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Técnicas mínimamente invasivas para tratar los aneurismas cerebrales

Imagen referencial. Uno de los síntomas cuando se rompe un aneurisma es un dolor repentino de cabeza. Foto: Pixabay

Las enfermedades cerebrovasculares constituyen una de las principales causas de muerte en Ecuador. Según el Instituto Nacional Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), en el 2019 fallecieron 4 607 personas y en el 2020 la cifra se incrementó a 5 102. Este aumento se evidencia desde el período 2009 al 2015 que pasó de 3 789 a 4 105.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a estas enfermedades como la tercera causa de muerte en el mundo y la primera causa de invalidez en personas adultas.

El aneurisma cerebral pertenece al grupo de malformaciones arteriovenosas cerebrales que son responsables de alrededor del 2% de todos los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos cada año.

Esta condición es una protuberancia o dilatación que se forma en un vaso sanguíneo en el cerebro.

El doctor Guilherme Castro Dabus, neuroradiólogo intervencionista del Miami Neuroscience Institute, explica que cuando se tiene una debilidad en la pared de un vaso sanguíneo se forma un pequeño aneurisma que con el tiempo se puede romper y causar un sangramiento en el cerebro. En algunos casos, menciona, un aneurisma pequeño no constituye un problema, sin embargo, si se rompe puede ocasionar una muerte súbita.

Según el especialista, los reportes de cifras de muerte súbita provocadas por la rotura de un aneurisma cerebral varían entre 5, 12 y 44% de estos pacientes.

En cuanto a la mortalidad general reportada por la rotura de un aneurisma, varía entre el 32 a 67% de los pacientes, y, la morbilidad con daño cerebral irreversible está entre el 10 – 20% de quienes sobreviven.

El doctor Guilherme Castro Dabus es neuroradiólogo intervencionista del Miami Neuroscience Institute. Foto: cortesía

En los Estados Unidos, menciona Dabus, 10 de cada 100 000 personas pueden tener un aneurisma que se rompe y causa sangramiento, lo que significa una situación muy crítica en donde aproximadamente el 30 o 40% de los pacientes puede morir, mientras que el 30% que sale del hospital lo hace con una debilidad severa y solo el 30% va a retornar como era antes.

Por eso destaca la importancia de realizar el diagnóstico del aneurisma antes de que se rompa. En ese caso se practica un tratamiento y si es pequeño se hace un acompañamiento para ver si no está creciendo.

Si bien la mayoría de los aneurismas cerebrales no presentan roturas, no crean problemas de salud y no causan síntomas, hay que prestar atención. A menudo, esta patología es detecta durante pruebas que se realizan para otras afecciones.

Factores de riesgo

Ser fumador, consumir alcohol, tener hipertensión arterial, riñones poliquísticos o tener la enfermedad de Ehlers-Danlos, constituyen factores de riesgo para presentar un aneurisma cerebral.

Además, los hijos o hermanos de pacientes con aneurisma cerebral, presentan con mayor frecuencia que la población general esta anomalía vascular.

Síntomas de rotura de aneurisma

Dabus menciona que el síntoma más común cuando se rompe un aneurisma es un dolor repentino de cabeza que suele describirse como el 'peor dolor' que la persona pueda sentir y que va aumentando con el pasar del tiempo. En algunas ocasiones también está asociado a otros síntomas como náuseas, vómito y fotofobia (sensibilidad a la luz).

Otros síntomas de rotura de aneurisma son visión borrosa o doble, convulsiones, pérdida del conocimiento y confusión.

Una rotura se convierte en una amenaza para la vida y requiere el tratamiento médico inmediato.

Tratamiento

El neuroradiólogo del Miami Neuroscience Institute explica que un aneurisma cerebral se puede tratar de dos formas. La primera es una neurocirugía abierta, una técnica más antigua, en la que se abre el cráneo y la cubierta del cerebro y se coloca una pinza de metal en la base (cuello) del aneurisma para evitar que se abra.

En la actualidad, agrega Dabus, existen técnicas mínimamente invasivas que se llaman endovasculares, es decir, se hace un tratamiento del aneurisma con cateterismo en donde el estrés quirúrgico es más bajo que la operación abierta.

Con esta técnica, a través de una arteria se inserta un catéter que, guiado por rayos X, llega a la zona donde se encuentra el aneurisma cerebral. Luego se inserta otro catéter por donde se introducen unos alambres pequeños, llamados coils, para rellenar y cerrar el aneurisma.

También se puede utilizar desviadores de flujo que son implantes tubulares similares a los stents que desvían el flujo sanguíneo para que no llegue al aneurisma. Estos desviadores de flujo pueden ser especialmente útiles en aneurismas más grandes que no pueden tratarse con otras opciones de manera segura.

Ambos procedimientos conllevan posibles riesgos. Dabus señala que, por ejemplo, si el tratamiento del aneurisma se hace antes de que se rompa, la técnica endovascular es segura y tiene riesgos muy pequeños con una recuperación exitosa que puede alcanzar el 95%.

En cambio, si el paciente ya llega al hospital en una situación crítica, con el aneurisma roto, el riesgo de daño cerebral es más alto.

El especialista menciona que si se halla un aneurisma lo primero que se hace es un estudio y seguimiento. Ahí, dependiendo del tamaño y la localización el médico decide si hace un tratamiento, o si es muy pequeño y se encuentra en una zona benigna del cerebro, se opta un acompañamiento para ver si está creciendo.

Con un tratamiento adecuado y oportuno, Dabus asegura que la gran mayoría de pacientes se recupera bien y salen pronto del hospital. Destaca además la importancia de hacer un acompañamiento después del tratamiento para monitorear una posible reaparición.

El neuroradiólogo indica que no se recomienda hacer un examen para saber si existe un aneurisma, muchos de los que se encuentran son incidentales, sin embargo, si la persona tiene una historia familiar de la patología se puede hacer una resonancia.

Para Dabus es importante que al tener un diagnóstico de aneurisma el paciente busque un acompañamiento especializado para evitar que se rompa.