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La pandemia que se cobra vidas y de la que pocos hablan

La actriz española Verónica Forqué se quitó la vida el 13 de diciembre. Tuvo depresión. Foto: Tomada de Facebook, EFE y pexels

A nivel mundial, aproximadamente 280 millones de personas tienen depresión, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es un trastorno mental causado por una combinación de factores: genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Consume a la gente, a algunas incluso las lleva al suicidio.

Esa trágica decisión la tomó hace poco la actriz Verónica Forqué, después de declarar en varios medios locales que había pasado recientemente por una depresión grave luego de su separación sentimental.

Esa enfermedad es, según la OMS, la principal causa mundial de discapacidad.

“La depresión es una enfermedad más frecuente de lo que la gente cree y está bueno pedir ayuda, y está bueno conversarlo con otras personas”, escribió el pasado 23 de marzo en su cuenta de Instagram la actriz ecuatoriana Érika Vélez, una de las víctimas de esa enfermedad. Ella lucha contra la depresión hace dos años.

Esta enfermedad inhabilita social y laboralmente a las personas, porque lidian con un sentimiento de tristeza persistente y pierden el interés en las actividades con las que normalmente disfrutaban.

“Son incapaces de llevar a cabo las actividades cotidianas”, menciona Washington Santillán, docente de la Universidad UTE.

Añade, además, que después de la llegada del nuevo coronavirus al planeta el número de personas con depresión se disparó. Está en la lista de las 10 enfermedades más comunes que afronta el ser humano en la actualidad. “Así de grave es”, afirma Santillán.

Aunque según la OMS la depresión es más común en mujeres adultas que en hombres adultos, esta enfermedad no distingue edades. Los adolescentes también son presa fácil. Así lo demostró un sondeo realizado por Unicef a inicios de la pandemia.

El 15% de un total de 8 444 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años reportó depresión, mientras que el 27% fue víctima de la ansiedad.

Los trastornos de ansiedad, al igual que los ataques de pánico, están asociados a la depresión. Érika Vélez también soporta eso. “Nunca había sentido ataques de pánico tan seguidos (ha sido horrible). Levantarme en la madrugada llorando y sintiendo que me ahogo fue espantoso, lo importante es hacer algo y pedir ayuda”.

La modelo Bella Hadid padeció varios de esos ataques de ansiedad antes de ser diagnosticada con depresión. Por eso, el docente de la UTE sugiere prestar especial atención a cada miembro de la familia.

Ella también hizo pública su enfermedad en Instagram. “Todos los humanos son diferentes, cada ser humano tiene algo tan especial y único que ofrecer. Y la gente olvida que todos se sienten básicamente de la misma manera: perdidos, confundidos, sin saber muy bien por qué están aquí”.

La depresión no debe confundirse con la tristeza, que generalmente está asociada a la pérdida de algo o de alguien.
Una persona está deprimida cuando presenta, de forma constante, por más de dos semanas, cansancio excesivo, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, cambios no habituales en el apetito (disminución o aumento).

Esa explosión de sentimientos y sensaciones aumenta el número de pensamientos negativos. Para evitar un desenlace fatal, Santillán sugiere visitar a un especialista.

Lo peor que se le puede decir a una persona afectada por ese trastorno mental es que es débil de carácter o que ponga de parte para continuar con sus actividades. La depresión es una enfermedad y requiere una asistencia especializada.

Dependiendo de la gravedad, el paciente recibirá medicación o terapia, un acompañamiento para canalizar todos esos pensamientos.

Aunque la depresión no distingue sexo ni edad, hay gente que es más propensa a padecerla. Es el caso de las personas que registran antecedentes familiares, por ejemplo.