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Ómicron dilata el fin de la pandemia

En la estación de trenes de Chennai, un trabajador sanitario toma una muestra para rastrear más casos de la variante Ómicron en India. Foto: EFE

El cierre del 2021 marcaría el posible fin de la pandemia de covid-19. Esa era la meta antes del surgimiento de la variante Ómicron, que hasta el viernes sumaba casos en 38 países.

La Organización Mundial de Salud (OMS) advirtió que se diseminará tan rápido como lo hizo Delta, que por ahora representa el 90% de los contagios globales. Eso demuestra su alta transmisibilidad, pero aún no se confirma que sea más letal pese a sus múltiples mutaciones.

De hecho, los casos estudiados en Sudáfrica -que dio la alerta de su detección hace poco más de una semana- presentan síntomas similares a los de una gripe fuerte, manejables en casa y “ningún informe de muertes” según la OMS.

Aunque las investigaciones tomarán un par de semanas más, el infectólogo Rafael Caputi explica que hay otros hallazgos tranquilizadores.

Uno de ellos es el resultado de un estudio desarrollado por Israel que evidencia cierto grado protección con las vacunas actuales.

“La vacunación protege, ha bajado el número de casos y es necesario el refuerzo. Está demostrado que a partir del cuarto mes hay una disminución de la capacidad protectora de los anticuerpos neutralizantes y empiezan a desaparecer más a partir del sexto mes”.

Aunque en Ecuador avanza la aplicación de la tercera dosis, la inequidad en el acceso a vacunas en el mundo prolongará la pandemia. En algunos países africanos la inmunización no pasa del 20%. Y más cerca, Haití no logra llegar al 10%. Por eso Caputi cree que superar la emergencia sanitaria tomará al menos dos años más.

Una menor cobertura deja la puerta abierta a nuevas variantes. La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, asegura que Ómicron es un ejemplo de ello y cuanto más circule el virus, más oportunidades habrá de que sufra cambios y mute.

“Nuestra región sigue siendo especialmente vulnerable”, ha dicho en relación al lento avance de la vacunación y el aumento de contagios. En las últimas semanas, en promedio, las Américas han notificado 753 000 nuevos casos y más de 13 000 muertes. Cuatro países ya han detectado la nueva variante.

Para analizar el posible impacto de Ómicron, Paúl Cárdenas parte de lo que se conoce de anteriores variantes. Si se compara con la original de Wuhan, e incluso con Delta, el investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito asegura que llama la atención la gran cantidad de mutaciones.

Delta, por ejemplo, tiene 14. La nueva suma más de 30 solo en la proteína S, la llave que le permite al virus entrar a la célula humana. “Muchas de estas mutaciones pueden estar relacionadas con el aumento de la transmisibilidad o de escapar al sistema inmunitario. Eso ya se ha visto en otras variantes de preocupación como Lambda y Delta”, explica.

Otro factor bajo análisis en el mundo es si puede escapar del sistema inmunológico, una característica relacionada a un mayor riesgo de reinfecciones y que pone a prueba la efectividad de los anticuerpos de las vacunas. Cárdenas recuerda que la variante Mu activó tiempo atrás esa alerta.

“Al parecer, las vacunas todavía funcionan, así como en Delta, para evitar hospitalizaciones y muertes por covid-19. Sin embargo, parece que el evitar que una persona se contagie, así sea asintomática, es incluso menor con la nueva variante. Pero aún los estudios son preliminares”.

También está la posibilidad de un aumento exponencial de casos. Cuando Alfa y Beta fueron reportadas compitieron casi a la par y se extendieron por su alta capacidad de transmisión.

Luego Delta, con sus variedades, las desplazó. El investigador explica que desde su aparición en la India se han detectado 120 sublinajes de Delta, 35 de ellos han sido identificados en Ecuador, donde también predomina esta variante y es la causante del actual aumento de casos.

Sin embargo, la capacidad de contagio de Ómicron podría ser el doble. En números, Fernando Espinoza explica que se habla de 16 casos por cada contagiado. Pero el director del Centro de Investigaciones de la Universidad Espíritu Santo (UEES) evalúa otros elementos.

Sudáfrica, donde se reportó por primera vez, pasó de 200 contagios diarios a 2 300, con un 21% de población vacunada. Espinosa pone en contraparte el ejemplo de Francia, con 60 000 nuevos casos en promedio día y un 70% de población inmunizada. La comparación es solo una muestra del impacto económico de un cierre de fronteras no del todo justificado.

Si bien la dispersión de la nueva variante pareciera más acelerada -casi 10 veces más en poco tiempo días en el caso de Sudáfrica-, sus síntomas, como cansancio y dolor corporal intenso, tienden a desaparecer luego de dos o tres días, sin reportes de cuadros severos.

Pero esa posibilidad de reinfección obliga a reforzar la vigilancia genómica del virus. “La Delta se expandió en poblaciones no vacunadas y esta nueva variante, al parecer, se está extendiendo con poblaciones vacunadas; ese es el peligro. Pero al mismo tiempo ni Delta ni Alfa ni Ómicron, hasta ahora, han causado un mayor número de muertes”.

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