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Jorge Luis Vélez, el intensivista que ha batallado más de un año contra el covid

Jorge Vélez, jefe del área crítica del Hospital Pablo A. Suárez, el primer vacunado. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Jorge Vélez, jefe del área crítica del Hospital Pablo A. Suárez, el primer vacunado. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Jorge Vélez, jefe del área crítica del Hospital Pablo A. Suárez, fue uno de los primeros vacunados contra el covid-19 en Ecuador. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En dos ocasiones, el médico intensivista Jorge Luis Vélez, de 42 años, se quebró y sintió impotencia. Las dos veces -cuenta- se dio por el fallecimiento de sus colegas y amigos que perdieron la batalla contra el covid-19.

“Fue terrible enterarme que un amigo mío -quien estaba devengando su beca en Guayaquil– murió. Me agarró un estado de angustia y miedo; tanto que le dije a mi esposa que debía quedarme en una reunión. Lloré. Sentía que pude haberlo curado”, relata el especialista.

Él está a cargo de la unidad de cuidados intensivos (UCI), una de las áreas más complejas del Hospital Pablo Arturo Suárez, declarado en marzo como centinela o de atención prioritaria de covid-19.

Ese mismo mes del 2020 también se dio otro hito importante: la declaratoria de emergencia sanitaria en todas las unidades médicas del Sistema Nacional de Salud en territorio nacional. El objetivo: destinar todos los esfuerzos económicos, talento humano, insumos y más para enfrentar la pandemia. La medida se tomó el 12 de marzo del año pasado.

“Fueron días en los cuales había muchas dudas y, sobre todo, miedo a este enemigo desconocido; veíamos con susto lo que estaba pasando en otros países de Europa y Estados Unidos”.

Así, Jorge Luis, quiteño de nacimiento, empezó a organizarse junto a su equipo de trabajo que ahora suma 50 profesionales -entre especialistas, posgradistas, enfermeros, auxiliares y otros-.

Primero escribieron un protocolo de actuación; luego definieron cómo sería el uso de los equipos de protección personal. Eso fue vital y también marcó la diferencia entre la vida y la muerte.

“Aprendimos a colocarnos correctamente los trajes para evitar contagios. Nos alistarnos, incluso, hemos podido ser tan rigurosos con nuestro cuidado personal que tenemos uno de los niveles más bajos de contagio en médicos. Se infectaron nueve; ninguno falleció”.

El primer día de abril -relata- llegó el primer paciente en estado grave al hospital. El grupo de galenos puso en práctica toda su preparación; de hecho, hasta ahora siguen prestando ayuda a los infectados.

Durante este año de pandemia, el galeno ha tratado casos muy complejos, por ello sabe que el virus es un “enemigo poderoso”.

“Muchos médicos han caído en estados de depresión y ansiedad; otros padecen de insomnio. Uno de mis colegas me dijo: nunca volveremos a ser los mismos”.

Jorge Luis, quien también es docente de medicina crítica, coincide en que la pandemia lo ha cambiado todo. Sin embargo, cuenta con su esposa y sus mellizos, de 3 años, para salir adelante.

Por eso sonríe cuando recuerda los dibujos y las frases de sus pequeños sobre su trabajo. “Mi papi y mi mami le van a ver al virus, dicen mis hijos, mientras dibujan a mi esposa con mascarilla atendiendo a uno de sus pacientes”, relata con alegría.

Ese sentimiento también se le viene a la mente cuando recuerda que afortunadamente sus hijos se quedaron con ellos en la época más dura de la emergencia sanitaria.

En Quito, por ejemplo, el número de contagios aumentó entre julio y agosto; siendo la ciudad más afectada, con 95 214 casos de un total de 296 841 positivos detectados en el país, hasta ayer, miércoles 10 de marzo del 2021. Hasta las 16:48 de hoy, el Ministerio de Salud no envía la actualización de cifras.

“Con mi esposa -quien es emergencióloga- discutimos sobre la posibilidad de enviar a nuestros hijos a la casa de mi mamá. Sin embargo, reflexionamos que la pandemia duraría más de un año y decidimos enfrentar esta guerra juntos. Nos cuidamos el doble y no nos hemos infectado”.

El intensivista, quien estuvo en el grupo de los primeros inmunizados contra covid-19, señala que luego de esta época difícil solo queda seguir con sus actividades médicas, ya que la enfermedad sigue.

Sin embargo -anota- hoy hay una diferencia. “Conocemos mejor al virus y tenemos más confianza en que podemos salvar vidas; más ahora con la vacuna que ayudará a paliar la pandemia. Esperemos que llegue pronto a todos”.

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