Foto: Diego Pallero, El Comercio.

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