Continúan réplicas en norte de Perú, que ya suma más…
Policías se movilizan en la cárcel de Guayaquil ante…
Personas perezosas son mejores empleados, dice Bill Gates
OEA: Migración venezolana llegaría a siete millones …
Ejecutivo firmó Decreto sobre funcionamiento de hipó…
Ciudadanos acudieron masivamente al Centro de Conven…
La Comisión de Fiscalización solicitó prórroga de ci…
Los gremios productivos piden respeto para Quito

Sobrevuelo al paisajismo interior

Patio del Carmen Alto, ubicado en las calles García Moreno y Rocafuerte.

Patio del Carmen Alto, ubicado en las calles García Moreno y Rocafuerte.

Patio del Carmen Alto, ubicado en las calles García Moreno y Rocafuerte. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

Uno de los tesoros mejor guardados del Centro de Quito es el diseño de los patios de sus antiguas casonas.

Iglesias y otros edificios fueron planeados con un patio interno y su pileta. Los arquitectos pensaron en la geometría y ornamentación para cada patio, tal vez imaginando cómo se verían desde el cielo.

Solo quienes accedían a los campanarios de las iglesias o quienes se arriesgaban a subir a los techos podían tener otro punto de vista de estos sitios.

Tener esa perspectiva ahora es mucho más fácil gracias al uso de drones fotográficos. Vicente Costales usó uno con la intención de descubrir lo que guardan estos diseños al observarlos desde el aire.

Las tomas fueron hechas a 80 metros de altura. Necesitó dos días, para fotografiar los patios con y sin sombra, en busca de la profundidad de campo adecuada. Las fotografías que se publican son parte de las tomadas con la luz de mediodía.

Patio de La Compañía, en las calles García Moreno y Antonio José de Sucre. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

Patio del convento de San Francisco, en las calles Cuenca y Benalcázar. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

Patio de la iglesia de La Merced, ubicada en las calles Chille y Cuenca. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

Patio del convento de San Agustín, en la calle Chile, entre Guayaquil y Flores. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO